Viggo estaba sentado en el pequeño sofá bebiendo su té, mientras veía como su novia se encontraba entre medio de sus progenitores en el sofá más grande que ocupaba gran parte de la sala, sin siquiera probar ni un bocado de tantos besos y abrazos que le daban. La pareja estaba tan emocionada de volver a tener a su hija de nuevo en su hogar que casi se habían olvidado por completo que no estaban solos y que el gran alfa los acompañaba y la trataban como si fuera una niña, sirviendo galletas, ofreciéndole dulces, tartas y hasta su madre la estaba peinando con cariño. El gran líder de la manada Luna Plateada, estaba extasiado contemplando a su novia, aunque por momentos parecía una niña siendo consentida por sus padres por otro lado ese bello escote le recordaba que era su mujer y que deseab

