Los besos se intensificaron a tal punto que Viggo perdió todos los sentidos por completo y por más quisiera contener el deseo que sentía por su mujer, era muy fuerte y sin más se dejó vencer por las caricias de Wanda que aunque hace mucho que no estaban juntos sabía como darle placer. El alfa de la manada estaba extasiado, fascinado con lo que veían sus ojos, al fin su luna predestinada estaba de regreso y volvía para dominarlo con justo. Él con ternura sujetaba la pequeña cintura de su amada profundizando mucho más el beso, llenando su boca con su aliento y explorando cada rincón de su interior. Viggo desbordaba de alegría, esa era la misma mujer que conoció hace algunos años atrás y que lo supo cautivar con su forma de ser tan auténtica y desinhibida hasta conquistar por completo su c

