Lucía salió de su casa con su agenda y lapicero en mano, quería encontrar un lugar tranquilo para poder pensar en cuál sería la estrategia utilizar en su plan de venganza. Mientras caminaba por aquella ciudad que tantos recuerdos le traía y al mismo tiempo le estaba comenzando a sorprender lo que había cambiado, se topó con una vieja cafetería la cual ella sabía frecuentar con su madre cuando era una niña pequeña ingresó a aquel lugar y le dio mucha alegría ver que no había cambiado demasiado muchas de las cosas seguían tal cual ella la recordaba se dirigió hacia una de las mesas y ordenó un café americano. Luego de eso sacó su agenda, para comenzar a planificar su venganza.
Mientras Lucia se encontraba escribiendo en su agenda en la mesa de aquel café, sintió la mirada de alguien sobre ella. Al voltear, vio a un hombre atractivo con bata blanca que estaba sentado en una mesa cercana. Parecía estar leyendo un libro, pero sus ojos seguían regresando a ella. A ella le pareció un hombre muy extraño que un hombre tan atractivo como ese se estuviera fijando tanto en ella. Aunque durante el tiempo que había pasado fuera del país había trabajado mucho en su autoestima, todavía no podía confiar totalmente en que los hombres se podían fijar en ella sin tener malas intenciones en su mente.
Lucia se sentía cada vez más incómoda, pero al mismo tiempo intrigada por aquel atractivo doctor que no le quería quitar la mirada de encima. Ella trataba de hacerse la disimulada, no quería que él se diera cuenta de que ella también lo estaba observando, aunque ella lo hacía por la intriga que le causaba el hecho de que él no le quitará la vista de encima ni un minuto. Finalmente, el hombre se acercó a su mesa y le preguntó si podía unirse a ella. Se presentó como Joaquín, un médico que trabajaba en el hospital local.
—Tengo un rato mirando sus bellos ojos desde mi mesa, me he dado cuenta de que usted también me observaba y no quise ser mal educado, es por eso que he venido a presentarme oficialmente con usted, no quiero que piense que soy un delincuente o algo por el estilo.
—Por su bata, puedo estar segura de que no es un delincuente, a menos que los delincuentes se tomen el tiempo de comprar batas y enviarlas a hacerles bordados para pasar desapercibidos.
—Me da gusto saber que no la he asustado, me presento. Mi nombre es Joaquín, como mi bata lo delata, soy médico y trabajo en el hospital de esta localidad.
—Yo soy Lucia y como puede ver, solo soy una persona más que está disfrutando de un delicioso café en este lugar.
A Joaquín le agrado mucho el buen humor que ella derrochaba, eso hizo que tomará el valor suficiente para dar su siguiente paso.
—Espero que no le incomode mi pretención, pero me gustaría acompañarla en la mesa para poder conocernos mejor.
La realidad es que Lucía se sentía intrigada por aquel guapo doctor y es por eso que aceptó que se quedara junto con ella en la mesa para poder platicar y conocerse un poco más. Él pidió otra ronda de café para poder platicar a gusto con ella. Lucía, la cual se encontraba muy entregada por aquel doctor, decidió guardar su agenda por un momento y olvidarse de pensar en su venganza, al menos por los instantes que pasará junto a aquel atractivo médico.
Después de una charla amistosa, Joaquín le preguntó si le gustaría salir a cenar con él esa noche. Lucia dudó por un momento, pero finalmente aceptó. La noche fue agradable, la conversación fluyó fácilmente y Lucia se sorprendió al sentirse atraída por el doctor.
—Tengo que admitir que me encuentro sorprendido de que hayas aceptado mi invitación a cenar Mientras nos encontrábamos en la cafetería a pesar de que se notaba te estaba interesando mucho la conversación, por momentos sentía que te distraías con algo más y eso hacía que mi ego me hiciera pensar que estoy perdiendo mi encanto.
—Te puedo asegurar que tu encanto sigue intacto y que la verdad me la he pasado demasiado bien contigo, has hecho que me olvide de algunas complicaciones que estoy viviendo en mi vida en estos momentos.
—Lamento escuchar que en estos momentos está pasando complicaciones en tu vida privada, espero que algún día me tengas la confianza como para contarme todo lo referente a ti.
—Eso solo el tiempo lo dirá. Por hoy puedo decir que me encuentro feliz de haber aceptado tu invitación a cenar, aunque en un primer momento lo dudé, la verdad es que me lo he pasado muy bien contigo.
—Yo también me lo he pasado muy bien contigo, la verdad es que con nuestras pláticas he logrado conocerte un poco y me he dado cuenta de la gran mujer que eres. Me sentiría muy afortunado que tú decidieras darme una oportunidad para acercarme a ti de una manera más personal.
Lucía sabía por dónde el atractivo doctor Joaquín quería llevar la conversación, aunque ella se encontraba muy intrigada y un poco atraída hacia él, sabe que este no es el momento para abrir su corazón a ningún hombre, debe estar completamente concentrada en su venganza. Aunque la realidad es que el doctor ha hecho de que comience a sentir cosas, cosas que pensó jamás volvería a sentir por ningún hombre luego de la traición de su ex.
Luego de la hermosa velada que tuvieron, Joaquín llevó a Lucía hasta su casa.
—Te quiero agradecer de nuevo que aceptarás mi invitación, me he pasado una maravillosa noche a tu lado, eres una mujer espectacular, espero que me permitas seguirte frecuentando.
Mientras decía estas palabras, Joaquín se iba acercando lentamente hacia ella. En eso, Lucía echó su cabeza hacia atrás.
—Siempre y cuando mantengas presente que tú y yo solo podemos ser amigos, claro que estaré encantada de seguir frecuentándote, tú me has demostrado ser todo un caballero y me alegra tenerte en mi vida.
Aunque la noche anterior había tenido una velada increíble al lado de Joaquín, Lucia ya que pensaba que no tenía tiempo para pensar en enamorarse y esos momentos solo debía de estar enfocada en su venganza. Lo que ella no sabe es que esa no sería la única vez que los hombres se cruzarían en su camino.
Mientras ella se encontraba en su nuevo trabajo en una firma de abogados, se encontró con Javier, un abogado astuto que también parecía estar interesado en ella.
—Buenos días, señorita. ¿Necesita ayuda con algo? —preguntó Javier con una sonrisa seductora.
Lucia se sintió un poco abrumada por la atención de los hombres, pero no podía negar que al mismo tiempo se sentía halagada. Después de todo lo que había pasado, era agradable saber que todavía podía llamar la atención de alguien.
—Me encuentro bien, pero le agradezco el ofrecimiento de apoyo, me agrada saber que en este despacho todos son buenos compañeros que saben apoyar a las personas nuevas.
En eso, ingreso una compañera de trabajo y se involucró en la conversación.
—En eso tienes toda la razón querida, a nuestros compañeros les agrada mucho apoyar a las nuevas contrataciones, en especial si son hermosas mujeres. Ellos tienen un instinto de servicio demasiado desarrollado.
—Me alegra escuchar que en este despacho todos sean tan unidos, eso me hace sentir que tome la mejor decisión al decidir trabajar aquí.
Después de decir esas palabras Lucia se alejó de aquel lugar, la realidad es que el recibir tanta atención por momentos la abruma. Con el pasar de los días, Lucia fue acercándose a Javier, pero tal como lo había hecho antes con Joaquín, le dije muy en claro que en esos momentos ella no estaba interesada en una relación de pareja, que el único tipo de relación que ellos dos pueden tener es de amistada. Javier aceptó sus condiciones, aunque en el fondo no pierde la esperanza que con el tiempo ella le pueda dar una oportunidad para ser algo más que amigos.
Después de unas semanas en su nuevo trabajo, Lucia recibió una llamada de un hombre que se presentó como Alejandro, un exitoso empresario que también había escuchado sobre ella.
Llamada con Alejandro
Alejandro: ¡Buenas tardes! Mi nombre es Alejandro, soy el dueño de una compañía de importación y exportación, estoy interesado en contar con sus servicios legales y tener la oportunidad de conocerte mejor. Ya que he oído que eres muy talentosa en lo que haces.
Lucia: No sé, quien se esté encargando de dar buenas referencias mías, pero si usted dice necesitar nos reunamos para contactar mis servicios como abogada, le puedo agendar una cita en mi oficina para hoy en la tarde.
Alejandro: Soy un hombre lleno de diversos compromisos, me gustaría que aceptará cenar conmigo.
Lucia: Disculpe, pero no lo conozco.
Alejandro: Sería una cena de negocios. No necesitas conocerme para poder aceptar mi propuesta de salir a cenar.
A pesar de que tenía curiosidad por conocer a este hombre que sabe tanto sobre ella, sentía que no era conveniente aceptar su invitación a salir, debido a que no lo conoce, además no tiene ni idea de quien podría haberle brindado información sobre ella. Al ver que ella no respondía con rapidez, Alejandro movió una nueva pieza.
Alejandro: Si te hace sentir más cómoda, quiero que sepas que la persona que me recomendó ponerme en contacto contigo es tu colega Javier. Él es un buen amigo mío, pero en estos momentos se encuentra un poco ocupado con diversos casos y necesito de alguien que tenga el tiempo suficiente para atender con especial atención mis asuntos.
El hecho de escuchar que su compañero de trabajo Javier era la persona que había brindado su número para que este cliente se contactará con ella le hizo sentir un poco más tranquila.
Lucia: Siendo así, claro que acepto agendar una cena de trabajo con usted para esta noche, me indica en que restaurante y a que horas le resulta más conveniente que nos encontremos.
Alejandro le indicó el lugar y la hora en el cual se iban a reunir para su cena “de trabajo”. Él conocía muy bien a Lucía debido a que habían sido compañeros en el colegio, luego de un tiempo había sido enviado por sus padres a estudiar el extranjero y dejaron de verse, pero él jamás perdió la esperanza de volverse a encontrar con aquella niña que lo había dejado locamente enamorado.
Al llegar la noche, Lucía se alistó y salió con dirección al restaurante donde la había citado el misterioso cliente. A pesar de que toda la tarde se había dicho a sí misma que esto era tan solo una cena de trabajo, se sentía un poco nerviosa. Cuando llegó al restaurante brindó el nombre del cliente que se encontraba esperándole rápidamente, el mesero la llevó hacia la mesa que había sido reservada para ellos, era una mesa en la zona VIP al estar un poco alejada, ella sintió un poco de incomodidad, pero aun así entró.
—¡Buenas noches! Encantado de conocerla personalmente —le dijo Alejandro extendiendo su mano para saludarla.
—Lo mismo digo —dijo ella devolviendo el saludo con una sonrisa cortes.
Lucia tomó asiento y comenzó a hablar con Alejandro acerca de lo relacionado con el trabajo legal que él quería que ella realizara. Luego de revisar los documentos. Ella le dijo que lastimosamente no podía ayudarle debido a que no era su especialidad, pero que tenía un colega que es muy bueno en esa área y le dijo que ella lo puede poner en contacto con él para que trabajen juntos.
—Le agradezco mucho y lamento tanto que no vayamos a poder trabajar juntos, aunque tengo que admitir que me agrada poder conocerla. Espero que ahora que ya sabemos no podemos tener una relación abogada cliente, podemos intentar tener otro tipo de relación más personal.
Lucía se dio inmediatamente cuenta de Hacia dónde iba su comentario, en ese instante empezó a dudar en el hecho de que él hubiera pedido salir a cenar con la intención de convertirse en su cliente, ella consideró que es imposible que viendo el caso su colega no le dijera que ella no podría ayudarlo en esos trámites.
—Usted me parece una persona muy amable, pero debo de decir que el único tipo de relación que podría yo ofrecerle en este momento fuera de la laboral es de amistad.
El seductor de Alejandro se sintió un poco decepcionado al escucharla decir eso, él está acostumbrado a que siempre las mujeres que caigan rendidas a sus pies. Aunque lejos de desanimarlo la respuesta que ella le había dado lo animó a seguirla cortejando. Aunque por el momento el primer paso para él sería convertirse en un amigo muy cercano.
—Aunque no es el tipo de relación que esperaba, acepto ser su amigo, me parece una mujer muy interesante y estaré contento de poder contar con su presencia en mi vida.
El resto de la noche se la pasaron platicando acerca de sus trabajos y un poco sobre su vida personal. A medida de ellos iban platicando a Lucía les parecía aún más interesante Alejandro. Luego de la hermosa velada, ambos regresaron hacia sus hogares. Lucía subió hacia su habitación con una sensación extraña a pesar de que ella era la que había acordado que su relación solo podía ser de amistad, una parte de ella le decía que se había equivocado con esa decisión.
Lucia subió hacia su habitación y e ingresó al baño para darse una breve ducha antes de dormir, mientras se encontraba dándose el baño, no podía dejar de pensar en la sorpresa que se llevó por el tono de voz seguro de Alejandro. Recordando las conversaciones que tuvieron durante su cena, ella se dio cuenta de que este personaje sabía de ella mucho más de lo que ella sobre él. Aunque ese debería de ser motivo para preocuparse la realidad es que ella eso le parecía algo intrigante. En su mente no dejaba de pasar una sola pregunta ¿Quién era este hombre que parecía saber tanto sobre ella? Durante la cena que tuvieron, ella descubrió que Alejandro es un hombre inteligente, astuto y atractivo. Pero su mayor duda sigue sin ser resuelta y esa es ¿Por qué él sabe tanto sobre ella?
Luego de unos minutos decidió que lo mejor sería de dejar de darle tantas vueltas a ese asunto, al final habían quedado como amigos y estaba segura de que tarde o temprano iba a descubrir por qué razón él tenía tanto conocimiento.
Unos días después
Después de una larga semana de trabajo, por fin se hizo fin de semana. Lucía está orgullosa de cómo se ha adaptado rápidamente al nuevo trabajo y cómo está logrando alcanzar muchas metas en corto tiempo. Ella se encuentra muy decidida a salir a pasear el día de hoy para despejar un poco su mente de todas las preocupaciones que tiene. También espera que su paseo en el parque la ayude a establecer mejor su línea de acción para su venganza.
Este día, mientras caminaba por el parque, Lucia conoció a Salvador, un piloto de aviones que había volado en todo el mundo. Al principio, Lucia lo encontró un poco arrogante, pero pronto se dio cuenta de que había algo en él que le atraía.
—Disculpe bella dama, me he dado cuenta de como me ha estado observando desde hace algunos minutos y me pareció descortés el hecho de no venir a saludarla como es debido.
A Lucía le pareció muy atrevida su actitud y ya ni siquiera había notado su presencia hasta que él se acercó a donde ella se encontraba sentada.
—Creo que usted se ha equivocado caballero, yo no había notado su presencia hasta este momento que se me acercó a hablarme.
—Seguramente fue su inconsciente el cual hacía que subiste volteara hacia mí, aunque no le hiciera consciente de eso.
A Lucía le pareció un tipo muy arrogante, cómo podía pensar que su inconsciente iba a estar haciendo ese tipo de cosas. Ella jamás ha sido una mujer que necesite estar espiando a alguien a escondidas. El apuesto piloto se dio cuenta de que la bella dama se estaba calentando un poco, así que decidió hacer las cosas un poco más formales.
—Puede que estuviera equivocado al creer que sus bellos ojos me observaban, pero ahora que me encuentro aquí, me gustaría que usted me dé la oportunidad de presentarme para que vea que soy un tipo de confianza, mi nombre es Salvador, soy piloto de profesión, primer piloto de vuelo. He viajado por todo el mundo y estaría muy encantado de conocerla, ya que jamás había visto una mujer tan hermosa.
—Imagino que estando rodeado de tan bellas mujeres en tu trabajo has aprendido el arte de la coquetería, la perfección.
—Aunque lo dude usted bella dama, soy muy tímido para hablar con las mujeres, pero usted me inspira en gran manera, eso es lo que ha hecho que tomará el coraje de acercarme hacia este lugar para poder conversar a gusto con tan hermosa dama.
Lucía también se presentó con él y luego de un rato él se quedó sentado al lado de ella en la banca y comenzaron a platicar un poco acerca de sus trabajos y de su vida personal. Lucía se llevó una gran sorpresa al descubrir de que aquel hombre era un hombre muy apasionado y entregado no solo con su trabajo, sino que también con la vida misma. La realidad es que le había agradado mucho la plática que había tenido con él, aunque su primer encuentro no haya sido del todo agradable.
—Me encantaría llevarte a volar algún día —le dijo Salvador con una sonrisa.
Lucia se sorprendió por la oferta, pero también se sintió intrigada. Después de todo lo que había pasado, había olvidado lo emocionante que podía ser la vida.
—A mí me gustaría mucho tener la experiencia de volar un avión. Y por lo que me has contado creo que serías un buen maestro de aviación.
—No solo sería un buen maestro de aviación, sino que también sería un buen compañero de vida y aventuras.
—Estoy segura de que tienes la razón y podría ser un buen compañero de vida y de aventuras, lástima que en este momento no es lo que estoy buscando. Lo único que puedo ofrecerle a cualquier hombre en estos momentos es mi más sincera amistad.
—Por el momento me conformo con ser un buen amigo, estoy seguro de que poco a poco lograré hacerte volar hasta las nubes y terminarás aceptando que tú y yo hacemos una buena pareja de aventuras.
Lucía no podía negar de que tenía una atracción muy especial con él. Salvador era un hombre aparte de atractivo, muy interesante y lleno de mil historias para contarle. La tarde se me había ido rápidamente en escuchando cada una de las aventuras que ha tenido en los viajes que ha realizado. Le pareció muy interesante todos los países que él ha conocido a través de su trabajo y el hecho de que sepa a la perfección cuatro idiomas.
—Creo que se me ha hecho un poco tarde, es hora que regrese hacia mi casa —le dijo Lucia.
—No puedo permitir que una dama tan guapa como usted, vaya solo a casa, ya está comenzando a oscurecer, considero que lo mejor será que me deje acompañarla hacia su hogar.
Aunque ella intentó negarse, al final lo dejó acompañarla hacia su casa. Él se quedó parado en la entrada y esperó hasta que ella ingresara su hogar para marcharse. Lucía subió hacia su habitación y tomó su libreta de notas. Con todo lo que había sucedido últimamente en su vida, estaba perdiendo un poco de vista el objetivo que la hizo regresar a su país natal. Es por eso que luego de darse una ducha decidió ponerse a pensar en los próximos pasos que debe dar para comenzar su venganza, la cual es el motivo principal de su regreso a su lugar de origen.
Mientras continuaba conociendo a cada uno de los cuatro hombres, Lucia se dio cuenta de que se encontraba en una encrucijada. Sentimientos que ella pensó habían sido prohibidos, estaban volviendo a resurgir en su interior. Cada uno de ellos despertaba algo difícil de describir con palabras. Todos eran muy amables y le brindaban su apoyo incondicional. Joaquín se había convertido en su médico de cabecera, Javier en su mayor apoyo en el trabajo, Alejandro se había convertido en un excelente maestro sobre negocios y por último Salvador se había convertido en su mayor compañero de aventuras. Por primera vez en mucho tiempo, se sentía atraída por cuatro hombres diferentes, y no sabía qué hacer al respecto. Se encontraba muy confundida y al mismo tiempo sentía que estaba perdiendo el objetivo de su regreso, muchas preguntas rondaban por su cabeza Aunque debía de admitir que cuando se encontraba con cualquiera de ellos todo el pasado y todo lo que la atormentaba se iba de inmediato, ellos hacían sentir que este mundo puede tener cosas maravillosas para ofrecer y eso lo hacía que cuando se encontraba sola con sus pensamientos se sintiera aún más confundida de todo lo que había sucedido hasta este momento en su vida ¿Cómo iba a elegir entre ellos? ¿Cómo podría seguir adelante con su plan de venganza si su corazón estaba dividido?