01
—¿Por qué demonios venimos acá Namjoon?—preguntó Yoongi molesto.
—Oye, necesitamos trabajo y esto es lo mejor que se me ocurre, ¿alguna mejor idea señor Kumamon?
—No metas a Kumamon en esto, además, este trabajo es una mierda.
Tres chicos estaban frente a una tienda de golosinas, buscaban trabajadores, pero no para lo que ellos pensaban.
—Cállate de una vez galleta irritante— se quejó Hoseok.
—No puedo tomarte en serio si eres una bola de chocolate. ¿Qué tanto podrías rodar si te empujo?— se acercó a la bola de chocolate gigante burlón.
—¡Aléjate idiota!
Comenzaron a perseguirse al frente de la tienda, Namjoon, quién tapó sus ojos para no ver tan ridícula escena, solo se quedó pensando en cuánto tiempo los despedirán esta vez.
—Uno... dos...
—¡¿Qué están haciendo!?—preguntó exaltado el jefe del lugar.
—Lo sentimos.
—Están despedidos.
•••
—Les dije que se calmaran— reclamó el de pelo púrpura.
—¿Y ahora qué? ¿Vamos por unas cervezas?—preguntó jocoso el chico de pelo menta.
—Eres un idiota Yoongi, ni siquiera tenemos para pagarlas.
—¿Han escuchado del bello arte del robo?
—Mejor cállate.
—¡Auxilio!—se escuchó en grito en un callejón, era una mujer.
—Vamos a ayudar—dijo alterado Namjoon.
—¿Y qué quieres qué hagamos? ¿lanzarle los centavos que le quitamos al niño o qué?—contestó sarcástico.
—Hoy estás más idiota de los usual, Min—Hoseok se acercó al callejón junto a Namjoon, tomaron un viejo palo de escoba que estaba junto al contenedor de basura.
—¡AHHH!—gritó Hoseok asustado al ver al tamaño hombre robándole a una pobre mujer.
El ladrón se asustó por el grito tan agudo a sus espaldas, despistándolo.
—¡Por Asgard!—gritó y le lanzó aquel palo de escoba viejo.
—Auch, idiota— el palo cayó justo en su cara, dándole la oportunidad a la mujer de salir del callejón.
—Vamos a pulir esos tacones linda—dijo Hoseok tomando la mano de la mujer y corriendo lejos de ahí.
Llegaron cerca de un puesto de herramientas y estaban cansados, hasta Yoongi que no había hecho nada más que ver y luego correr porque sí.
—Muchas gracias por ayudarme valientes jóvenes—Halagó la mujer.
—No fue nada, nos gusta ayudar—-contestó arrogante Namjoon.
—Ese grito tan agudo fue un excelente método de distracción—dijo emocionada la mayor.
—Sí sí, método de distracción.
—Oigan, ahora que lo pienso. ¿Tienen trabajo?
—No— se escuchó en coro por dos de los tres chicos.
—Nah, nos acaban de despedir—dijo Yoongi unos segundos después y al instante fue fulminado por dos miradas.
—Sé que puede sonar raro, pero... ¿Les gustaría ser guardaespaldas de mis hijos? Ustedes justo son tres.
—¿Guardaespaldas?—preguntó curioso el de pelo color menta.
—Pasó algo con mis hijos y no quiero que se repita. Los seguirían vayan donde vayan. No se preocupen, no son revoltosos.
Los tres chicos se quedaron pensando en la oferta.
—Les pagaría bien, incluso quisiera que vivieran en nuestra casa para estar más tranquila.
¿Será una buena idea?