Al parecer en mi vida no todo iba a ser miel sobre hojuelas, tenía que enfrentar a mi familia loca. —Quiero que te vayas de mi casa, cualquier cosa que quieras hablar conmigo debes de hacerla con mi abogado. —No puedo creer que nos estés haciendo esto, tu prima se encuentra destrozada por lo que aquella mujer le hizo y de paso te atreviste a correrla. Además, la herencia de tus padres también me correspondía a mí, puesto que te estuve manteniendo por un buen tiempo. —¿De qué estás hablando? Si piensas que no he leído el testamento que mis padres han dejado, déjame decirte que estás equivocada —bajé las escaleras y le entregué las flores a la nana —¡Rex, ven aquí! Rex se colocó a mi lado y estaba en guardia, mi tía al ver al perro se asustó demasiado; pensé que se iba a ir, pero perman

