Belinda no esperaba esto, podía verlo en sus ojos. Sonreí con satisfacción al ver su reacción y me senté en el extremo de la mesa, en el centro se encontraba una jarra con agua y varios vasos con sus respectivas servilletas. —Bueno, espero que pienses muy bien lo que estás a punto de hacer. Porque si sigues en la misma postura de siempre, te advierto que vas a desear no haber hecho esto. —Le voy a pedir que no amenace a mi cliente —el abogado salió a la defensa —porque eso le puede traer más problemas de los que ya tiene. —No la estoy amenazando, sino que es una advertencia, además la policía se encuentra aquí y pueden encarcelarme si acaso cometo un delito. —¿Por qué los ha traído? No es necesario que la policía se encuentre aquí, es una demanda civil, no penal. —Ellos se encuentran

