Algo me decía que las cosas no estaban bien, dejé todo de lado y me fui a ver a mi esposo que seguía bastante pensativo. —Leonardo, quiero que me digas lo que está sucediendo. Se supone que somos un matrimonio y no debemos tener secretos, ya viste como resultaron las cosas cuando eso sucedió. —Es Belinda —él alzó su cabeza —ella ha quedado parapléjica de por vida. Esto me hizo trastabillar; si no hubiera sido porque Leonardo me sostuvo, era seguro que estuviera en el suelo. —Por eso no te quería decir nada, ve a distraerte y olvida esto. Ya me encargué de arreglar el asunto, así que tranquila. —Leonardo, créeme que tengo miedo —mis ojos temblaron —no era mi intención… —Shhh —él puso su dedo en mis labios —no hables, sigues siendo mi esposa y sé bien que tratas con bondad a aquellos q

