La nana de Leonardo lo tomó entre sus brazos y entre lágrimas negaba lo que él le decía, movía su cabeza de un lado hacia el otro. —A ver, dime de qué estás hablando —ella alzó el rostro del hombre y lo miró directamente —¿Cómo es eso que te vas a divorciar porque te estás muriendo? —El doctor me dijo que tengo cirrosis hepática, me hicieron unos exámenes y está demasiado avanzada. Ya me encuentro en lista de espera, pero como puedes imaginar es demasiado larga y todo esto avanza rápidamente. —No, tú no te puedes morir —la anciana comenzó a llorar y a abrazar a Leonardo —eres un tonto, ¿Cómo le has pedido el divorcio a Elena? —No quiero que me miré cuando quede totalmente débil, le dije que iba a protegerla y en este momento no sirvo para otra cosa que no sea dar lástima. —No puedo c

