La tristeza con la que Victoria decía eso tocó fibras sensibles en mi corazón. Sus ojos mostraban un dolor capaz de poner sensible al hombre más fuerte. —Victoria, ¿Acaso yo soy tu padre? —¿Qué? Claro que no, mi papito se llama Michael. Bueno, fue una charla interesante. Ahora hay que poner agua al florero. Victoria tuvo un cambio totalmente radical, ahora se veía como una niña totalmente feliz. Ella fue a poner el florero a su habitación y ahí miré varias fotografías en las que estaba con Michael, estuvo a su lado en todo momento. —Ese fue mi primer recital de piano —ella agregó con naturalidad —estaba nerviosa, pero todo salió bien. Al final me dieron esta medalla. Ella tenía no solo medallas, sino también varios reconocimientos. Al parecer, Elena le había dado una excelente educaci

