“¿Para qué me llamas?” ¿Acaso es para presumir que tu esposa está haciendo carne asada? Ella me llamó para averiguar cuál era tu plato favorito y le ayudé, así que me debes una”. —No es por eso, necesito que vengas a mi casa. Han entrado unos intrusos y golpearon a Elena, llamaré a la policía porque hay un hombre muerto. “¡¿Qué?! Muy bien, iré en este instante. No te preocupes por llamar a la policía, yo lo haré. Ve al hospital y luego me avisas”. Llegué al hospital y me quedé con Rex en la sala de espera, acaricié a mi perro y él lloró en ese momento. —A ver, ¿Qué te hicieron esos hombres malos? Miré que él tenía una herida en su cabeza y necesitaba puntos de sutura. Llamé al veterinario que lo atendía y él prometió llegar a traerlo. —Rex, vete con el doctor. Cuando el hombre llegó

