No podía creer que Elena estuviera dispuesta a hacer esto cuando era más que evidente que ella me amaba todavía. —¿Se encuentra bien, señor? —Por favor vete, quiero que canceles mis citas el día de hoy —tomé mis cosas —tengo cosas que hacer por fuera. Me fui al sitio en el que vivía; cuando llegué, fui directo al bar. Me serví un trago y estaba a punto de tomarlo cuando llegó la enfermera que cuidaba a Belinda. —Señor Hill, pensé que iba a estar trabajando. —Tuve un imprevisto, ¿Se te ofrece algo? —Supuse que se le había olvidado, le recuerdo que le solicité el expediente de la señorita Belinda. Necesito verlo para saber qué clase de lesión es la que tiene en la columna y así considerar el tratamiento que se le tiene que dar, hay nuevas técnicas que he aprendido. —Disculpa, es que h

