Nuevamente la misma pagina

664 Words
Corrimos por el pasillo hasta llegar a la entrada en el aula que nos correspondía ver clases. Andre me vio indecisa de abrir la puerta y yo para nada quería hacerlo, el maestro de esa materia era muy estricto y yo para los estrictos no doy cabida. En el transcurso de nuestras miradas incomodas sentimos una más unirse a nosotras. —¿Entraran señoritas? —Pregunto el profesor observándonos fijamente a las dos —van muy tarde. —¡Sí! —respondimos al unísono. —La directora Dioselina nos necesitaba en dirección por un caso especial —añadí —un tema de acoso. —¡Santo dios! ¿Aquí? ¿En Fresno? —Sí señor, así es —asentí repetidas veces con la cabeza. —¿De qué maestro estamos hablando? —nos vimos Andre y yo. El maestro cerró la puerta del aula y nos retiró un poco más lejos para poder hablar cómodamente —aquí estamos bien, cuéntenme el chisme. —Fue el maestro Ricardo —expuso Andre. Sus labios se abrieron con asombro formando una clara y perfecta «O» que luego fue cubierta por sus manos. —¡Santo dios! ¿Ese no es…? —Si —le interrumpimos. —No puede ser posible que ese hombre fuera así —puso ambas manos en su cintura —no parecía que aquel hombre fuera así —negó con la cabeza y agarro suave sus cabellos con sus delgados dedos. —Yo tampoco pensé eso de él, pero la curiosidad me dejo llevar —confesé. —¿De qué hablas? —pregunto levantando una ceja. —El acoso a Karen por un anillo… su anillo de compromiso —susurro Andre observando hacia los lados. —¿Su anillo de compromiso? —Sí. Yo… lo robe sin querer… bueno, robe su pañuelo porque pensaba que traía drogas en él, pero resulto ser que era su anillo de compromiso y me metí en semejante problema —dije sin respirar y de una sola tanda. El maestro me vio impresionado, no podía creer lo que estaba diciéndole, casi podía sentir que me regalaría un tierno pero afectuoso regaño de su parte. —¿Tenía el polvo que pensabas? Es decir, siendo completamente honesto, yo también hice lo mismo —se encogió de hombros y metió sus manos en los bolsillos —le pregunte cientos de veces y nunca me respondió. —¿Usted también le pregunto por eso? —Así es —saco una mano de uno de sus bolsillos y la llevo hasta su cabeza haciendo su cabello un desastre total —siempre le pregunte pero no me decía nada agradable. Siempre me respondía cosas como que era molesto, irritante, que no era mi problema, que me acusaría con la jefa, que el era un maestro respetable y un sinfín de cosas más. —Siempre haciéndose la víctima —bufo Andre. Rodo los ojos y agito su mano con desprecio —lo mismo hizo en la dirección y trato súper mal a las demás chicas que convocó Dioselina. —En efecto, lo que dice Andre es cierto, se comporto muy raro estando allá dentro y amenazo con no pasarme la materia si el era mi maestro. —¿¡Qué!? El no puede hacer eso Karen, es delicado en lo que esta metido este tipo y se esta poniendo peor. —Yo se lo hice saber pero dudo que esté dispuesto a entender. El agitó su cabeza de lado a lado haciendo una mueca de disgusto. —Ya veremos que hace ese imbécil —abrimos los ojos como platos. Aquél maestro ejemplar y estricto que conocíamos estaba frente a nosotras haciendo esos gestos y diciendo aquellas palabrotas —de momento debemos ir a dentro, estoy escuchando que los chicos están haciendo demasiado ruido y eso no es para nada una buena señal. —Si, llegamos tarde y nos quedamos hablando. —Valió la pena la charla —giño el ojo y nos invito a pasar.
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