—Creo que vive en un piso de protección oficial —dijo James—. Siempre le gustó Tavistock, porque tiene buenas galerías de arte, creo. Se registró como sin vivienda en el consejo y le encontraron un lugar. Creo que trabaja en una tienda de artesanías mientras va a clases nocturnas para sacarse el bachillerato, pero no estoy seguro. —¿Y no tienen ningún contacto con ella? James encogió los hombros. —Ninguno directamente. Tengo un amigo que vive en Tavistock que la vigila. Y he ido a verla un par de veces, aunque se resiste a hablar conmigo. No tiene la intención de volver a casa. —¿Por Georgia? James suspiró. —Tuvieran las típicas peleas entre madre y adolescente. Luego se produjo el s*******o y a partir de ahí se distanciaron. En realidad, no se comunican en absoluto. Incluso menos qu

