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1410 Words
Cuando Amaya se sumó, la cosa entre Camila y Alejandro se cortó, pero con ella también llegó otra vibra. Nos acomodamos los tres en el jardín, el frescor de la noche nos envolvió en un silencio re momentáneo. "Estaba leyendo sobre el jardín secreto de esta mansión", tiró Amaya, con una chispa de curiosidad en sus ojos. "Sí, re parte de la historia del lugar", dijo Alejandro. "Está en unos archivos viejos de la familia, pero después se perdió." Amaya miró a Camila, onda buscando apoyo. "¿Y si lo armamos de nuevo? Capaz nos ayuda a recordar algo." Camila se re entusiasmó. "¡Sería genial! Podríamos reconstruirlo juntos, a lo mejor te trae recuerdos." La idea re copó a Amaya, nos agradeció con una sonrisa. "¿Podemos arrancar mañana? Quiero ver cómo era ese jardín." "¡Claro que sí!", dijo Alejandro, copándose con la idea de Amaya. "Voy a preparar todo. Va a estar piola explorar juntos." Con la idea del jardín en marcha, la onda se puso más relajada. Pero en el fondo, alguien miraba la escena con una mirada re intensa y una cara oscura. Era Lucas, otro empleado, con cara de no estar re contento con la cercanía entre Camila y Alejandro. Más tarde, cuando todo estaba en modo quieto en la mansión, Camila pensaba en su cuarto. De repente, tocan la puerta suavito y era Alejandro, con una cara re tensa. "¿Qué onda, Alejandro?" preguntó Camila, re preocupada por la onda oscura que traía. "Camila, te tengo que decir algo de Lucas", dijo Alejandro, en un tono re tenso. "Está medio denso con nosotros, especialmente con lo nuestro." La preocupación se le notó a Camila. "No quiero líos, Alejandro. Estoy acá por Amaya, no para generar drama." "No es tu culpa, Camila", aseguró Alejandro. "Pero tenemos que estar pilas. No sabemos qué puede hacer Lucas." La advertencia de Alejandro la puso re inquieta a Camila, pero también reafirmó su idea de cuidar a Amaya y evitar problemas en la mansión. La noche pasó con pensamientos densos, con un poco de preocupación sobre lo que traería el próximo día y el proyecto del jardín secreto. La mañana arrancó con toda la pila y la idea de armar el jardín secreto con Amaya re entusiasmaba a Camila y a Alejandro. Pero la onda estaba medio tensa por la advertencia de Alejandro sobre Lucas. Cuando llegaron al jardín, encontraron a Amaya re contenta esperándolos. "¡Buen día! Estoy re ansiosa por arrancar esto." Alejandro y Camila se miraron, decididos a que nada arruinara ese momento. Se pusieron a laburar juntos, metiendo pala y planeando cómo armar el jardín. Mientras tanto, Lucas los espiaba desde lejos, con una mirada re fría. Se mandó y fue a hablarles, re rompiendo la onda entre los tres. "¿Qué onda acá?" tiró Lucas, todo desafiante. "Estamos armando el jardín secreto", le dijo Amaya con buena onda, pero a Lucas no le gustó la respuesta. "No queremos intrusos. Este lugar tiene sus secretos y ustedes no tienen que meterse", tiró Lucas re cortante, mirando fijo a Camila y a Alejandro. La cosa se puso densa entre ellos, re tensa. Camila trató de calmar las aguas. "Estamos acá para ayudar a Amaya, Lucas. No queremos problemas." Pero antes de que se aclarara nada, se escuchó un grito re fuerte en la casa. Todos corrieron para ver qué onda, y encontraron a un empleado con una carta, re pálido y re asustado. "¡Encontraron esto en la pieza de Amaya!", dijo el empleado, dándole la carta a Amaya. "Tenés que leerla." Amaya agarró la carta re nerviosa, leyó rápido y su cara fue de la sorpresa al desconcierto, como si la carta le hubiera abierto una puerta a su pasado que no recordaba. "¿Qué dice?" preguntó Camila, re ansiosa por saber. Amaya los miró a todos con re sorpresa. "Esta carta... es mía. Está dirigida a mí, pero no me acuerdo de haberla escrito." La atmósfera se llenó de sorpresa y confusión. La revelación dejó a todos desconcertados, preguntándose qué otros secretos escondía Amaya en su propia pieza. En el medio de todo el bardo, Lucas estaba ahí con una sonrisita, como disfrutando de la confusión general. La mansión quedó en un silencio pesado después de la movida con la carta en la pieza de Amaya. Camila, Alejandro y Amaya estaban en la sala, tratando de entender lo que pasaba. "¿Qué onda con esta carta?" soltó Camila, re preocupada. Amaya le pegó una ojeada a la carta, re perdida. "Ni idea, chicos. Escribí esto pero no me acuerdo, habla de cosas que no me cierran." Alejandro se puso re pensativo. "¿Podría ser una pista de antes de que perdiste la memoria?" "No sé", dijo Amaya, apretando la carta. "Pero siento que hay más que no recuerdo." Entra Lucas, todo satisfecho. "¿Qué se cuece acá? ¿Esa carta qué onda?" preguntó como si no supiera nada. La cosa se puso más densa. Camila lo miró con desconfianza, acordándose de las advertencias de Alejandro. "No sabemos, Lucas. Parece que Amaya tiene recuerdos que no cuadran con lo que sabe." Lucas frunció el ceño, re desafiante. "Quizás sería mejor dejarlo así. Algunas cosas mejor olvidadas." "¡No!" saltó Amaya con ganas. "Quiero saber la posta. Necesito recordar, aunque sea pesado." El ambiente se cargó más, todos con miradas re inquisitivas y re nerviosas. De repente, aparece Adam, el novio de Emma, con cara de estar al palo. "¡Amaya! Escuchame", dijo con un toque de urgencia. Amaya lo miró sin entender. "¿Adam? ¿Qué flasheás? ¿Y por qué pensás que soy Amaya?" Adam estaba re agitado, tratando de explicar. "Perdón, me mandé cualquiera. Te estuve buscando pensando que eras Emma, mi novia. Pero veo que no sos. Hubo un re moco." Todos quedaron en bolas con la confusión. Camila miró a Amaya, viendo que estaba re mezclada con todo. "Esto es un quilombo", susurró Amaya, re afectada. "No entiendo nada. ¿Por qué todos creen que soy otra persona?" Adam, preocupado, se acercó a Amaya. "Lo siento, me confundí. Pero tenemos que resolver esto." Entre tanto lio y las revelaciones, la posta parecía estar más lejos que antes. La onda en la mansión se puso más densa después del giro de Adam. Camila, Alejandro y Amaya se juntaron en la biblioteca, tratando de entender este enredo de pistas y memorias desaparecidas. "Esto es un quilombo", dijo Alejandro, re caliente por no encontrar nada claro. "Cada paso nos mete en un lío más grande." Amaya asintió, con una cara de "no entiendo nada". "Estoy perdida, no tengo ni idea quién soy más allá de lo que me dicen." Camila se acercó a Amaya, tratando de darle una mano. "Estamos juntas en esto, Amaya. Vamos a sacar la posta, sin importar lo heavy que sea." De repente, la puerta de la biblioteca se abre de golpe. Era Emma, la novia de Adam, con cara de pocos amigos. "Che, perdón por cortar, pero tenemos que hablar", dijo Emma, mirando directo a Amaya. Amaya estaba re confundida. "¿Por qué todos me ven como si fuera otra persona? ¿Qué onda?" Emma resopló antes de empezar a explicar: "Soy Emma, y vos... vos sos Amaya." La confusión en la sala se hizo más densa. Amaya miró a Emma con cara de "¿me estás jodiendo?", tratando de entender todo lo que le decían. "Esto no cierra", dijo Amaya, re nerviosa. "No puedo ser Amaya. No tengo ningún recuerdo de esa vida." Emma se le acercó, tratando de hablar con ella. "Tuvimos un accidente juntas, Amaya. Pero vos... perdiste la memoria. Yo te estuve buscando, tratando de hacerte acordar quién sos." Las palabras de Emma dejaron a todos pensativos, en un silencio re denso lleno de revelaciones chocantes. La mente de Amaya estaba re vuelta, tratando de meter en claro todo lo que le decían. "Esto es un bardo", murmuró Amaya, re confundida y angustiada. Mientras tanto, en una habitación al margen de la mansión, Lucas miraba todo por una rendija en la puerta, re satisfecho y un poco malicioso. "Esto se pone interesante", dijo para sí mismo. "Las fichas se están moviendo como esperaba." La sombra de Lucas agregaba más misterio a todo el quilombo, mientras la posta y las identidades seguían siendo un rompecabezas sin armar. ---
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