La mansión estaba repleta de quilombos y todos tratando de entender lo que pasaba. Camila, Alejandro, Amaya y Emma se juntaron en la sala, buscando aclarar el bardo que les estaba pasando.
"Emma, ¿cómo estás tan segura de que Amaya es Amaya?" preguntó Camila, re preocupada.
Emma se tomó un segundo antes de contestar. "Tuve un quilombo con Amaya hace un tiempo, ella perdió la memoria en ese despelote. Desde entonces, la vengo buscando, tratando de que se acuerde."
Amaya miraba a Emma como pensando "¿qué flasheas?" sin entender nada. "¿Y por qué no me acuerdo de nada de eso?"
"La cabeza a veces es un laberinto complicado", dijo Emma con toda la calma del mundo. "A veces, los recuerdos se toman su tiempo para volver."
La confusión y la tensión eran como un elefante en la sala, cada palabra y cada mirada agregaban más misterio.
Justo en ese momento, escucharon un ruido en el pasillo. Todos miraron hacia la puerta y ahí estaba Lucas, que parecía el rey del enigma.
"Lucas, ¿tenés algo para decir?" preguntó Alejandro, notando su actitud como de "yo sé más de lo que digo".
Lucas sonrió con pillo, bien desafiante. "No sé qué está pasando, pero parece que hay cosas que se les están escapando. Quizás deberían buscar más profundo."
Sus palabras dejaron a todos con más dudas, como si hubiera secretos ocultos que nadie podía ver.
"¿Qué onda, Lucas?" dijo Amaya, notando algo raro.
Lucas se quedó como una piedra. "No tengo mucha data, solo sé que esta historia tiene más tela para cortar de lo que imaginan. Todavía faltan piezas en el rompecabezas."
La tensión crecía y algo raro se movía en las habitaciones cerca de ellos, como pasos en puntitas de pie.
"¿Qué es eso?" preguntó Camila, re alerta.
Sin pensarlo dos veces, se fueron todos hacia el ruido, llegando a una habitación trancada. La curiosidad los llevó a tratar de abrirla, pero nada.
"Está cerrada", dijo Alejandro, re intrigado. "Pero siento que acá hay algo importante."
En ese momento, a Amaya se le iluminó la cara. "Esta habitación... siento que tiene que ver conmigo."
Las dudas seguían pero esa habitación trancada parecía tener la data que necesitaban para entender lo que le pasaba a Amaya.
Todos estaban al palo con esa habitación cerrada. Camila, Alejandro, Amaya, Emma y Lucas se pusieron frente a la puerta, con la idea de que ahí se escondía algo re importante.
"¿Por qué esta pieza me resulta tan conocida?" susurró Amaya, re enganchada con la puerta.
Lucas, todo misterioso como siempre, tiró un comentario. "Parece que acá se oculta algo groso. ¿Qué onda con esta pieza?"
Estaban todos en la búsqueda de la llave o alguna pista para abrir la puerta. Camila husmeaba por ahí, y Alejandro revisaba estanterías, buscando algo que sirviera.
Emma, en silencio, se la veía preocupada, como si buscara data desde hace un montón. "Tenemos que abrir esta habitación. Podría tener algo clave para que Amaya se acuerde."
Camila metió mano en un cajón y ¡boom!, encontró una llave re vieja. Se mandó a probarla en la puerta, a ver si pintaba.
Cuando giró la llave, ¡click! La puerta se abrió despacito, mostrando un interior oscuro y todo lleno de polvo.
Amaya entró medio cagada, como si estuviera pisando algo del pasado. "Siento que estuve acá antes", dijo re emocionada y nerviosa.
Todos se mandaron adentro con cuidado. Había muebles cubiertos y un aire re abandonado.
"Esto parece que hace mil años que nadie pisa", dijo Alejandro, curioseando por todos lados.
En el centro, había un escritorio con papeles y libros viejos. Amaya se acercó despacito, como si algo la jalara.
Los demás miraban cómo Amaya hojeaba los papeles, y su reacción era como "¡Qué loco todo esto!"
"Estos son... mis papeles", dijo Amaya, re temblorosa. "Mi letra, mis cosas. ¿Cómo es posible?"
Emma se acercó, mirando los papeles. "Parece que esta pieza era tuya. ¿Podrían ayudarte a acordarte?"
Amaya le daba una mirada a todo con un mix de incredulidad y emoción. "Hay data sobre mi vida... el accidente. Es como si me estuviera acordando de algo que ni sabía que había olvidado."
Lucas, callado pero mirando todo con atención, parecía más intrigado que sorprendido por lo que veía.
Entre los papeles, Amaya encontró una foto vieja. "¡Mirá, somos nosotros! Todos acá. Pero... ¿qué estábamos haciendo?"
La foto mostraba a Amaya, Emma, Camila, Alejandro y Lucas re contentos en lo que parecía ser una mansión similar a esa.
El descubrimiento de esa habitación cerrada generaba más dudas, pero parecía ser la clave para descifrar lo que Amaya había olvidado.
Amaya tenía la foto en la mano, re temblorosa, mirando de la foto a la gente que estaba ahí en la habitación. Todos re enganchados y re sorprendidos.
"Esto no puede ser casualidad", dijo Camila, fijándose en cada detalle de la foto.
"Es re loco esto", agregó Alejandro, tratando de armar el rompecabezas de la historia.
Todos estaban re focalizados en Amaya, que parecía estar por dar un re descubrimiento sobre su historia pasada. Tenía una carita de '¿qué onda?' mezclada con '¡Epa, ya empiezo a caer!'.
"Esto... es más heavy de lo que pensaba", soltó Amaya, con una voz re temblorosa. "Pero ¿qué estábamos haciendo todos juntos?"
Lucas, que hasta entonces estaba en modo fantasma, decidió meter bocado. "Parece que hay algo que todos sabíamos y ahora nos olvidamos. Pero acá hay alguien que guarda más data."
Las palabras de Lucas pegaron en la habitación como un flash. Todos se giraron para verlo, como si fuera a soltar un re chisme grande.
"¿Vos sabés algo más, Lucas?" preguntó Emma, re metida en el asunto.
Lucas se mandó un sonrisita re sutil. "Capaz tengo una idea, pero falta rearmar el rompecabezas."
Amaya, más decidida que nunca, fue al escritorio y se puso a revolver entre los papeles, tratando de buscar más data que la guíe a la posta.
"Estos escritos parecen ser míos", contó Amaya, toda emocionada. "Hablan de una mansión, de un proyecto gigante en el que estábamos todos metidos."
"¿Un proyecto?" repitió Alejandro, como re intrigado. "Pero, ¿de qué se trata?"
Amaya siguió buscando entre los papeles hasta que dio con un diario. Empezó a pasar las páginas, re metida en lo que decía, sus ojos re atentos a las palabras que ella misma había escrito.
"¡Esto es mi diario!" anunció Amaya, con la voz toda emocionada. "Tiene data de todo lo que hacíamos en esa época, pero hay páginas que están tachadas o arrancadas. Alguien quiso borrar partes claves de nuestra historia."
La tensión se sentía fuerte mientras se metían más en el diario, buscando pistas para descubrir la verdad que estaba re escondida en los recuerdos que se les habían borrado.
De repente, ¡tum-tum!, un golpe en la puerta hizo que todos se asombraran, re sorprendidos por la interrupción.
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