Madian Desde el día en que Dereck me había dejado fuera de mi edificio, no había querido saber nada de él. Me mandaba mensajes constantemente, pero yo no los respondía. Yo estaba segura de lo que quería, pero al parecer Derek no pensaba igual que yo, así que decidí tomar distancia. Conozco un poco de su vida, solo lo que sale en revistas, y justo es lo que él desea de mí. Y por más que el hombre me guste y mueva mis hormonas, no estoy dispuesta a tener una relación como la que él pretende. Tomo mi celular y miro todos los mensajes que me ha mandado, y no voy a mentir, estoy tentada en contestar, pero no, no lo haré. —De nuevo soñando despierta. Creo que se te está haciendo costumbre, ¿no? Yo solo volteo los ojos y suspiro. ¿Ahora qué quiere Dios? A esta mujer, cómo le gusta dañarme la

