—¿Estás bien?— Demian pregunta—Se te ha puesto la cara pálida. —Estoy bien—, digo con un poco de dureza. —Estoy bien. Se aparta de mí. —j***r. Solo intentaba ser amable. No hace falta que me pongas esa actitud. —¡No tengo ninguna actitud!— Digo, exasperada. Vale, puede que sí. Pero juro que es por mi falta de sueño. Él niega con la cabeza. —Da igual. Centrémonos en asuntos importantes como este de aquí—. Da unas palmaditas en la carpeta —¿Vamos? Tengo muchas ganas de decirle que no, pero sé que eso no servirá de nada. Demian no acepta un no por respuesta. —De acuerdo. Acabemos de una vez. —Excelente—Me dice. Abre la carpeta. Nos ponemos en marcha. Los segundos se convierten en minutos... los minutos se convierten en horas. Demian y yo pasamos las páginas de la carpeta, intentan

