Carina Había practicado lo que iba a decirle a Adrián una y otra vez durante el resto del día, susurrando las palabras para mí misma como un encantamiento. —Adrián, he disfrutado mucho pasar tiempo contigo y me gustaría llevar nuestra relación más allá —susurré por septuagésima quinta vez mientras removía la olla de sopa de pollo que había preparado para la cena. —¿Qué dijiste? Me giré de golpe para encontrar a Lucy justo a mis talones. —Eh, nada. Solo estaba hablando sola. Lucy me miró con atención. —Entonces no es nada. Maldita sea, esta niña es demasiado lista para su propio bien. —Bueno, solo estaba… tratando de recordar qué especias había puesto en la sopa. Sal, pimienta, ajo en polvo. Y pensé que faltaba una más, así que las iba diciendo en voz alta para ver si se me venía a

