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1015 Words
Stany no podía sentirse más frustrado. No entendía como había hecho aquella chica para salir del baño sin ser vista. Su estúpida reacción a su mirada le había dado la impresión equivocada. Notó la vergüenza en sus mejillas e inmediatamente quiso repararlo. ¿Por qué? No lo entendía. Ni siquiera sabía su nombre, apenas había cruzado un par de palabras y él era experto en no comprometerse con nada ni nadie. No entendía porque la había esperado pacientemente para disculparse. Pero aún entendía menos el motivo por el cual estaba tan frustrado al consultarle a una mujer a la salida de tocador de damas por ella y confirmar que nunca había estado allí. No quiso continuar analizando sus palabras, ni su ausencia, simplemente regresó al salón para descubrirla junto a sus amigas, a punto de salir. Apresuró su paso, olvidándose de las formas a las que estaba acostumbrado y apenas llegó a su encuentro se animó a tocar su brazo para detenerla. -Eh.. Yo.. ¿encontraste el baño?- le preguntó frente a la mirada perpleja de las otras tres jóvenes, quienes intercambiaron miradas expectantes. Mora miró a sus amigas y luego a Stany, sus puños se cerraron y su cabeza asintió con prisa. Si su humillación no había sido suficiente, ahora había regresado. No le había contado el episodio a sus amigas, simplemente había fingido que había visitado el sanitario con prisa y había comenzado a deslizar comentarios sugestivos para irse. Cuando por fin sus indirectas parecían haber surtido efecto, aquel joven alto regresaba para incomodarla de nuevo, ahora frente a sus amigas. -Eh.. ¿Ya se iban?- volvió a decir Stany, haciendo un fugaz paso por el grupo para volver a depositar su mirada en la joven que en verdad le interesaba, una que ahora esquivaba su mirada y parecía intentar contener el rubor de sus mejillas. -Si, creímos que habría más gente joven, pero la fiesta tiene un promedio de edad de 80 años.- dijo Ines con su habitual humor, sin terminar de entender el motivo por el cual aquel joven sólo miraba a Mora. -Sí, bueno, es cierto, pero la idea de la vista era vender el penthouse, creo que la lista se ajustó a ello.- dijo intentando sonar gracioso, en un tono que le era ajeno. Mora por fin alzó la vista, no entendía porque de repente había cambiado de parecer, sus pies moviéndose de un lado a otro delataban su nerviosismo. ¿A dónde había quedado el arrogante del pasillo? -¿Vender el penthouse? ¿Y vos cómo sabes eso?- la pregunta fue directa, como si su instinto y su curiosidad le hubieran ganado a sus modales. Stany la miró alzando sus ceño, pero lejos de mostrarse desinteresado, una ligera mueca asomó de sus labios. -Me presentó: Soy Estanislao Henderson, pero todos me llaman Stany.- dijo ofreciéndole su mano a Mora quien tímidamente la estrechó frente a la curiosa mirada de sus amigas. Ines le dio un ligero empujón a Nina y ella entendió a la perfección. -Ella es Mora, y nosotras…- comenzó a decir Soledad prendida de aquel rostro que no la había defraudado. -Nos vamos. Nosotras nos vamos, pero Mora, vos tenes ese asunto, ¿no?- la interrumpió Ines abriendo grande sus ojos. Mora negó con su cabeza mientras sus puños se cerraban nuevamente. -No, ¿qué asunto?-. Respondió Mora aniquilándola con la mirada. -El asunto de la sequía, no es bueno, nada bueno dejar tanto tiempo al campo seco. Acá podes recaudar fondos para tu proyecto. Fue un gusto conocerte Stany, la dejamos en buenas manos ¿verdad?- lo increpó obteniendo un rotundo “Por supuesto” como respuesta, para luego dejar a Mora completamente avergonzada, de nuevo. -Eh, yo.. Perdón, imaginarás que no conozco ningún problema de sequía, es que ellas.. Yo…- comenzó a decir sin atreverse a mirarlo, hasta que él colocó su mano sobre su brazo. -No tenes nada porque pedir perdón, La verdad es que yo fui descortés en el pasillo y me pareció que te di una impresión equivocada. - respondió tan caballeroso que Mora no supo que pensar. Aún la sostenía pero no se atrevía a mirarla. Se había disculpado, pero no le había aclarado que intención había tenido en el pasillo. Stany quería abofetearse a sí mismo. “Descortés” ¿desde cuando usaba esa palabra? ¿Por qué había tenido la necesidad de buscarla? ¿Por qué sostenía su brazo? ¿Por qué no podía actuar como el joven de 26 años que era? Sabía porqué. -¿Tenes como volver a tu casa?- le arrojó fusilando las últimas esperanzas de Mora. Sus amigas habían malinterpretado la situación, él no la había buscado por interés, sino para disculparse, parecía un anciano en el cuerpo más atractivo que alguna vez hubiera visto. Solo estaba siendo cortés. La palabra le dio risa pero no lo expresó. En su lugar tomó su teléfono y comenzó a buscar la aplicación. -No te preocupes, voy a pedirme un auto.- le dijo ahorrarse la humillación de continuar con una conversación que, claramente, no tenía el mismo fin. No podía mentirse a sí misma, Stany le gustaba. Y la sequía tenía su asidero, llevaba varios meses sin acostarse con nadie. Como su única experiencia había sido con alguien que la encontraba aburrida, como se suponía que iba a pasar de página. La loca idea de hacerlo con un desconocido había llegado a su mente, con alguien sin presiones, a quien no tuviera volver a ver, pero incluso en ese escenario, Stany no parecía ser ese alguien. Ni siquiera la había vuelto a mirar a los ojos. Entonces, contrariamente a todo lo que su mente imaginaba, él la volvió a sorprender. -Yo te llevo.- dijo casi inexpresivo, sin darle la posibilidad de dilucidar si quería hacerlo o se sentía obligado. -No es necesario, ya conseguí un auto.- respondió ella mostrando la pantalla de su teléfono cansada de sus idas y vueltas. -No lo canceles, pero yo te acompaño.- agregó despertando muchas más inquietudes en su curiosa mente. Inquietudes que fiel a su vocación eligió intentar dilucidar.
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