Luna se había desplomado poco después de haber dado el primer suspiro de alivio tras la caída de Voldemort.
Nadie tuvo tiempo de festejar la victoria.
Tanto Harry, Blaise y Draco se habían acercado rápidamente a la rubia y le hacían un rápido chequeo hasta que madame Pomfrey llegó corriendo con un aprendiz de medimago.
— ¡Tiene una hemorragia interna!— Exclamó el joven aprendiz
El color había dejado sus mejillas, estaba fría y nadie sabía que sucedía.
— ¡Necesitamos llevarla a San Mungo cuánto antes!— Decía el practicante de medi magia haciéndola levitar hacia una camilla, la cual sería sujetada a la espalda de un thestral.
— Potter, tu estuviste con ella, ¿Sabes que le pasó? — Habló fríamente Draco, intentando culpar a Harry
— Nos separamos para ayudar a los demás, ella iba en el dragón hacia la parte oeste y yo me quedé a combatir con los que resistían en el frente. Pasaron cerca de dos o tres horas hasta que volvimos a encontrarnos a las afueras del bosque prohibido, ella no quiso decirme que le pasó, pero se que sucedió algo, por que su mirada no era la misma y estaba llena de moretones y resguños.
— Si alguien le hizo daño a mi esposa, juro que lo mataré — Decía Blaise con los dientes apretados y los puños cerrados con fuerza
— Cálmense todos, nadie es responsable de lo que le pasó a Luna. Todos somos consientes de los riesgos que corríamos en esta lucha— Dijo Hermione poniéndose entre Harry y sus ex compañeros de Slytherin.
Tan pronto Luna llegó al hospital, el personal de urgencias se apresuró a deshacerse de su ropa para examinar con detenimiento su cuerpo en busca de lesiones externas graves.
Luna tenía múltiples mordidas humanas que iban desde sus pechos, hasta su abdomen e incluso la parte interna de sus muslos.
Las enfermeras se horrorizaron y los medimagos se miraron con indignación.
— Preparen el quirófano, rápido. Debemos operar de emergencia.— Dijo el medimago más viejo — iré a prepararme, medimago Nox, usted de el informe al esposo, necesitamos su firma de consentimiento para la cirugía.
El medimago más joven asintió, dio un respiro largo para armarse de valor y llevo los formularios consigo.
Al llegar a la sala de espera, lo llamó en privado al consultorio para que firmara el consentimiento para la cirugía.
— Señor Zabini, no hay forma de que diga esto de una manera más sutil. Lo lamento mucho. El estado de salud de la señora Luna Pandora es reservado. Ahora está siendo llevada a quirófano para una cirugía de emergencia.— Hizo una pausa — Tiene una hemorragia interna.
— Eso ya nos lo dijeron de camino aquí, pero ¿Cuál es la causa?— Blaise estaba desesperado
— Entiendo que estuvieron separados durante la batalla de Hogwarts y usted no sabía …Vera señor…— Se notaba la incomodidad del medimago por buscar las palabras adecuadas — su esposa fue abusada sexualmente y le desgarraron el útero. Esto sucede a veces debido a la violencia del acto. Haremos lo posible por salvar su vida, pero si el órgano no puede ser reparado, deberemos extirparlo. Necesitamos su firma de consentimiento. Lo lamento mucho señor. Pero hay un riesgo muy alto de practicarle una histerectomía a su esposa. No podrá tener hijos.
La noticia cayó como un balde de agua fría sobre Blaise, que de pronto se sintió mareado e incapaz de respirar.
¡Por Merlin!, su Luna había sido mancillada y el no estuvo ahí para impedirlo, para defenderla.
Era incapaz de pensar, las manos le temblaban. Estaba a punto de perder a Luna -y la posibilidad de dejar un legado –
Sacudió ese pensamiento de su mente, en este momento era irrelevante y se sintió culpable por siquiera pensar en ello aunque fuera un segundo.
Finalmente dejó escapar el aire contenido de sus pulmones, tomó la pluma del tintero rápidamente y firmó los papeles aún con mano temblorosa
— Hagan lo que sea necesario para salvarla…lo que sea. — decía Blaise aún consternado por la noticia pero con la convicción de que no importaba el procedimiento que debieran realizar siempre y cuando ella viviera. Ya tendrían tiempo después de hablar sobre eso.
El medimago salió del consultorio rápidamente con los documentos firmados, rumbo al quirófano mientras Blaise aún seguía dentro intentando procesar lo que estaba pasando.
Draco fue el primero en notar que algo iba mal, pues Blaise no salía del cubículo, así que entró para encontrar a su amigo con la cara entre sus manos llorando. Acto que lo descolocó.
Jamás había visto a Blaise así de afectado nunca en su vida, ni cuando murió su padre o su perro, que eran seres a los que el quería muchísimo. Su madre, era de esperar que no lo sintiera mucho, no es que hubiera sido la mejor madre. Pero verlo tan destrozado le estrujaba a él mismo su propio corazón.
Solo podía significar una cosa, el realmente amaba a Luna más que a su vida misma y aunque Draco no lo aceptará abiertamente, a él también le dolía que fuese así. Pues aunque se había mantenido al margen y el también hizo su vida, aún tenía ciertos sentimientos por la rubia.(Y compartían una profecía)
— Blaise — Dijo finalmente Draco acercándose a su amigo y colocando una mano sobre su hombro.— ¿Qué sucede?¿Que dijo el medimago?
Blaise alzó la vista hacia su amigo
— No se quién…o quienes fueron… pero…Abusaron de Luna en el bosque prohibido. La…destrozaron por dentro. Tendrán que sacarle el útero para salvarla.— Conforme Blaise hablaba, su voz era más como un susurro.
Draco también sintió que el suelo bajo sus pies se abrió y se dejó caer de rodillas. Se puso pálido al comienzo pero después fue inundado por un sentimiento de ira e impotencia que lo puso rojo. Si nunca la hubieran dejado sola eso jamás le hubiera sucedido.
— Te prometo que buscaré al culpable y lo mataré yo mismo, así tenga que ir a Azkaban.— Le dijo Draco con los ojos rojos y las narinas ensanchadas por su respiración agitada por el odio.
Draco salió con paso rápido del consultorio, era evidente para los demás, que algo verdaderamente malo había pasado.
Harry y Neville se habían puesto de pie y le cerraron el paso a Draco que parecía enloquecido por una ira de la cual ellos aún desconocían el motivo.
— Draco, ¿Qué sucede? ¿Qué es lo que tiene Luna?— Preguntó Harry
— Potter, tu fuiste el último en verla antes de que ella fuera al bosque prohibido. ¿Sabes con quién se enfrentaba ella?— Draco hablaba con los dientes apretados, tratando de calmar su irá.
— Ella estaba sobre Smooky y Amycus Carrow estaba sobre otro dragón chino, así que Luna y el se enfrascaron en una batalla dragón contra dragón. Pero salió del bosque muy lastimada y sin el dragón, tampoco había señales de Carrow. Asumí que ella había huido o que Amycus hubiera sido convocado en otro lugar dejándola ir. O incluso que ella lo hubiera matado, pero no lo sé. Todo sucedió muy rápido tras encontrarla y no mencionó nada. De hecho le pregunté si había sucedido algo porque la noté distinta, pero dijo que no era relevante en ese momento.— Relató Harry
— ¡Ay no, por todos los dioses! — Exclamó Draco cerrando los ojos con fuerza intentando reprimir sus lágrimas traicioneras.
— ¿Qué sucede Malfoy?— Preguntó Longhbotom
— Si el último enemigo que vio Luna fue Carrow, significa que él fue quien le hizo daño. Debemos encontrarlo a como de lugar — Dijo con firmeza mirando a sus ex compañeros Gryffindor.
— ¿Exactamente que le hizo Carrow a Luna? — preguntó Hermione, quien solo se había limitado a ver la reacción de Draco.
— La violó y …le causó daños internos. Aguantó así durante la última hora de batalla, quizá un poco más. Aguantó su propio dolor para volver a la batalla.— Las lágrimas de Draco se derramaban sin permiso de sus ojos, mojando sus mejillas y su camisa
Todos se quedaron en silencio tras las palabras de Draco. Estaban experimentando el mismo cúmulo de emociones por las cuales aún estaban pasando Blaise y Draco.
Hermione se paró de su asiento y fue en busca de Blaise para intentar darle consuelo, sabía que seguramente estaba desecho.
Cuando ella lo vio, jamás imaginó que el chico frío y burlón que alguna vez fue, estuviera allí llorando como un niño indefenso incapaz de hallar consuelo.
Se acercó a él y le acarició la espalda primero, para después abrazarlo y decirle lo mucho que lo sentía por él y por Luna.
Los chicos habían vuelto al bosque prohibido, encontraron restos de los dragones y unos cuantos trozos de tela que correspondían al vestido de Luna y otros que quizá eran de la ropa de Carrow.
Los rastros de sangre sobre el suelo estaban casi borrados por el paso de las criaturas que habitan allí.
Una acromantula pequeña se les acercó y les hizo señas con una de sus patas para que la siguieran.
Fue entonces que vieron los restos óseos del antes mencionado.
— La chica fue valiente y dio pelea— Se escuchó una voz profunda detrás de ellos. Una acromantula más grande apareció, seguramente era de los primeros hijos de Aragog.
— ¿Por qué no hicieron nada?— Recriminó Harry
— No era nuestra pelea. La chica luchó hasta el final, el la había desarmado. Cuando el término su cometido, ella conjuró a su varita y le lanzó la maldición asesina sin titubear. Se que incluso la chica esperaba nuestra intervención, pero así es la naturaleza, incluso ustedes dejan morir criaturas solo por estudiar sus comportamientos, para entenderlos. No nos juzguen como si fuéramos iguales. — Dijo la enorme araña antes de desaparecer.
— Al menos ya lo tenemos confirmado, fue Carrow quien lo hizo, y ella lo mató. Ella…se hizo justicia sola.— Respondió Neville con los ojos llorosos y la voz quebrada.
Saber que Carrow estaba muerto no aliviaba el fuego de sus pechos como pensaban que lo haría el saber que no volvería a dañar a nadie más.
Regresaron al hospital para ver como estaba Luna.
Blaise y Draco se habían encargado de que no saliera a la luz el asunto de Luna. Solo se manejaría la versión de hemorragia interna causada por un hechizo, omitiendo el abuso. Nadie tenía porque saberlo.
Harry se encargaría de que ella fuera reconocida como una heroína silenciosa.
Harry les explicó como Luna había elaborado el plan de hacerle creer a Voldemort que la profecía había sido mal interpretada y que se trataba de él en lugar de Draco.
Ahora ataban cabos, el semblante distinto y la mirada apagada de Luna era el reflejo del dolor que estaba callando. Estaba muriendo y estaba resistiendo hasta el final, fingió estar bien delante de todos hasta que colapsó.
Harry se sintió terrible por su momento de debilidad, en la cual se había rendido antes de pelear. Si no fuera por Luna, que lo arrastró hasta la batalla e ideó el plan, quizá realmente Voldemort hubiera ganado. Todo el mundo mágico estaba en deuda con ella sin saberlo.
Las horas parecían eternas y no tenían noticias de ella.
Luego de seis horas, el medimago cirujano se acercó a Blaise y le informó que habían trasladado a Luna a cuidados intensivos mágicos y que mientras permaneciera allí, nadie podía hacerle visitas.
Al menos podían respirar aliviados de que la cirugía había salido bien.
Blaise quería preguntar si habían retirado el órgano de su cuerpo, pero no tuvo el valor de hacerlo. Pero como si el medi mago lo hubiera sabido, habló.
— Logramos detener la hemorragia y reparar el daño sin tener que extraer el útero de su esposa, lo cual ya es un milagro. Pero no puedo asegurarle de que no haya repercusiones en el futuro.
— Entiendo doctor, gracias. Gracias por salvarla.
El medimago asintió y se retiró.
Blaise respiró con alivio y se dejó caer en un asiento, mientras cerraba los ojos y reclinaba la cabeza hacia atrás.
— Blaise, deberías ir a descansar. Harry y yo nos quedaremos por si hay alguna novedad, pero estará en cuidados intensivos y no es que seamos de mucha utilidad todos aquí sentados. — Decía Hermione
— Mi deber es estar aquí con ella…y no volver a dejarla sola.
— Blaise, no te atormentes con el pasado. Es algo que no podemos borrar y es algo que estaba fuera de nuestro alcance. Cada uno de nosotros luchó en esta guerra con la incertidumbre de si veríamos la luz de nuevo mañana. Muchos de los nuestros no lo hicieron, pero los que lo hicimos, sabemos que de una forma u otra…no volveremos a ser los mismos. Ella te necesitará fuerte. Así que ve a descansar y no seas una maldita serpiente testaruda.— Dijo lo último con una sonrisa, intentando ser amigable con quién en el pasado fuese un enemigo.
— ¿Y me lo dice la leona más testaruda de todos, he?— Blaise mira a Hermione con una media sonrisa de lado.— Te haré caso, solo porque luzco terrible. Pero en no más de cuatro horas volveré.
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— Luna nos va a necesitar mucho después de esto— Decía Harry de pronto hacia Hermione, mientras sostenían su café humeante y miraban las luces de la ciudad a través de la ventana del hospital.
—La conozco, intentará fingir que todo está bien. Ella siempre fue así…durante años nunca nos dimos cuenta. Siempre con su sonrisa y sus ideas locas que ahuyentaban. Era su escudo para no mostrar realmente como se sentía. Y temo que haga lo mismo ahora. Durante años ha estado fingiendo ser alguien que no es, y con tal de no preocuparnos es capaz de guardarse todo su dolor. Debemos hacerle saber que no tiene porque hacerlo. Sabemos…sabemos que está rota. Y que estaremos ahí para sostenerla. Ya no está sola. Oh, Harry…no imagino todo lo que ha soportado sola todos estos años.— decía la castaña abrazando a su mejor amigo.