Un Viernes por la mañana recibí un mensaje de un número desconocido. S- Hola Luis, soy Sara!!! Podemos quedar para hablar? L- Hola Sara!!! Que sorpresa!!! Esta tarde tengo libre. Si quieres quedamos en el bar Delicias. Te paso la ubicación. S- Ok. A la 6 de la tarde estaré allí. No sabía como Sara tenía mi número ni tampoco de que me quería hablar. A pesar de los dos ratitos que habíamos coincidido, entre ella y yo había surgido una especie de amistad. Me sentía libre para contarle mis sentimientos y ella escuchaba sin posicionarse sobre nada. A la 6 de la tarde estaba en una mesita del bar esperando a Sara que llegó cinco minutos más tarde con un vestido veraniego que dejaba su escote muy pronunciado, y una chaquetita de entretiempo tapando sus brazos y sus hombros. Me levanté para r

