Primera impresión

1325 Words
Gabriella llega hasta su casa completamente nerviosa, su pecho subía y bajaba de una manera que nunca lo había hecho. Ella sentía que esta había sido la experiencia más cercana a la muerte que había tenido en su vida. —Amor, llegaste pronto —la voz de Emiliano se hace presente, ella pone la mejor sonrisa. —Sí, ¿tú qué hiciste? —él se acerca a ella, le da un beso en la frente y luego la mira. —Te sucedió algo, te conozco muy bien. Algo te pasó. Dime ¿no fueron amables en el hospital? —Solo es un poco de miedo, las calles no son lo que esperaba… —Suele pasar, en todas las ciudades del mundo, la delincuencia es muy grande. Lo único que importa es que nunca se vayan a meter contigo. Entiende algo Gabi, por ti soy capaz de dar la vida si es necesario. Esas palabras le dejaron claro a Gabriella que no podía decir nada, Emiliano podría hacerse matar por cuidarla y esos hombres se veían de cuidado y ella no estaba dispuesta a perder al hombre de su vida. —Te amo Emiliano, eres la luz que le da esperanza a mi vida. —Ella le da un beso en la comisura de sus labios—. Bueno, en el hospital me fue muy bien, quiero agradecerle personalmente a tu papá por haberme recomendado. —Eso no es ningún problema, mi papá quiere verte, él quiere conocerte. —Gabriella hace una mueca—. No hagas esas caras, entiende que a él le da mucha ilusión verte, conocer a la prometida de su hijo. Adicional que mi papá poco saca tiempo para su familia, la empresa lo absorbe por completo. Soy su único hijo y siempre hemos sido muy unidos. —Creo que es muy pronto para conocerlos de una manera formal. —Mi amor, entre más pronto te conozcan mejor, también estará mi tío y mi mamá. Aunque espero que no te asustes por la manera en la que se tratan mi mamá y mi papá, ellos se separaron hace más de diez años. —Él le da un beso en la boca a Gabriella—. Quiero que hagamos esa cena, para luego dedicarnos un cien por ciento a nosotros. Quiero casarme pronto contigo, no tienes idea la ilusión que me da imaginarte vestida de blanco. —Pronto se cumplirá nuestro mayor sueño y está bien lo de tus papás, lo haré por ti, solo por ti. —Amor, eres lo mejor que me ha pasado. Le confirmaré a mi familia que iremos mañana a cenar ¿te parece? —Gabriella asiente, Emiliano la besa una vez más y luego va directo a la cocina—. Te preparé algo de cenar, te hará amarme más. Gabriella se recostó en el sofá, para ella era demasiado fuerte contarle a Emiliano lo que había pasado, en especial porque él tenía tanta ilusión por vivir en este lugar. Ella lo miró, definitivamente era muy afortunada por tenerlo a su lado, no cualquiera le podía dar tanto amor a una persona de esa manera tan incondicional. Al día siguiente en el hospital, las cosas estaban tranquilas, es como si nadie se hubiera enterado de lo que le sucedió a Gabriella el día anterior. Por la recomendación del padre de Emiliano, Gabriella había quedado en una buena área, algo que no se conseguía tan fácil en un hospital de prestigio como lo era este. Gabriella salió con más tiempo porque se iba a arreglar para ver a sus suegros, bien dicen por ahí que la primera impresión es la que cuenta y ella estaba completamente decidida a dar una muy buena impresión. Gabriella llegó a su casa y cambió su ropa, Emiliano la estaba esperando con un ramo de rosas rojas, definitivamente sus favoritas. —¿Lista? —ella mueve su cabeza afirmando. Si todo salía bien quería decir que esta prueba sería una superada para Gabriella y que sin duda su relación con Emiliano cada vez estaría mejor. Mientras iban en el carro, Gabriella sintió un escalofrío al recordar lo que le había pasado. Ella solo podía rogar que solo fuera la última vez que viviera algo así. Al llegar a la mansión en donde vivía la familia de Emiliano, Gabriella simplemente mantenía su boca abierta totalmente sorprendida. Y, no es que ella viniera de una familia pobre, simplemente su familia le dio lo que necesitaba toda su vida sin un claro exceso de lujos. Emiliano llama su atención besando su mejilla, le extiende su mano y la lleva hasta la sala. Allí lo primero que encuentras es una mujer de máximo cuarenta años. —Bienvenida, que gusto por fin conocer a la novia de mi hijo —Gabriella le da una cálida sonrisa. —El placer es mío, Emiliano me ha hablado muchísimo de usted. —Espero que puras cosas buenas —ella dice, y los tres ríen—. Hijo, deja las cosas sobre la mesa y mientras esperamos a tu padre, vamos tomando una buena copa de vino tinto. —¿Mi papá aún no ha llegado? —Lo conoces, la empresa lo tiene enviciado. —Emiliano se dirige hasta la licorera, dejándolas a ellas solas—. Gabriella, ¿en verdad amas a mi hijo? —Sí, lo amo demasiado. Él es lo mejor que me ha pasado, no me imagino mi vida sin él. —Me alegra escuchar eso, Emiliano es mi vida, es lo único bueno de mi matrimonio. —Gabriella abre sus ojos, no esperaba escuchar de más—. Con los años te das cuenta que a veces eliges mal a la persona con la que compartes tu vida. Por eso quiero que antes de que se casen, lo pienses bien, no quiero que mi hijo sufra. —No se preocupe, no hay duda alguna de lo buen hombre que él es, de lo mucho que quiero formar una vida a su lado. —Ella le toca la pierna a Gabriella. —Eso espero querida. —Familia buena tarde —menciona una voz gruesa, una que puso a Gabriella con la piel de gallina. Ella se giró lentamente hasta que vio al mismo hombre de la noche anterior, el responsable de que ella hubiera pasado la noche más terrible de su vida. Doménico la miró y curvó su sonrisa a un lado. Emiliano se acercó y le dio un abrazo a ese hombre. —Papá, pensé que no llegarías. —No me iba a perder el conocer a la prometida de mi hijo. —Las manos de Gabriella empezaron a temblar. ¿En qué se había metido al estar en el mismo lugar que un hombre tan peligroso? —Amor, te presento a mi papá, Doménico Ferro, papá ella es Gabriella, la mujer de mi vida. —Doménico estrechó su mano, Gabriella tardó unos cuantos minutos en hacer lo mismo y cuando lo hizo, sintió como su cuerpo temblaba y sudaba por completo. —Un placer conocerte Gabriella. Todo queda en silencio, y Gabriella no puede concentrarse en nada más, la verdad tener a ese hombre aquí como si nada es algo que claramente a ella la tenía aturdida. ¿Emiliano sabrá de los negocios de su padre? ¿será cómplice? ¿La traería a este lugar para que ella pueda hacer cosas ilegales? muchas preguntas pasan por la cabeza de ella, una y otra vez. Gabriella se suelta del agarre de Domenico cuando se sienta sin aire. —Perfecto, acomodaré la mesa, hijo ayúdame por favor —dice la madre de Emiliano, llevándolo con ella. Gabriella toma su bolso, ¿escapar? eso sin duda es lo primero que pasó por su mente, ella puede sentir la mirada profunda de parte de Doménico sobre ella. Antes de que Gabriella pudiera girar e irse, él la toma del brazo metiéndola en una de las habitaciones cerca a ese lugar.
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