Propuestas inesperadas. 2

3529 Words
Lila tomó asiento en uno de los sofás grises que estaban en aquel amplio espacio pues no sabía cuánto tiempo iba a estar esperando a Olivia, usualmente era más de una hora, se recostó sobre el respaldo dejando caer la cabeza hacia atrás mientras observaba los hologramas del techo y parecían tan reales, tan tangibles, pero si llegaba a pasar la mano por aquellas cosas serían fácilmente atravesadas. Largo un suspiro pesado antes de bajar la cabeza y sentarse de mejor manera sobre el sofá, observo a las secretarias trabajando, a los juniors pasando de un lado a otro ignorando lo que los rodeaba porque trabajar en la compañía NexBio era así, no había nada más que el trabajo, el repentino sonido en los altavoces la hizo levantar la cabeza de nuevo y supo que comenzaría a escuchar el lema de la compañía. " — En NexBio Tech Solutions, nos comprometemos a trazar un camino hacia un futuro donde cada descubrimiento científico sea un faro de esperanza. A través de la innovación ética y la convergencia de la inteligencia artificial con avances médicos, buscamos transformar el futuro de la salud humana. Nuestra misión no solo reside en la vanguardia de la investigación, sino también en curar el presente, brindando soluciones prácticas que mejoren la vida de las personas ahora. En cada experimento, en cada avance, encontramos la fuerza para marcar la diferencia y crear un mundo donde la ciencia y la compasión se entrelacen para curar, inspirar y llevar la promesa de un mañana más saludable a cada rincón de nuestro planeta. —" La voz que recitó aquella frase era la de una mujer con un tono bastante melódico que podría llegar incluso a parecer hasta seductora, conoció a la mujer que grabó aquel comercial, pasaba tanto tiempo en aquel lugar cuando era niña que llegó a conocer a muchas de las personas que crearon los primeros comerciales de la corporación. Saco su celular para enviarle una foto a Sophie, fue ella quien insistió para que fuera a ese lugar así que merecía la pena por lo menos mostrarle cómo era la recepción en el piso donde Olivia trabajaba, mandó un mensaje al grupo esperando que la animaran con alguna conversación, pero al parecer sus amigos estaban muy ocupados en mejores cosas que ella. — Lila. — la voz de su madre la hizo levantar la cabeza. — Hola. — sonrió de forma forzada. — ¡Qué bueno que hayas venido y lamento mucho el tiempo que has esperado! — le dio un abrazo fuerte. — No es como si no hubiera esperado antes, es una costumbre que me dejes plantada. — aquello fue un reclamo bastante directo. — Perdóname... — Olivia tragó saliva — Pero podemos ir a comer ahora mismo, el restaurante de este piso es fenomenal y hoy tienen un especial de comida italiana. — trato de ser positiva con su hija. — Vamos, de todos modos, ya no tengo nada que hacer. — tiro la mochila a su hombro. — Lila ¿Qué tal te fue en la universidad? — apuro el paso para guiarla. — Bien, llegaron un par de colegas tuyos a dar una charla sobre la corporación y porque deberíamos trabajar con ellos. — vio de reojo a su madre, quizás estaba siendo demasiado dura con ella. — No sabía que irían a dar un discurso a tu universidad. — Olivia abrió las puertas para que entrara primero. — Yo tampoco sabía que ellos tenían mi tesis y que me harían una invitación formal para ayudarme con mi tesis. — volteo porque su madre se detuvo en seco. — ¿Tu tesis? — ladeo la cabeza — Pensé que aún faltaban unos meses para que comenzaras a preparar tu tesis. — se apartó para dejar pasar a algunos de sus colegas. — De hecho, llevo dos meses preparándola y ya solo me falta agregarle la última parte, el viernes la tendré completa y podré exponerla dentro de otros tres meses. — explicar aquello fue para que su madre se quedara gélida. — Yo... — Olivia no supo ni qué decir — Yo me alegro mucho... — volteo hacia un lado — Me hubiese encantado que me lo contaras antes y así poder ayudarte. — sonrió de lado. — Te lo iba a contar, pero has estado tan ocupada que cuando llegas a casa yo ya estoy dormida, aunque no lo hice por mi cuenta, use una investigación que nunca terminaste, la termine yo y creo que fue un terrible error. — se dio la vuelta para ir a buscar una mesa. Olivia se quedó de pie en medio de aquel gran lugar, con todas las mesas rodeándola y con las personas ocupadas en sus respectivos asuntos, Olivia sintió que acababa de perderse una parte de la vida de su hija que nunca iba a recuperar y que pasó años planeando como sería ayudarla en el momento que definiría el comienzo de su vida como profesional, pero Lila lo hizo por su cuenta. — Sabes... — se acercó a la mesa donde ella se sentó — Estaba pensando en que podríamos pasar más tiempo juntas ¿Que deseas para comer? Te puedo ir a pedir pasta o lasaña, hay otros puestos de comida. — le señaló todo el lugar. — Hamburguesa con pepinillos, papas fritas y una soda grande... — Lila dejó su mochila en la silla a su lado — Sabes que nunca he sido tan saludable para escoger mis antojos como tú. — no levantó la mirada de su celular. — Te pediré una orden de alitas con escabeche picante, son excelentes aquí. — Olivia sonrió antes de ponerse en pie nuevamente. Lila tuvo ganas de morderse la lengua después de haber dicho todo aquello, no sabía porque se estaba comportando de esa manera con su madre, estaba siendo demasiado grosera e hiriente, aunque si lo veía desde una perspectiva externa muy seguramente se ganaría el apodo de perra porque su madre solo se esforzaba para darle lo mejor, sin embargo, era doloroso ver cómo es que tenía que competir contra experimentos y proyectos secretos que al final solo iban a beneficiar a otras personas menos a ella porque cuando llegara a vieja habría otro tipo de asistentes, más modernos, más humanos posiblemente. — Si tuvieras que especializarte en solo dos cosas... — Alexander tomó asiento frente a ella — Nanotecnología o robótica humana ¿Cuál de las dos escogerías? — pregunto mientras sacaba una pequeña agenda del bolsillo interno de su saco. — Si solo tuviera esas dos opciones en la vida, creo que me iría por la nanotecnología, diseñar soldados que sean capaces de atacar enfermedades que la mano del hombre aun no pueda. — Lila se rio por aquella pregunta. — Es una respuesta muy bien fundamentada... — Alexander también se rio — Venia a buscar algo para comer y te vi sentada sola, espero que hayas podido encontrar a tu madre. — volteo a ver hacia el lado de los locales. — Si la encontré. — se abrazó a sí misma. — Es bueno y es bueno que te haya encontrado porque quería preguntarte si tenías libre esta noche, antes no lo pregunté porque se me fue la idea. — apoyó los codos en la mesa sentándose de forma recta. — Esta noche no tengo planes, es jueves y las fiestas usualmente comienzan los viernes. — Lila le tomó la agenda de las manos. — No iremos a una fiesta, te prometo que será una noche tranquila de cena y una copa de vino... — la vio fijamente — Aunque no se si estas en edad para consumir licor. — con ese comentario Lila se rio. — Si estoy en edad para beber y creo que no pierdo nada aceptando una cena, quizás usted pueda darme más detalles de qué tipo de proyecto es en el que trabaja mi madre. — anotó algo en aquella pequeña agenda. — Señor Kepler. — Oliva llegó y acomodo las bandejas sobre la mesa con ayuda del hombre. — Ya me iba. — se levantó de la silla. — Gracias. — Lila sonrió antes de devolverle la agenda. — Espero de verdad que puedas formar parte de todo esto y espero que pueda convencerla doctora Stirling. — abrió la agenda en el espacio que ella había usado. — Tratare de hacerlo. — Olivia asintió bastante extrañada de verlos compartir una mirada cómplice. — Espero que disfruten su almuerzo, con permiso. — Alexander se retiró. — No sabía que tú y el señor Kepler se conocía. — Olivia se sintió mucho más desconectada de su hija después de aquello. — Nos conocimos hoy por accidente. — sacó su celular al escuchar el tono de mensaje. — Es el dueño de la corporación, espero que no vayas a tener problemas con él ni que vayas a acercarte mucho, se vería muy mal que mi hija fuera amiga de mi jefe, los periódicos harían muchos artículos sobre eso y sé que no te gusta ser el centro de atención. — Olivia de forma inconsciente de lo primero que se preocupo fue de su reputación como científica. — Cuando termine la universidad me voy a ir de casa. — Lila arrastró la bandeja hasta enfrente suyo sin responder el mensaje. — ¿Por qué? — Olivia soltó los cubiertos con los que comería su pasta. — Porque este año termino la universidad y el acuerdo era que viviría contigo hasta que eso ocurriera, el viernes presento mi tesis completa y si todo sale bien la defenderé en tres meses, es posible que del discurso en la graduación y ya tengo el apartamento al que voy a mudarme. — tomo unas papas para llevarlas a su boca. — Se que ese era el acuerdo, pero creí que ibas a llevar el mismo tiempo que los demás, ya había organizado todo para ayudarte. — la vio estrujar la servilleta. — Yo no soy uno de tus proyectos a los que les puedes reservar tiempo en una agenda... — Lila no se pudo contener su forma de hablarle — Quisiera que me hablaras de los motivos por los que has hecho venir porque después de comer me iré. — bajo la mirada a su comida antes de hacer algo de lo que podría arrepentirse. — Quería hablarte sobre Aiden... — volvió a tomar los cubiertos — He creado una inteligencia artificial para la asistencia de las personas, acaba de entrar en una etapa de interacción humana y quería hablarte sobre eso para formar parte de su aprendizaje. — la explicación de Olivia hizo que su hija levantara la mirada. — ¿Yo que pinto en todo eso? — alzo una ceja. — Quiero que seas uno de los sujetos de prueba, que interactúes con Aiden, que le dejes aprender de ti y que lo vayas guiando con lo que necesite. — por suerte su hija no había perdido el apetito en esos momentos. — Yo no soy maestra y tampoco es que me interese mucho lo que estás haciendo aquí. — volvió a ser dura. — La compañía les da una bonificación a los participantes. — sabía que eso no la iba a convencer. — Que bueno, deberías buscar a alguien que necesite un ingreso extra. — tomo una alita para darle una mordida. — Yo necesito a alguien de extremada confianza y que sepa guardar secretos, Aiden es un proyecto muy importante y realmente no podría confiarlo a nadie más que no seas tú, necesito que aceptes. — si tenía que rogarle, iba a hacerlo. — ¿Por qué no pones a tu asistente? — Lila tenía una manía por comer las cosas en orden. — Porque necesito que esté interactuando con alguien que no sea del equipo, alguien que él no conozca de antemano porque quiero que desarrolle una mejor capacidad de empatía. — volvió a ver como su hija alzaba una ceja. — ¿Empatía? ¿Si te das cuenta de que es una aplicación cibernética? — negó con la cabeza pensando en que su madre se había vuelto loca. — No... — Olivia negó con la cabeza — Aiden no es solo una aplicación cibernética, es una inteligencia artificial que diariamente está aprendiendo de las personas, Aiden es capaz de aprender como un niño, quiero que tú le enseñes hasta que esté listo para salir al mercado. — su explicación no fue muy convincente. — Me parece ridículo que realmente creas que algo creado por ti y sin sentimientos pueda desarrollar empatía o algún tipo de sentimientos, es como si dijeras que la cafetera que hay en casa siente algo por nosotras. — rodó los ojos, ella no era muy creyente de que una inteligencia artificial fuera capaz de parecerse a un ser humano. — Solo ayúdame y déjame demostrarte que las cosas no son como las piensas. — sabía que iba a tener que rogar por su ayuda. — Si esa inteligencia aprende de mí, aprende de todos ¿Que te hace pensar que no los va a desplazar de la propia compañía? ¿Qué te garantiza que no querrá ser superior a la r**a humana? — Lila sentía tener preguntas muy válidas. — Cariño, creo que deberías dejar de escuchar los podcasts radicales de hombres que no ven más allá de sus narices... — negó con la cabeza — La inteligencia artificial es algo que nosotros mismos creamos y controlamos, no hay forma en que se salga de nuestras manos y si eso comienza a pasar nosotros tenemos el dedo sobre el botón para poder sacarlo de la red. — Olivia no pensaba que fuera algo malo. — Es una inteligencia artificial que está en la red, puede aprender todo, desde cómo repararse por su cuenta hasta cómo desactivar un botón de esos. — largó un suspiro pesado. — Eso es lo que quieren que todas las personas crean, que una simple inteligencia artificial creada por el hombre va a destruir al mundo, que se tomara las grandes potencias y que habrá un apocalipsis, Lila eso es completamente ilógico, el único apocalipsis que puede ocurrir es el que provoque la naturaleza y ya hubo uno, mucho antes de que tu nacieras y gracias a eso esta ciudad fue construida, tu padre y yo fuimos parte del cambio, quiero que tú también seas parte de ese cambio porque es una ventana de oportunidad al futuro. — Olivia era muy apasionada con sus ideales y creencias. — ¿Qué quieres que haga? — Lila se planteó conocer un poco sobre lo que su madre había estado creando, de todos modos, tenía criterio propio. — Solo que convivas con él, que charlen, que le enseñes cosas sobre las personas y el funcionamiento del ser humano, sus sentimientos, emociones e incluso los defectos. — la emoción en el rostro de su madre la hizo sentirse mal. — No estoy segura, sabes que nunca me ha gustado ser ratón de laboratorio. — Lila retomó su almuerzo. — Lo se cariño, pero estarías dentro de un ambiente controlado y serias monitoreada todo el tiempo, tus conversaciones con Aiden serían privadas, pero ambos estarían siendo monitoreados por Vera, la psicóloga. — no quería darle muchos detalles sobre lo que tendría que hacer, quería que sus dos hijos se fuesen conociendo por sorpresa. — ¿De cuánto es la remuneración por ese trabajo? — si iba a ser conejillo de indias, por lo menos quería sacar algo de ventaja. — Quinientos Bios por sesión. — vio a su hija atragantarse con un bocado. Los Bios eran criptomonedas que habían surgido para hacerle competencia a los Bitcoin y a otras criptomonedas que con el paso de los años fueron devaluando su valor, así como el dinero en papel que para ese tiempo muy pocas personas utilizaban, la mayoría estaba acostumbrados a simplemente sacar su celular y pagar, que la compañía ofreciera Bios como pago era una buena inversión pues era una moneda que estaba al alza en el mercado en esos momentos. — ¿Quinientos Bios solo por conversar con una computadora? — alzó una ceja, dudosa de que la oferta fuera real. — Si, es el salario semanal de un conserje en la corporación, pero para de tres a cuatro horas de interacción en las máquinas de conciencia virtual es un pago bastante justo. — explicó Olivia. — ¿Tengo que firmar algo? — Lila pensó que podría ahorrar ese dinero y darlo como enganche para su apartamento. — Si, un acuerdo de confidencialidad, mañana cuando te presentes podrías firmarlo y solo vas a necesitar tu identificación... — Olivia sonrió — Es el código de barras que te tatuaron en la muñeca al nacer. — consiguió que en los labios de Lila se dibujara una sonrisa divertida. — Pensé que iba a tener que usar el microchip que me implantaron en la frente, ya sabes, la marca de la bestia. — todas aquellas palabras eran teorías de conspiración de los años dos mil diez, dos mil veinte, formaban parte de un folclor moderno. — Es curioso la forma en que las personas de ese tiempo creían que sería el futuro, devastación y desastre, todas las personas convertidas en monigotes y la verdad es muy diferente. — vio hacia todos lados. — Al ser humano casi lo exterminan pandemias, no chips en las frentes. — tomó una servilleta para limpiarse los labios. — Los chips cerebrales han sido un avance muy importante para el combate de ciertas enfermedades neuronales degenerativas, las investigaciones que se están llevando a cabo en estos momentos quieren poder encontrar una cura segura para la esclerosis múltiple, ya el Parkinson es algo que ha quedado en el completo olvido. — Olivia estaba un poco aliviada de que su hija fuera cediendo a su propuesta. — ¿A qué horas vengo mañana? — se comió la última alita. — A las dos de la tarde, bueno, mejor vente a la una para que veas los papeles de confidencialidad y los firmes con tranquilidad. — la vio mover la cabeza de un lado a otro con inseguridad. — ¿Vas a trabajar hasta tarde el sábado? — mentalmente cruzo los dedos para que le dijera que sí. — Es posible ¿Has invitado a alguien a casa? — ambas se vieron a los ojos — Usualmente me preguntas eso cuando invitas a tus amigos a cenar, no te gusta que interfiera en sus asuntos. — sonrió de lado. — Invite a Javier a cenar y a ver una película. — Lila no tenía nada que ocultarle, pero no le gustaba que su madre estuviera presente porque sus amigos le daban cuerda para hablar sobre sus proyectos y eso no le gustaba mucho. — Me lo saludas y en todos los botiquines hay lo necesario por si las cosas finalmente avanzan entre ustedes. — bajó la cabeza tratando de esconder su sonrisa. — ¡Mamá! — Lila se molestó — Javier y yo solo somos amigos, los amigos no se cogen entre ellos. — puso los ojos en blanco, no necesitaba de muchas palabras para entender lo que su madre quería decirle. — Tu padre y yo éramos amigos al comienzo, además, no es malo que refuercen la amistad de vez en cuando, pero es prudente protegerse porque las ETS todavía no tienen una cura definitiva. — vio a su hija removerse inquieta en la silla. — Mamá por favor, Javier y yo no tenemos ese tipo de amistad. — Lila rodó los ojos algo incomoda porque hablar de esas cosas no era cómodo. — Hacen una linda pareja, deberías darte la oportunidad con él, comenzar a trabajar juntos para construir una vida y darte la oportunidad. — la vio arrugar la nariz. — No quiero estropear la amistad que tengo con Javier, es una persona muy importante para mí y no me gustaría que nuestra amistad se fuera a la basura por una relación fracasada. — mientras hablaba de eso llegó a su cabeza Alexander. — Pero te has puesto a pensar qué pasaría si las cosas salen bien, en unos cuantos años me estarías presentando a mis nietos. — la vio quedarse con el bocado a medio comer. — Prefiero no arriesgarme. — dijo cubriéndose la boca con la mano al momento de hablar. — El que no arriesga no gana en esta vida. — Olivia sonrió sintiendo que había progresado nuevamente con su hija. — Prefiero no arriesgar, yo no tengo ese espíritu aventurero y prefiero irme por lo seguro. — le dio el último bocado a su hamburguesa. Para Lila toda aquella conversación fue bastante banal y para nada profunda, su madre la llevó a ese lugar para hacerle una propuesta de trabajo porque no conocía a nadie más que fuera de su completa confianza, pero de eso a que las cosas iban a volverse más entrañables entre ellas era algo que estaba muy lejos de ser real, lo bueno de todo aquel momento es que la hamburguesa estuvo deliciosa y las alitas ya ni se digan, el picante estuvo delicioso y para nada ofensivo.
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