Capítulo 10
No he podido pegar el ojo en toda la noche ¿Pero qué cojones ha ocurrido? ¿Por qué ha ocurrido? ¿Quién ese sujeto? Sé que es uno de los pseudo amigos de Alexander, el que parece tener la batuta, pero no entiendo cuál es su problema conmigo. Él dijo que no debo de meterme en el camino de un Winchester ¡¿Qué carajos significa eso?! No recuerdo nunca haberme metido en su camino, salvo aquella vez en el bar y no recuerdo haber sido grosera con él o algo que justifique su actuar. Lily piensa que la razón está ligada al príncipe, pero yo no entiendo cuál puede ser la conexión. Son amigos, eso lo entiendo, también entiendo que Alexander no puede tener más amigos que previamente no hayan sido aprobados por quien corresponda, pero no entiendo por qué el hacer un nuevo amigo tendría que ser un problema para el imbécil de rizos ¿A caso tiene un acuerdo de exclusividad? ¿El de rizos está enamorado de Alexander? No lo sé, no lo entiendo. Todo esto ha sido confuso y traumático ¡El imbécil se atrevió a tocarme! ¡Me atacó! ¿Qué debería de hacer? Después de que el idiota ese se fuera con mis macarrones con queso, yo corrí a mi habitación a refugiarme y tranquilizarme ¡Es que no entiendo qué carajos fue lo que ocurrió! ¡¿Por qué ocurrió?! Todas esas preguntas están surcando mi mente y ahora estoy en mi cama sin saber qué hacer…
— Maldición…
Golpeo mi colchón con el puño, Lily pega un brinco.
— ¿Sigues con dolor de cabeza?
— Sí…
Miento, anoche no pude contarle lo sucedido porque no quise interrumpirla, Lily trabaja como mula por culpa de su beca.
— ¿Es por el príncipe? — Lily chasquea la lengua — No creo que esto dure mucho, él te hablará, lo presiento
— No es eso… — llevo una almohada a mi rostro — No es por él… o bueno… sí lo es… pero no directamente
— No te entiendo…
— Pues… — suelto un suspiro, sentándome en el borde de la cama — Pasó algo…
— ¿Con su Alteza?
— No… — muerdo mi labio inferior — Con su amigo, el imbécil de rizos…
— ¡¿También le besaste?!
— ¡¿Qué?! ¡No!
Niego con la cabeza, Lily ríe.
— ¿Entonces…?
— Me atacó
— ¡¿Qué…?!
— Me atacó — repito, abrazando mi almohada — Por eso demoré… — miro a otro lado — Él dijo… — frunzo el entrecejo — Dijo que debo de alejarme de Alexander
— ¿Qué? ¿Por qué?
— No lo sé… no lo explicó — miro a mi amiga — Solo dijo que… no me meta en el camino de un Winchester
— ¿Y qué significa eso?
— No tengo ni la más mínima idea… — me encojo de hombros — Pero puedo hacerme una idea — vuelvo a abrazar la almohada — Ser una Barclay no se compara a ser una Winchester, supongo que el puesto de “Mejor amiga” solo puede ser ocupada por alguien con un apellido como ese…
— No lo sé… — Lily se frota la barbilla — Hay algo que no me cuadra
— ¿Qué cosa?
— ¿En serio es un problema tan grande, el que su Alteza esté interesado en ti? — coloca papel en su máquina de escribir y abre uno de sus pesados libros — Y no me refiero a “Interesado de una forma romántica” — asiento con la cabeza — ¿Realmente es tan grave que él quiera tenerte como amiga o algo más?
— No lo sé… — me encojo de hombros — Pero supongo que no interesa, Alexander mismo me dijo que no es conveniente para ninguno de los dos el ser amigos…
— Exacto — se gira a verme — Alexander te dijo eso, que no te conviene ser su amiga — vuelvo a asentir — ¿Por qué no sería conveniente para ti?
— No tengo ni idea
Lily se cruza de brazos.
— Quizá es porque sabe que puede pasarte algo como lo que te pasó anoche, que un imbécil con rizos con notoria personalidad psicópata… te pueda hacer algo
— ¿O sea…? — frunzo el entrecejo — Me estás diciendo… estás diciéndome que… — frunzo aún más el entrecejo — ¿Qué él no quiere ser mi amigo para protegerme?
— Eso es precisamente lo que te estoy diciendo
Suelto una risita.
— Sí claro — sigo riendo — ¿Protegerme de qué? — niego con la cabeza — Es una locura, suena a una locura
— Pero puede ser posible
— En una telenovela quizá, pero esta es la vida real — vuelvo a negar con la cabeza — No hay ninguna razón por la cual, Alexander, deba de protegerme
— Claro que sí… — Lily me mira con seriedad — Aparentemente te estás metiendo en el camino de los Winchester y he leído suficientes casos como para saber que esa es una amenaza seria
— Sí, una amenaza sería hecha por un imbécil de diecinueve años
Ruedo los ojos.
— Un imbécil de diecinueve años con apellido pomposo que tiene conexiones e intereses con la realeza — no sé qué decir, ella tiene razón — Yo no me tomaría a la ligera sus amenazas, por más ridículas que me suenen
— No pienso temerle a un imbécil — me levanto de la cama — Es más, si lo veo le golpearé tan duro en sus pelotas que se le olvidará su apellido
— De todas formas… — Lily hace una mueca — Ten cuidado… ¿De acuerdo? — nos miramos fijamente — No olvides que es alguien poderoso y que “Alexander” es un príncipe… el heredero — aparto la mirada — No son como nosotras y su mundo está lleno de enredos…
— Lo tendré presente… — tomo mi cámara — Iré a tomar fotografías para relajarme
— ¿En pijama?
— No creo que nadie lo note… — río — Nos vemos más tarde
— De acuerdo…
Doy media vuelta y salgo de la habitación en dirección a los ascensores. Presiono el botón y espero, jugueteando con la correa de mi cámara. Me siento intranquila y eso me desespera ¡No me gusta sentirme así! Me considero una persona valiente, no está en mi naturaleza temerle a algo o alguien ¡Mucho menos a un imbécil como el idiota de rizos! Pero lo cierto es que me ha dejado intranquila ¿Por qué? Esa es la pregunta que gira y gira en mi cabeza ¡No encuentro una explicación! Está bien que una Barclay no sea lo mismo que una Winchester, pero no es motivo para atacarme ¿O sí? Lily dijo que de seguro Alexander se alejó de mí para protegerme ¿Protegerme del imbécil de rizos? ¿Por qué habría de hacerlo? ¡Es absurdo! No tiene sentido, no creo que la verdad vaya por ese camino. Lo cierto es que existe una razón por la que el idiota ese me haya interceptado anoche y me haya intentado coaccionar para que me aleje de Alexander. Salgo del ascensor y camino fuera de la residencial, es una mañana ligeramente soleada. La segunda verdad es que el tipo de los rizos no tiene nada que temer, no pretendo meterme en su camino y sus intereses, sobre todo porque mi amistad con Alexander ha quedado más que enterrada… porque no me conviene ser su amiga… ¿Por qué no me conviene ser su amiga? Supongo que ya no importa saberlo, él y yo no somos más amigos y eso lo decidió él.
Alzo mi cámara y fotografío la fuente que hay afuera de la residencia, he tomado cientos de fotos de esa misma fuente, pero hoy el sol está particularmente brillante y la iluminación hace que se vea majestuosa. No voy a dejar que una mala experiencia arruine el resto de mi semestre. Sigo caminando, fotografío los ornamentos de los edificios, las ventanas, las cornisas, la verdad es que la arquitectura de la universidad es muy bonita. Alzo mi cámara hacia una bandera con la insignia de la universidad, un ave se ha posado en la asta y limpia sus alas con su pico. Quisiera ser un ave, podría ir a todas partes volando, podría ver el cielo infinito, los paisajes más bellos, el mundo entero. Ya lo he mencionado antes, mi mayor sueño es poder viajar alrededor del mundo tomando fotografías ¡Sería la persona más feliz del planeta si pudiese hacerlo! La verdad es que no quiero nada más en la vida.
— ¡Alteza! ¡Por aquí!
— ¡Su Alteza!
— ¡Príncipe Alexander!
Alzo la mirada, un grupo de camarógrafos rodean una limusina que acaba de estacionarse.
— ¡Su Alteza!
— ¡¿Qué opina acerca del descenso en la popularidad de la reina?!
— ¡Su Alteza!
Los guardaespaldas de Alexander intentan apartar a la docena de fotógrafos.
— ¡Príncipe Alexander!
— ¡Su Alteza!
— ¡¿Son ciertos los rumores?!
Siento el aire escapar de mis pulmones, ahí está él. Hace una semana que no hablamos, hace una semana que decidió por ambos no volver a ser amigos, hace una semana decidí que lo que sea que le ocurra no es mi asunto… sin embargo… al verle tan cerca… no puedo evitar sentir un horrible cosquilleo en el abdomen. Su rostro se ve extraño, no tiene su típica mirada de seriedad con la que siempre anda ¡No! Esta vez es diferente, se ve contrariado, enojado, tiene el entrecejo fruncido, los puños cerrados con fuerza y la mandíbula tensa ¿Qué estará pasándole? ¿Estará bien? ¿Le habrá pasado algo? Agito mi cabeza ¡No me debe de importar! ¡Repítelo Sue! ¡No te debe de importar! ¡No me va a importar! Definitivamente no me va a importar, no me tiene por qué importar ¡No somos amigos! ¡No quiero ser su amiga! Su mirada choca con la mía… ¡Oh por Dios!
Su expresión cambia, ahora luce sorprendido, con la boca ligeramente abierta y los ojos abiertos al máximo. Siento un calor extraño en el estómago, quiero irme, pero ninguno de mis músculos me obedece. El viento sopla, he dejado de escuchar las voces de los paparazis, he dejado de oír cualquier sonido, es como si solo estuviésemos él y yo detenidos en el tiempo ¿Por qué me siento así? ¿Debería de acercarme? ¿Debería de hablarle? No, no creo que deba de hacerlo, sobre todo porque sé que nada cambiaría. Él mismo lo dijo, no es conveniente ser amigos, así que dudo que haya algo que yo pueda decir para que cambie las circunstancias ¡Además, no tengo ningún interés en que cambien! No quiero que cambien… porque él no hará nada para que cambie… y yo no voy a esforzarme por alguien que no lo vale…
— Su Alteza — su asistente narizón aparece — Le sugiero que siga caminando a menos que quiera que su rostro aparezca en todas las portadas de los periódicos para el día de mañana
Alexander aparta la mirada, vuelve a su expresión de frustración infinita y sigue a su asistente narizón. Bajo la mirada, no debería de sentirme enojada, no debería de sentirme triste por lo que acaba de pasar ¿Qué esperaba? Dijo que no quería perder mi amistad, que no me alejase de él y sin embargo él fue quien me alejó, así que no puedo esperar mucho de él. Suelto un suspiro y sigo mi camino, no voy a permitir que algo como esto arruine mi día.
Cuando ingresé a esta universidad jamás me imaginé que iba a terminar conociendo al mismísimo príncipe heredero a la corona y que me iba a volver su amiga ¡Muchas chicas hubiesen deseado estar en mi lugar! Pero no, me tuvo que tocar a mí y la verdad es que no es nada placentero. No esperaba que termináramos siendo íntimos y que me nombre dama de la corte o algo por el estilo, pero definitivamente no esperaba que me tratara como si yo fuese un perro callejero que no merece ningún respeto o consideración ¡Y sobre todo! Obviamente jamás pensé que me vería en la situación de ser amenazada por un idiota con rizos porque aparentemente estoy metiéndome en donde no debo ¡Ya entendí! Me mantendré lejos de Alexander, ya me quedó más que claro que las cosas no pueden ser, no soy refinada ni de la alta sociedad, no soy lo conveniente para él, debo dejar de darle vueltas al asunto y seguir con mi vida…
Regreso a la residencial estudiantil, tengo la ropa llena de tierra y hojas sobre la cabeza. Estuve horas trepada en un árbol fotografiando a una ardilla que escondía bellotas, hasta que la rama se rompió y caí encima de un sujeto que paseaba con su perro. Ninguno salió realmente herido, pero ahora tengo un moretón en la cadera ¡Gajes del oficio!
— Ay…
Me recuesto en la cama.
— ¿Qué te pasó?
Lily se gira a verme, quitándome una hoja de la cabeza.
— Caí de un árbol
— ¿Otra vez?
Me encojo de hombros.
— ¿Qué te puedo decir? — río — Amo el riesgo
— No, tú solo estás lo suficientemente loca como para creer que amas el riesgo
— Quizá
Vuelvo a encogerme de hombros, Lily ríe.
— ¿Qué tal quedaron tus fotografías?
— Muy buenas — saco las fotos de mi mochila — No sé, siento que con esta polaroid nueva, tomo mejores fotografías — tomo la cámara entre mis manos y sonrío — Se siente diferente
— ¿No tendrá algo que ver la persona que te la regaló?
Lily me mira con una sonrisa pícara en el rostro.
— No… — dejo la cámara a un lado — No tiene nada que ver
— ¿Estás segura?
— Lo estoy — aseguro, guardando mis fotografías en mi mesa de noche — Puede que la cámara la haya comprado Alexander, pero no tiene nada que ver… — cierro mi cajón — La cámara tiene buen lente
— Entonces, que bueno que te la compró
— Basta…
Ruedo los ojos, ella solo ríe.
— ¿Sue Barclay?
Alguien toca la puerta.
— ¿Quién será?
Miro a Lily, ella luce confundida.
— ¿Se encontrará la señorita Sue Barclay?
Lily me hace señas para que abra la puerta, niego con la cabeza, no tengo ni idea de por qué alguien querría verme.
— ¡Solo ve!
Susurra Lily, suelto un bufido.
— Aish… — ruedo los ojos, levantándome de la cama — ¿Sí…? — pregunto, abriendo la puerta, delante de mí aparece un alto chico de cabello pelirrojo y las mejillas rosadas — ¿Qué desea?
— Buenas tardes señorita, soy Dominique Karamakov, amigo de su Alteza Real el Príncipe Alexander Hastings — le miro con una ceja alzada, nunca había visto a este sujeto — Me pidió le entregue esto…
— ¿Eh?
Me entrega un sobre.
— Su Alteza pide la mayor de las discreciones, por favor — miro al sujeto, no entiendo nada — Si me disculpa, he de retirarme
— Sí… claro… adiós
Cierro la puerta de la habitación.
— ¿Quién era ese?
Pregunta Lily, acercándoseme.
— Ni idea… — abro el sobre — Me dio esto, es de Alexander
— Que emoción, más notitas secretas
— No te emociones tanto — saco el pequeño papel de adentro — Dice… “Arbustos 8”
— ¿Quiere hablar contigo a las ocho de la noche en los arbustos? — Lily abre al máximo los ojos — ¡Que emoción! — comienza a dar saltitos, sonriente — ¿Qué crees que te quiera decir? — me siento en el borde de la cama — ¡De seguro va a rogarte por tu perdón! — se lleva las manos al rostro — Quizá te pida que seas su novia
— No creo que eso suceda — hago bolita el papelito y lo lanzo al suelo — Sobre todo porque no voy a ir
— ¡¿Qué?! ¡¿Enloqueciste, mujer?! — me zarandea — ¡No puedes dejar plantado al Príncipe! ¡Es el Príncipe!
— ¿Y…? — me encojo de hombros — ¿Qué me importa a mí que sea el Príncipe? — me cruzo de brazos — Podría ser el mismísimo rey de Norte América, no me importa, no iré
— Sue…
— No lo haré, ya lo decidí
— Bueno… — Lily hace una mueca — Supongo que no puedo convencerte de hacer lo contrario
— Pues no
Me dejo caer en la cama ¡¿Quién se cree que es ese idiota?! Primero me trata como si yo valiera poco, me dice que no puedo ser su amiga… ¿Y ahora me cita en los arbustos? Si hay alguien loco en este país, ese es Alexander. No sé por quién me toma, pero no voy a salir corriendo a su encuentro como un perro al que su amo le ha tronado los dedos ¡No señor! No lo haré. Que sea un Príncipe no le da ningún derecho a darme órdenes.
— Sue…
Siento la mano de Lily sobre mi hombro, abro los ojos.
— ¿Ummm…?
— ¿Vamos por algo de cenar?
— Sí… — me froto los ojos con el dorso de la mano — Vamos…
Me levanto de la cama y sigo a mi amiga fuera de nuestra habitación.
— Ojalá haya macarrones con queso
— Yo solo quiero una hamburguesa — me llevo una mano al abdomen — Deberíamos ir al McDonald’s con Viviane
— ¡Cierto! — pego un brinco — Se me había olvidado
— ¿Qué cosa?
— ¡Estamos invitadas a una fiesta de fraternidad!
— ¿En serio?
La miro con una ceja alzada.
— ¡Sí! — Lily aplaude con emoción — Viviane dice que habrá mucha comida y gente que deberíamos de conocer
— Oh… — ruedo los ojos — Como que me estoy empezando a hartar de oír esa frase, parece que todos aquí quieren conocer gente importante y hacer contactos importantes y crear lazos por conveniencia
— Pues… — Lily me mira — Esta universidad no se caracteriza solo por su nivel académico… y lo sabes
— Supongo que sí…
— ¿En serio no irás a verle?
Miro a Lily y luego a mi reloj, son las seis y media.
— No, no lo haré
— Él te estará esperando
— Que me espere el tiempo que quiera, no iré
— A veces eres tan terca, Sue Barclay…
No contesto, entramos en el ascensor y me recuesto contra el frío metal. Ya lo dije, no tengo ninguna intención de ir a su encuentro, no lo haré, no quiero hacerlo ¡Punto Final! No hay nada qué debatir, lo que pienso ya lo dije en el párrafo de arriba ¡No pienso ir! No soy un juguete de trapo al que puedes tratar como estropajo ¡No lo soy! Así que no pienso ir. No me importa que sea un príncipe, él no tiene ningún derecho a tratarme como me ha venido tratando desde hace tiempo ¡¿Quién le entiende?! Primero me dice que no quiere perder mi amistad pese a haberme negado como Pedro a Jesús, luego me dice que no nos conviene ser amigos y ahora manda pelirrojos con notas a buscarme ¡¿Qué carajos le pasa?! Que se decida de una vez y que sea definitivo. No voy dejarme pisotear por un imbécil de cabellos dorados.
Salimos de la residencial y caminamos hacia la cafetería. Lily está emocionada, ella realmente disfruta todo el asunto de “Conocer gente que nos conviene” y “Codearse con la gente correcta”, ella sabe que, si no hubiese entrado en esta universidad, no tendría esta oportunidad. Yo no le veo mucho el sentido, es decir ¡¿Por qué todo tiene que moverse por los lazos de conveniencia?! ¿Así funciona el mundo? ¿Todo se mueve en función de cuántos traseros lamas? ¡Es horrible! Pero supongo que debo de madurar y aceptar que esa es la realidad, debería de ser un poco menos soberbia y orgullosa, y aprovechar la oportunidad que esta universidad me brinda, la de codearme con gente que me conviene y hacer contactos para el futuro ¿Quién sabe? Tal vez pueda crear lazos poderosos… o podría dejar la universidad e irme de viaje por el mundo.
— Y entonces, ahí estaba yo, paleando estiércol de vaca justo a la cara de Morgan Phillips
Termino de contar, Lily ríe a más no poder.
— Jamás creí que me encantaría una historia sobre estiércol mientras ceno — sigue riendo — ¿Y qué hizo ella?
— Nada… — me encojo de hombros — Pero ese día aprendí cómo enfrentarme a las niñas mimadas y presumidas
— Que mal por Morgan Phillips
— Ummm… — vuelvo a encogerme de hombros — Ahora vive en un remolque con dos hijos y un esposo que se dedica a arreglar tractores
— ¿A los dieciocho?
— Fueron gemelos
— Wow… — Lily niega con la cabeza — Siempre quise ser abogada y nunca pensé en hacer otra cosa, mis padres trabajaban como mulas para que yo no tuviera que hacer nada más salvo estudiar — asiento a sus palabras — Por eso me esfuerzo, quiero retribuirles
— Y lo harás — aseguro, terminando mi pescado con patatas — La que no se tiene fe soy yo — río — Me gusta la carrera de arte, pero… — sostengo mi cámara — Quisiera invertir el tiempo que desperdicio en clases que no me interesan, en aprender nuevas técnicas de fotografía… — sonrío — Quiero ir al Amazonas a tomar fotos
— ¿El Amazonas?
— Sí, quiero fotografiar el paisaje, animales, las tribus que se encuentren ahí… — sonrío — Es mi más grande sueño, poder ir por el mundo tomando fotografías, ni siquiera me importa el dinero o cómo le haré para comer, lo único que quiero es tomar fotografías y seguir escribiendo mi bitácora
— Bueno… — Lily alza su vaso con jugo — Un brindis, por ambas, para que nuestros sueños se hagan realidad
— Salud
Sonrío, chocando su vaso con el mío.
— Salud — reímos — Ya van a ser las ocho — Lily mira su reloj — Será mejor que regresemos a la habitación, tengo que terminar un ensayo
— Sí y yo tengo que terminar una acuarela
Nos levantamos de la mesa.
— ¿No irás a verle?
La miro, niego con la cabeza.
— Ya te dije que no
— ¿No te arrepentirás?
— ¿Por qué habría de arrepentirme? — la miro con una ceja alzada — Es decir… ¡Ya sé lo que me dirá! — salimos de la cafetería — No quiero reunirme con él para que me siga diciendo que no puede ser mi amigo bajo ningún concepto porque lo tiene prohibido
— De acuerdo — Lily se encoge de hombros — Igual deberías de darle el beneficio de la duda y tratar de entender sus motivaciones
— ¿Entender sus motivaciones? — frunzo el entrecejo — ¡Ya me las dijo! — alzo los brazos — No es “Conveniente” que seamos amigos y eso fue decidido por la corona y él no tiene los huevos para enfrentarse a esa decisión — me cruzo de brazos — Por mí puede quedarse a esperarme hasta el fin de los tiempos, me vale un comino, por mí puede irse a la mierda
— Ay Sue… solo espero que no te arrepientas
— No lo haré
— Bueno…
Entramos en la residencial ¡No me voy a arrepentir! ¡¿Por qué tendría que hacerlo?! No me interesa absolutamente nada de lo que tenga que decirme ¡No me interesa nada! Alexander puede irse a la chingada ahora mismo ¡No me importa! No le quiero ver ni oír ¡Y si tuviera que hacerlo, lo más seguro es que le pegue en las bolas! Es un imbécil ¡El Príncipe de los imbéciles! ¡Me negó delante de sus amigos! ¡Permitió que se rían de mí! ¡Permitió que el imbécil de Winchester me toque! ¡Y se atrevió a decir que “Solo me acarició el rostro”! ¡Púdrete Alexander! ¡Púdrete Príncipe de los Imbéciles!
Me siento en mi silla y continúo con mi acuarela de un florero, tengo que entregarlo el lunes así que todavía tengo tiempo de hacerlo ¡Pero prefiero hacerlo ahora así puedo gastar mi domingo en ir de paseo por la ciudad! Quiero conocer el Bronx, quiero comprobar si todo lo que he oído sobre ese lugar es cierto. Así que ahora estoy enfrascada en terminar esta tarea de una buena vez. Combino el magenta con el blanco y un poco de morado, comienzo a pintar los pétalos de mi flor. Pintar es relajante, no como la fotografía, pero lo es. No sé si ya lo he dicho, pero la fotografía es la muestra de arte más maravillosa del mundo ¡Puedes capturar un momento en la vida! ¡Para siempre! El momento exacto, real, preciso, de algo, por la eternidad ¡Eso es maravilloso! No hay nada que se le pueda comparar, ni siquiera la pintura o la escultura. En verdad agradezco a mi abuelo por haberme introducido al mundo de la fotografía, él me compró mi primera cámara y también la polaroid que Alexander me rompió… miro reloj, son las ocho y media…
— ¿Qué te parece?
Lily se gira a verme.
— Te está quedando muy bonito
— Lo mismo opino — jugueteo con mis pinceles, manchándome el rostro — Aunque creo que le falta un poco más de verde — tomo mis acuarelas — Quizá por aquí… — pinto unas líneas verdes — Y algunas hojas caídas… — frunzo el entrecejo, miro mi reloj, el tiempo sigue corriendo — Y un poco de blanco por aquí, para el brillo del florero
— Quisiera tener ese ojo artístico — Lily abraza su libro — Eres muy talentosa
— No lo creo… — sigo moviendo mi pincel contra el lienzo — Pero Dios no me hizo tan inteligente, así que me lo compensó con creatividad
— Amén por eso
— Creo que ya quedó… — miro mi trabajo final — Me gusta mucho…
— Está hermoso
— Le tomaré una foto
— Algún día tus pinturas o tus fotografías valdrán una fortuna — comienza a decir Lily — Así que firma esa, envuélvela para regalo — sonrío — Y envíalo por correo a mi casa en Florida, pones como remitente a Josephine Wu
— De parte de su hija Lily Wu
Volvemos a reír.
— Faltan veinte minutos para las nueve… — me detengo — En veinte minutos, habrás hecho esperar a su Alteza por una hora…
— Me vale
Tomo mi pincel más fino.
— Sue…
— ¿Qué…? — firmo mi cuadro — Ya te dije que no iré
— Está bien, no te insistiré — Lily vuelve a abrir su libro — Sin embargo, he de admitir que me causa cierta pena el imaginarlo sentado en esos arbustos, solo, esperándote, preguntándose por qué tardas tanto y dándose cuenta de que no vendrás porque tu enojo hacia él es mucho más grande que cualquier otra cosa
— Wow… nuevamente te armaste toda una novela en tu mente
— Yo solo digo — Lily me mira con una ligera sonrisa en los labios — Sabes perfectamente que él está esperando por ti — aparto la mirada, faltan quince minutos para las nueve de la noche — No puedes no imaginarlo — me cruzo de brazos — Él ahí, esperando por ti y tú sin llegar
— Basta — protesto, llevándome las manos a la cabeza — No iré y punto final
Me levanto de mi silla, tomo mi caballete y lo acerco a la ventana. No quiero oír nada más acerca de ir a esos dichosos arbustos ¡Ya dije que no lo pienso hacer! No pienso hacerlo ¡No lo haré! Alexander puede irse a la mierda y esperarme bajo la luz de la luna todo lo que quiera ¡No iré! ¡No pienso ir! ¡Me trató como basura! Sería muy estúpido de mi parte ir ¡Tengo suficiente dignidad como para no hacerlo! Miro mi reloj, son las nueve, oficialmente me ha estado esperando por una hora. Me recuesto en mi cama, miro el techo y aprieto los puños con fuerza… más le vale no seguir ahí… espero que se haya ido… ojalá no me siga esperando…