Capítulo 8

602 Words
Capítulo 8 — Sue… Me toma de los hombros, separándome de él. — Lo siento… — miro hacia el suelo — Estoy ebria… lo siento… — No te preocupes… Siento las mejillas arder, esto es vergonzoso. — Principito… — No podemos ser amigos… — abro al máximo los ojos — Lo siento… — Oh… — siento una punzada en el pecho — ¿Eso era lo que querías decirme? — Sí… — mira hacia otro lado — Lo lamento… — ¿Puedo preguntar por qué? — siento los ojos escocer — Me dijiste que te agradaba… ¿Por qué no podemos ser amigos? — No insista, por favor… — Dímelo… — aprieto los puños — Merezco saberlo — Somos muy distintos — siento otra punzada en el pecho — No nos conviene ser amigos — ¿Por qué? — vuelvo a preguntar — ¡¿Quién eres tú para decidir lo que me conviene?! — ¡Soy tu Príncipe! — luce enfadado — ¡Soy un príncipe! ¡Tengo deberes que cumplir! ¡Deja de comportarte como si fueras mi igual! ¡Deja de comportarte como si entendieras lo que vivo! — Entonces es eso… — suelto una risita — No soy suficiente para ser tu amiga… — asiento con la cabeza — De acuerdo… — Sue… Vuelve a tomarme de la muñeca, estampo mi mano en su rostro. — ¡Vete a la mierda! — Sue… espera… — ¡¿Qué?! — derramo las lágrimas contenidas en mis ojos — ¡¿Qué más me vas a decir?! ¡Ya lo dijiste todo! — No te conviene ser mi amiga… — No tengo ni idea de qué significa eso — tomo mi manta de ositos del suelo — Y tampoco quiero saber… — ¡En serio me agradas! — me detengo — Me gusta mucho ese espíritu libre que usted tiene — me giro a verle — Y quería volver a verla… — ¿Pero…? — Es… complicado… — Intenta explicármelo… Me le acerco, Alexander niega con la cabeza, se ve afligido y desesperado. — No te conviene estar cerca de mí… — pronuncia en un susurro — Y a mí no me conviene estar cerca de ti… — ¿Por qué? — Porque… — nos miramos fijamente — Sue… — mi corazón vuelve a latir a toda velocidad — Eres fascinante… — ¿Qué significa eso? — Que es mejor no estar cerca el uno del otro… — ¿Realmente quieres eso? — No… — Pero aun así te vas a alejar ¿Cierto? — ninguno aparta la mirada — Vas a obedecer sin rechistar… — Sue… — No te conviene ser mi amigo — me encojo de hombros — ¿Vas a permitir que decidan quién te conviene? — Es más complicado que eso… — ¡Oh…! — el príncipe luce frustrado — Disculpe usted, Principito, no sabía que decidir de quién ser amigo o no era algo complicadísimo — No se trata de eso… — ¿Entonces…? — No lo entenderías — aparto la mirada y suelto una agria risita — Y por favor… ya deja de insistir… — Bien… — aprieto mi manta — En ese caso… — hago una leve reverencia — Que tenga una buena noche… — le miro fijamente — Su Alteza… — Sue… — me vuelve a sujetar por la muñeca — Lamento todo esto… — No tienes nada que lamentar — me encojo de hombros e intento sonreír — Somos muy distintos y no te convengo… — Sue… Me zafo de su agarre. — Nos vemos… Principito… Fin de la Primera Parte
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