—Sin dudas, esa fue una experiencia muy interesante, le agradas a esa mujer, Sam, ¿No consideraste tener novia?.
—¿Por que lo haría? —gruñi molesta—, yo también soy una mujer —Solo cierra la boca Joa, ya es lo suficientemente incómodo y molesto.
—¿Y?.
¡¿Es enserio?!. —Solo cállate, no quiero ni tendre novia.
Cruza sus brazos sobre su cabeza. —Si te gusta andar sin esos lentes con forma de botella, acostúmbrate Sam, porque sin ellos no importa que seas un flacucho, eres guapa.
—¡Ya, basta!, soy una mujer y es normal que sea así, mi cuerpo es así, no hay nada que pueda hacer, deja de decirme flacucha porque no lo soy. Este es mi peso nominal.
—Entonces, ¿Cómo quieres que te diga?.
… —¿Figura esbelta?, eso estaría bien.
—Oh, Sam eres realmente esbelto.
—Mejor, tú, solo dime Sam, porque cuando esas palabras salen de tu boca, suenan horrible.
Con una sonrisa triunfal asiente. — ¿Que haremos en nuestras vacaciones?… No es para que frunzas tus cejas.
Quedo aturdida por unos segundos. —Las vacaciones, ya está por acabar otro año escolar —suspiro, Barcelona, extraño mucho el lugar donde crecí, a mi hermana.
—¿Has considerado volver?.
—¿Volver? —repito nerviosa.
—Si, ¿No extrañas Barcelona?.
—Necesito tomar un baño, apesto a sudor. Apúrate.
Corro a la puerta del auto, subo rapidamente, abro la ventanilla, sé que no tengo un lugar al que volver, mis puños se vuelven blancos, mi pecho arde… ¡El maldito alacrán venenoso todavia tiene mis cosas!, Quiero golpearla hasta que confiese la verdad.
—Tienes que relajarte, solo ofrecí una alternativa, no tienes que ponerte así.
El motor ruge, ¿Es enserio?, solo mueve el auto y deja de jugar.
Blanqueo los ojos. —Si vamos a Barcelona, ¿Tu regresarás a la casa de tus padres?.
—No mecionemos personas irrelevantes que, ¡No veré!, además somos diferentes, sé que la extrañas.
—¿Donde es diferente?, tú hermano también sigue ahí, ¿Estas celoso?, ¿Es más guapo que tú? —estallo en risas.
—Eso no es divertido Samantha, no te rías. —Joaquín sujeta mi muñeca, me obliga a verlo.
—Lo sé pero enojarte tampoco soluciona nada. ¿Hay más opciones?.
—¿Entonces?, iremos a la playa.
—Barcelona no tan suena mal ahora, sabes que no me agrada la playa.
—Esa es mi pequeña Sam, entonces…
—Sólo dije que suena mejor que la playa. —Joaquin detiene de golpe el automóvil, y mi corazón casi sale por mi boca. —¡¿Estas demente?!, ¡¿Por qué detener el auto de esa forma?!.
—Sam… ¿No quieres volver a vestirte como mujer?.
—¿Disculpa?.
—¡¿No quieres ir a la playa porque debes ponerte un traje de baño de mujer?!.
—¡Brodt, primero cálmate!, no seré siempre un hombre pero no es seguro que ahora sea Samantha Wilson, te recuerdo que hay una maldita psicópata que quiere acabar conmigo, ademas no seria bueno que ella supiera que sigo viva, no sé que seria capaz de hacer.
—¿Le tienes miedo?.
—¿Miedo?, ¿Por que lo tendría?, solo porque deje que me encadené a una silla de ruedas o porque casi destruyo mi voz, o también podría ser porque me manipulo hasta el punto de que voluntariamente le cedí mi vida y casi acabo con ella… Pensándolo no tengo motivos para estar asustada.
—Sam…
—¿Por qué le tendria miedo?, es tan normal que casi te maten hoy en día…
—Sam, ¡Samantha perdóname!, soy un imbécil, perdón —grita avergonzado—, me equivoqué, tienes razón.
—No te disculpes, yo también a veces olvido todo lo que sufrí por ella, al igual que el inútil sentimiento de inferioridad que siento al recordar esos asqueroso tiempos, porque yo también soy responsable, fue mi elección al final.
—¡No es así!.
—Si lo es y, ¡Coloca tus globos oculares hacia adelante!, ¿Cómo obtuviste tu licencia de conducir?.
—Deja de decir eso, no tienes culpa, además apagué el auto.
—¿No la tengo?. Si no hubiera sido tan cobarde… Su manipulación no hubiera sido efectiva, si hubiera usado un poco mi cerebro.
—¡Samantha no fue tu culpa!, al igual que tú, hay muchas personas que vivieron situaciones como las tuyas, ¿Sabes que aprobé con diez psicología integral?.
—No, felicitaciones.
—Gracias pero no te lo digo para recibir tus felicitaciones, es para que puedas entender como trabaja, el manipulador emocional, él socava la confianza de su víctima, distorsiona su realidad para adaptar su visión de lo que está sucediendo a lo que ellos quieren, en los casos más graves, la víctima duda de su memoria y de su razón, ya que el manipulador no duda en cambiar los hechos a su favor y armar una sólida red de mentiras para generar una falsa realidad que ellos mismo terminan creyendo, Sam que te quede en claro… Ella es la única culpable, no tú.
—¡No es así, yo también soy culpable … Nadie me obligo, voluntariamente, yo fui a ella!, porque ella era todo lo que tenia o al menos eso creí.
Bajo mi cabeza, tengo vergüenza de misma, Joaquin de pronto me abraza y habla suavemente a mi oído.
—Pequeña comprende que para personas como ella, la culpa es un poderoso impulsor del comportamiento, los manipuladores a menudo tratan de hacer que su víctima se sientan culpables, ellos en su mayoría… A menudo se hacen pasar por indefensos y que necesitan de tu ayuda, de modo que sus victimas no pueden negarse a ellos, porque si no ceden a sus deseos, se sentirán terriblemente mal, estas personas inventan "necesidades urgentes " que la víctima debe satisfacer o falsifican la realidad para hacerla sentir culpable. Así que deja de culparte.
—Su madre había muerto, y yo solo quise ayudarla, pero no entiendo como termino todo de esa manera, yo creí que ella fue la unica que me acompaño, me cuido, y que mi muerte era algo que me merecía, yo me culpaba, porque la decepcione pero no era asi, ella solo esperaba mi muerte, yo la amaba y a ella nunca le importe. La consideré mi hermana.
A veces solo quiero desaparecer entre sus brazos, cosa que sé que es imposible. No puedo huir, no debo escapar, ya no puedo hacerlo.
—Sam, mírame —ordena acercando su rostro al mio, intento bajar la mirada pero con su mano sube mi rostro, quedamos frente a frente—, en los casos más sutiles de manipulación, él o ella se presenta a sí mismo como el o la salvadora, su práctica es engañar a sus víctimas, que se vuelven incapaces de valerse por sí mismos, que sin él o ella no tienen nada, entonces ahí es cuando comienza el pago por su ayuda o por su protección, este pago puede ser económico o emocional, de esta manera, la protección se convierte en un control total, una relación de dependencia profunda, ¿No ha sido fácil para ti?, y lo entiendo, es duro salir de eso pero yo sé que tu puedes, ¡Juntos lo lograremos, deja de temer!. Ese supuesto castigo que mereces no es más que un capricho de ella, que adoptó diferentes formas, posiblemente desde humillaciones verbales hasta llegar al punto de un tratamiento silencioso, que implica ignorar por completo al otro, con tal de soslayar sus necesidades emocionales y negarse a afrontar el conflicto, manteniendo así el control de la situación, Samantha repite conmigo, yo no soy culpable y tampoco lo seré, yo seré libre y viviré como tal, soy muy fuerte, valiente, bella y inteligente.
—¿Soy algo más? —pregunto apenada, intentando esconder mi rostro entre mis manos.
—Sí, mi querida Samantha, eres mi preciosa familia.
Un dulce calor reconforta mi corazón, Joaquin es mi salvador… Cuando siento que la oscuridad me consumirá por completo, él viene a mi rescate, sus brazos son mi lugar seguro en el mundo, siento que el dolor ya no puede llegar a mí. Desde que comencé con los ciclos de tratamientos fueron etapas dificil de transitar, los ataques de pánico disminuyeron, poco a poco intente recuperar mi autoestima pero sigue siendo difícil.
—Gracias. —Sonrie, despeina mi cabello y regresa su atención al camino.
Me dedico a mirar por la ventana, ninguno vuelve a hablar.