—Bien, mientras antes terminemos con este asunto, antes podremos irnos. —Pero, mamá… es solo una apuesta vacía. No hace falta que cumplas. Podemos irnos a casa ahora mismo. —Lo sé. ¿Sabés por qué voy a hacer esto? —La fulminó con la mirada—. Para que vos entiendas que por ser una degenerada, me pusiste en vergüenza. —Pero, pero… eso de chuparla ¿También lo vas a hacer? —Haré lo que tenga que hacer. Y cada cosa que haga, va a ser por tu culpa. Sin que se lo pidieran, se puso en cuatro patas en el suelo, con la cabeza entre las piernas de su hija. Empezó a mover el dildo dentro del culo de Felicia. La chica, automáticamente, comenzó a masturbarse. La sensación anal le resultaba familiar y maravillosa. Yelena no perdió el tiempo. Sabe que Regina es una mujer inestable. Si le da tiempo p

