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1303 Words
Primer Día Anthea se miró al espejo satisfecha. Iba vestida con una falda negra y una blusa blanca que le daba una apariencia ejecutiva. Sus zapatos de vestir eran lo suficientemente cómodos para reaccionar rápido. Tomó su mochila y bajó las escaleras hacia la salida donde un auto n***o la esperaba con Daniel parado junto a la puerta del pasajero. - Buenos días, señorita Allen, - le dijo con una sonrisa amplia abriéndole la puerta - Se ve muy hermosa hoy. - Buenos días, Daniel – le dijo inclinando la cabeza para entrar al automóvil justo para encontrarse con la mirada de Seth sobre ella. Abrió los ojos sorprendida, pero no dijo nada - Buenos días, señor Starlight - saludó formal mientras se abrochaba el cinturón. - Buenos días, Anthea - le dijo a su vez al tiempo que hacía un gesto al conductor para que avanzara cuando el secretario subió y luego se concentraba en la tableta que tenía en las manos. - Tengo algo para usted, señorita Allen - dijo Daniel girándose en el asiento del copiloto adelante y extendiéndole una tableta, un gafete y una carpeta con documentos - Conforme a sus instrucciones, he preparado la información que solicitó. Léala y haga los ajustes. La entregaré a la oficina de personal en cuanto me diga. Tanto yo como la secretaria usamos tabletas para el trabajo por lo que he comprado una para usted. Úsela como guste. Tiene un correo corporativo y está vinculada a la del jefe y la mía por lo que podrá manejar chats conjuntos en reuniones o entrevistas. La agenda del jefe está en su calendario. Separé los tiempos que solicitó y están bloqueados - Veo que no usa teléfono. - se movió incómodo - En la carpeta está mi número, el del jefe de seguridad (Indicó al hombre que conducía y que Anthea reconoció como el hombre que le había hablado cuando salió a correr al amanecer quien le hizo un gesto con la cabeza por el espejo retrovisor a modo de reconocimiento) y el del señor Starlight en caso de necesitarlo. - Ya veo. - le dijo hojeando la carpeta - Lo tengo. Miró a Daniel por un momento y le entregó una hoja de papel doblada que sacó de uno de los bolsillos de su mochila. - Aún no conozco el cambio en la ciudad - le dijo - ¿Podrías comprar estas cosas por mí y yo te transferiré el dinero? - Daniel miró el listado y la miró sorprendido. - Claro, señorita Allen. - le dijo – Lo tendré listo cuando llegue a la casa. - Te dije que eras mi invitada. - interrumpió Seth sorprendiéndolos, mirándola con el ceño fruncido - Pide lo que necesites, yo lo pagaré - Había estado atento a la conversación. - Claro que no. - dijo Anthea de inmediato - Puedo costear mis gastos. ¿Por qué un hombre debería mantenerme? - Su voz decidida hizo que los hombres que iban adelante la miraran con una sonrisa. Ninguna mujer le había dicho eso al joven millonario. - No quiero mantenerte. - se defendió Seth - Solo quiero que no te preocupes por cosas triviales mientras estás en mi casa. - Anthea lo miró por un momento. - Pediré a Daniel lo que necesite, pero si son cosas personales, las pagaré. - le dijo tocando la mano de Seth que apretaba la tableta con sus dedos y sus nudillos estaban blancos. Lo vio pestañear y relajarse - ¿Estás bien con eso? - ¿Estás usando tu magia conmigo? - le preguntó con ojos oscurecidos. - ¿? - Eres como una hechicera. Me siento extraño cuando me tocas. - ¿Es incómodo? - le preguntó a su vez. - No, al contrario. – reconoció incómodo. - Esa es la idea. - dijo Anthea con una sonrisa alejando su mano de él mientras miraba por la ventana. Viajaban por la autopista hacia el centro donde los rascacielos se erguían a lo lejos. - Esta ciudad ha cambiado mucho. - murmuró Anthea para sí, pero Seth la escuchó. - ¿Habías venido antes? - le preguntó con curiosidad. - Nací aquí, pero me mudé cuando era pequeña. – explicó - No había venido desde entonces. - Si quieres puedo enseñarte buenos lugares. - le dijo Seth con una sonrisa más relajada. - Tenemos mucho trabajo que hacer. - detuvo la joven cuando tomaron la avenida y avanzaron hacia un gran edificio. - ¿Vamos por el estacionamiento, señor Starlight? - preguntó el conductor. - No, déjanos en la entrada. - ordenó ignorando la expresión de Anthea - He estado cuatro días en casa sin contestar llamadas. No quiero que el directorio piense que he muerto. El conductor entró en el descanso frente a la gran entrada de Starlight Industries y se detuvo haciendo que Daniel bajara para abrirle la puerta a Anthea quien descendió mirando hacia arriba. El edificio era muy moderno. Era una buena construcción, visible para mostrar el poder de la familia Starlight. Cuando Seth caminó hacia las puertas automáticas que daban al vestíbulo, Daniel y Anthea lo siguieron. Parecía que su presencia llenaba la habitación y la gente giraba para mirarlo, inclinarse y saludarlo respetuosos. - Buenos días, Señor Starlight. – le dijo una joven en la recepción cercana a los ascensores mirando a Anthea con curiosidad. - La señorita Allen será mi secretaria mientras Lucía está de licencia. - dijo mirándola fijo - Apóyenla y trátenla con el debido respeto. - Si, señor. - dijo ella saludándola con un gesto, mientras la joven que estaba a su lado hacía una mueca que Anthea notó. La alerta del ascensor sonó y el grupo entró sin decir más. - ¿Está bien, señorita Allen? - preguntó Daniel cuando la vio masajear su sien. - Si, no te preocupes. - le dijo forzando una sonrisa - Primer día, siempre pasa. Los Norms piensan muy alto. - Vamos.- dijo Seth saliendo en las dependencias del último piso donde estaban sus oficinas. Indicó un escritorio amplio a la izquierda junto a unas grandes puertas con una placa que decía CEO – Este será tu escritorio, – explicó - el otro es de Daniel. Por el pasillo hay una cafetería y más allá la sala de reuniones. Hacia el otro lado, una habitación de descanso para visitantes. Abrió la puerta y se giró - Daniel, muéstrale todo el piso y lo que necesite saber. Estaré preparando la reunión de medio día. - Si, jefe. - le dijo ayudando a Anthea a instalarse. Prendió el computador de escritorio - Clave y usuario. Puede dejar su mochila aquí – le mostró un pequeño compartimiento junto al escritorio Tiene para poner una clave - Anthea asintió y en cuanto iba a hablar, su estómago sonó. - Lo siento. - se disculpó avergonzada - No había nada para desayunar en la casa. - Oh, dios señorita. - se inclinó avergonzado - No lo pensé. Ayer tampoco comió nada. Eso no está bien - le sonrió - Si gusta bajaremos al comedor de empleados, aprovecharé de hacerle un recorrido y podrá desayunar. - Eso sería perfecto. - le dijo levantándose de la silla mientras miraba las puertas de la oficina cerrada. - Pulse aquí. - dijo Daniel indicando el botón verde del intercomunicador. - ¿Qué quieres? - se escuchó la voz de Seth por el altavoz. - Llevaré a la señorita Allen a comer algo. - dijo Daniel sin inmutarse por el tono hosco. - No salga de su oficina hasta que regrese. - advirtió la joven a continuación - Use el brazalete si me necesita. - Ok - se escuchó y la comunicación finalizó. - Bajemos. - dijo Daniel alegre - Avíseme si algo no es de su agrado y pediré otra cosa.
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