Seth salió de su habitación con una nube negra sobre su cabeza. Desde que había estado con Anthea esa noche, no podía sacársela de la cabeza y el que ella pareciera no haber sentido nada, lo tenía de mal humor. Las mujeres tendían a volverse más cercanas y posesivas después de que él las tocaba, pero esta guía no había reaccionado. Habían ido a trabajar y estado en reuniones juntos. Habían entrenado en la oficina y en casa cada día y ella era inmune a sus coqueteos. ¿Algo estaba mal con él? No, no, no. Era ella, seguro que era ella se repitió en su mente.
Bajó las escaleras disfrutando el aroma a comida, se estaba acostumbrando a que Anthea cocinara para ambos, incluso se había descubierto esperando que lo llamara a cenar. Era algo cotidiano, pero le parecía muy sensual que esa mujer lo alimentara con su comida como si fuera suya. Estoy divagando otra vez, se regañó. ¿Estamos en el siglo XX? Qué pensamiento tan machista. Con suerte las mujeres que conocía, incluyendo su madre, quemaban hasta el agua.
Entró a la cocina donde Anthea estaba terminando de hacer los wafles con las calzas de deporte y una polera holgada que usaba sobre el top cuando preparaba el desayuno antes de bañarse. Había estado corriendo. Kevin, el jefe de seguridad le había informado que salía al amanecer todos los días.
- Buenos días - le dijo Seth sentándose en su lugar en la mesa donde ya estaba la fruta, jugo y un plato con wafles y serup listo para usar.
- Hola Seth - le dijo sirviendo los últimos platos y sentándose en la mesa - Hoy vienen por la evaluación. Cómo es domingo, saldré un momento. Por favor quédate en casa.
- ¿Dónde vas? - preguntó comiendo - Puedo pedir que te lleven.
- Voy al domo, necesito entrenar - le explicó comiendo con rapidez.
- ¿Entrenar? - la miró con una ceja levantada - ¿No trabajas suficiente? Es domingo.
- Como los esper, los guías acumulamos energía y tenemos que drenarla - le dijo con una sonrisa - No puedo hacerlo aquí, podría afectar a las personas. Sólo serán unas cuatro horas y regresaré.
- Voy contigo - le dijo de repente.
- ¿Estás seguro? - le preguntó sorprendida - Eres muy conocido, te verán en el domo.
- Dijiste que necesitaba conocer el mundo de los esper- le dijo tomando jugo mirándola con intensidad.
- Es cierto. – coincidió la joven - ¿Podríamos entrenar allá y evaluarnos? Así tendremos el resto del día libre.
- Es un trato - le dijo con una sonrisa.
- Termina de comer - le dijo levantándose – Iré a vestirme. Estaré lista en 20 m. ¿Puedes lavar los platos por mí?
Seth abrió la boca para negarse, pero no hubo oportunidad. Suspiró, comiendo el resto de la comida y obedeció sonriendo como un bobo. ¿Qué le estaba haciendo esta mujer? Cuando estaba terminando de lavar, la voz de Anthea lo sobresaltó.
- ¿Vamos?
- Vamos - le dijo llevándola por un pasillo hacia el garaje - Iremos en mi auto.
- ¿Kevin no nos llevará?
- Es domingo, es su día libre. Yo conduciré - le explicó y Anthea lo siguió.
El Domo
Seth levantó la vista a la gran estructura con una Cúpula en la parte superior. Habían llegado al edificio en la ciudad y cuando entró siguiendo a Anthea dejó de respirar. Una entrada con una gran mesa de recepción y varias sillas de espera lo intimidaron. La joven tomó su mano al sentir su ansiedad.
- Tranquilo - le dijo con los círculos visibles en su rostro - Estoy contigo.
- Buenos días- le dijo una joven con el uniforme de guía - ¿En qué podemos ayudarles?
- Vengo a ver a la guía Davies- dijo Anthea mientras pasaba el brazalete por un lector.
La joven leyó la información y se detuvo en seco mirándola con ojos bien abiertos.
- ¿Guía Allen? ¿Guía de tercer círculo Allen? – balbuceó descolocada.
- Si, - le dijo con una sonrisa- pero tratemos de dejarlo así…No estoy trabajando hoy…
- Oh, si, si, si - le dijo emocionada como si estuviera ante una celebridad - Pasen. La guía Davies ya fue informada - miró a Seth quien bajo el ala del jockey ante su escrutinio, quien vestía con jeans y sudadera.
- Gracias. - le dijo pasando por unas grandes puertas de vidrio con el sello de los metahumanos.
- Eres muy famosa - murmuró Seth en tanto caminaban hacia el interior.
- Solo entre los guías y los esper- contestó encogiéndose de hombros- Para los Norm solo … - guardó silencio
- Dijiste que debemos hablar - le presionó Seth.
- Mi madre era una esper, supongo que has escuchado del desastre en Delta hace dieciséis años - lo vio asentir - Era mi madre. Mi padre, su guía, fue ejecutado por el principio de responsabilidad.
Seth se sorprendió, llevaba ese peso en sus hombros. No sabía mucho sobre la esper que causó la tragedia, sólo lo que le dijo Daniel.
- Lo siento. - le dijo apretando la mano que sostenía.
- Debido a mi familia, los Norm comenzaron a temernos aún más. - sonrió forzada - Su muerte también fue mi responsabilidad.
- ¿De qué estás hablando? – preguntó sorprendido.
- Ella no debía estar allí, fue mi culpa…
- ¡Guía Allen! - se escuchó gritar a Davies cuando entraron a una habitación con computadoras, monitores y varios puestos de trabajo - Señor Starlight, no sabía que vendría.
- Solo Seth - le dijo el joven - Llámame Seth.
- Oh, gracias - le dijo Davies observando a Brown entrar con un hombre a su lado.
El guía miró a los jóvenes con una ceja levantada, pero no dijo nada.
- Buenos días a ambos - les dijo saludando a Seth y luego girándose hacia el hombre que lo acompañaba. Por el implante en su sien y su uniforme completamente n***o, Seth pudo identificar que era un esper como él.
- Él es John, mi compañero - éste sonrió extendiendo la mano hacia Seth. Tenía alrededor de cuarenta años con el cabello revuelto y con un estilo de chico malo que no calzaba con el estilo pulcro de Brown.
- Hola - le dijo John a Seth con una sonrisa - Eres el esper de mi niña - Seth alzó una ceja. El esper tomó a Anthea del brazo y la atrajo hacia él para darle un fuerte abrazo - ¿Te trata bien? - le preguntó ignorando la expresión del joven – Avísame si no se comporta.
- Todo bien, John - le dijo Anthea con una sonrisa genuina que Seth disfrutó - ¿Dónde está, Jasper? - preguntó recorriendo la habitación con la mirada.
- Ya te está esperando - dijo Davies indicando el panel de vidrio que los separaba de un espacio circular amplio. Parecía una arena de combate. Apretó un altavoz - Anthea ya está aquí- le dijo al hombre de cuarenta y cinco años con cabello entre cano. Tan fuerte como John, Seth pudo ver su implante en su sien.
- ¡Vamos, niña! - le gritó - Mueve tu trasero aquí. Veamos que tienes hoy.
Anthea sonrió girándose hacia Seth.
- Puedes sentarte con los demás ahí - le mostró unos asientos frente al gran ventanal. - miró a John - No lo molestes. – advirtió - Es su primera vez en un lugar así.
- Bien. - le dijo levantando las manos en rendición - Le enseñaré lo que debe saber - Puso la mano en el corazón - Lo prometo - Anthea asintió y entró al sector mientras los demás se sentaban en las sillas. El hombre se sentó junto a Seth mientras Davies y Brown se sentaban frente a los monitores y pantallas que seguían sus movimientos mientras calentaban - Muchas preguntas ¿Eh? - le dijo con una sonrisa sincera.
- La verdad, si - dijo Seth con honestidad sacándose la gorra - Me estoy volviendo loco.
- Soy un esper como tu - le dijo - También Jasper. Puedes preguntarnos lo que sea.
- ¿Son compañeros de los guías? - preguntó indicando a Brown y Davies.
- Si, somos sus parejas - le dijo - Fuimos emparejados cuando ellos cumplieron quince por Selene para el entrenamiento, pero nuestros sentimientos fueron más allá del SICOM y nos convertimos en compañeros. - miró a Seth - La madre de Anthea, Lara, era mi hermana - le dijo con una sonrisa - Nosotros la criamos después de que perdió a sus padres. Jasper es el esper que la entrenó cuando sus habilidades despertaron.
- ¿No se emparejaban con gente de su edad? – preguntó Seth confundido.
- Esa niña no te ha dicho nada ¿Verdad? - le preguntó John divertido - Debes estar afectándola de alguna manera para no hablar de sí misma. Anthea es un guía de tercer círculo; cuando despertó, Cassis tuvo miedo de su poder y la encerró por seis meses en la Cúpula sin que supiéramos si estaba viva. Se encargó de su entrenamiento el mismo, pero fue peor que uno normal. La cambió. Cuando logramos verla, el único esper que pudo soportar sus habilidades fue Jasper y él la ayudó a centrarse de nuevo. - lo observó - No, no hay vínculo - le dijo ante su expresión - Solo resistencia a las habilidades del otro. Cuando Brown me dijo que tenías ese nivel de compatibilidad con ella estaba muy feliz, pero también me dieron ganas de darte una paliza. Esa niña ya ha pasado por mucho y tú eres un imbécil que no la valorará.
- ¿Perdón?
- Veo cómo la miras. - le dijo serio - Estas caliente con tus habilidades a flor de piel. Conozco esa sensación, yo pasé por lo mismo cuando me vincularon a mi primer guía. Fuego en tu interior que sólo el guía puede controlar, pero eso puede irse a la mierda en un segundo. Si no diferencias el vínculo de tus sentimientos, la perderás ya que somos nosotros los que debemos enseñarles a los guías a separar el SICOM de los sentimientos reales. Ellos han sido entrenados para usar sus habilidades empáticas para ayudarnos, siempre respetando los principios que los rigen. El miedo a ser castigados por confundirlos los hace huir a la primera oportunidad. Sobre todo, Anthea quien vio a su padre morir por no controlar a su esper. Eso puede hacerte pedazos a los siete años - le palmeó el hombro - Deberás aclarar lo que sientes o una vez que termine el entrenamiento, largarte y no volver a buscarla. El implante trabajará por ti - señaló el suyo en su sien.