—¿A nombre de su hija? —escuché a uno de los policías conversar con mi padre, estaba sentada afuera esperando los resultados de la operación de Armin. Había sido un éxito, pero habían cosas por resolver aún. —Sí, lo puse a nombre de ella porque tenía el conocimiento de que... —volví a escuchar a mi padre, pero me levanté cuando vi al médico pararse frente a mí señalándome que ya podía ver a Armin. Me levanté y caminé junto a él, en el pasillo me crucé con mi madre y mi tía, apenas pude saludarlas. —Él está estable, pero tuvimos que hacerle una cirugía en su hombro, por suerte está bien y vivirá... De eso no se preocupe —le di las gracias y entré a la habitación, él estaba mirando las noticias madrileñas. Me senté a su lado, él apenas giro al verme. —Pensé que ya habías vuelto a Canadá

