•07 | Soy un lindo gatito...

4721 Words
—Gguk, ¿Nos vamos?—pregunta NaeHyung apenas llega al lado del azabache, después de su última y más aburrida clase: Historia—. ¿A quién le interesa la vida de ese viejo? Es mejor aprender de nuestra propia existencia que la de otra persona, ¿No? ¿O acaso llegará alguien que se interese en mí más que yo? No, no creo. Concluye fastidiado, inflando repetidamente una bola de chicle muy grande, que más temprano que tarde termina por explotar y embarrar alrededor de sus labios. Seguidamente, sus dedos suben a la altura de su rostro e intenta quitar toda la pegajosidad que la goma de mascar ha dejado. Al estar ocupado, no nota que esos atentos ojos detrás del cristal no pueden dejar de seguir sus movimientos lentos, el rozar de sus yemas por la piel de su mentón y por sobre sus labios húmedos. Tiene bonitas manos. Al menos, desde la perspectiva de Jungguk eso es lo que llama su atención. Sus dedos alargados y uñas perfectamente arregladas con ese particular brillo que las hacen ver tan bien cuidadas, en acompañamiento por esos específicos anillos que en algunas ocasiones utiliza, ya sea en su dedo anular o índice. Concluyendo, le gustan mucho las manos de su mayor. Han existido momentos en que ha adquirido la oportunidad de tocarlas y poder percibir la suavidad que las mismas poseen, ligado con ese olor tan suave a jazmines que muy seguido puede comprobar en NaeHyung. No sabe si es una crema, un perfume o su jabón, pero desde que NaeHyung lo utiliza, los Jazmines se han vuelto las flores favoritas de Jungguk. Si lo piensa detenidamente, es primera vez que encasilla como «Favorito» Alguna otra cosa que no sea un libro, o documental educativo. Es extraño que esté tan completamente cuidadoso a NaeHyung, pero no lo puede evitar, se vuelve imposible el no mirar diligentemente la forma en que aparta el cabello de su frente con su dedo anular. Como le encanta alzar sus cejas cuando dice alguna cosa que no entiende, y aquel lindo doble párpado que solo en uno de sus ojos posee. También que tiene el hábito de dejar la boca abierta durante cierto tiempo sin darse cuenta, y que le gusta tocar y apretar cualquier cosa que se vea tierna para él, en ese punto en particular, es Jungguk quien cumple con dichas características casi siempre. Además de cosas triviales que cualquiera con oídos y ojos puede saber; cómo que no le gustan las habichuelas, la comida picante ni los aguacates. Que escucha música clásica cuando se va a ir a dormir, y que si no abraza algo, no puede conciliar el sueño. Que su sabor de helado favorito es vainilla y ama tomar leche de fresa. Que le gustan los niños pequeños por su ternura, y desea tener al menos cinco hijos en algún momento. Que su color predilecto es el gris y su estación del año más amada es el otoño por el danzar de las hojas multicolor al caer... Y muchas cosas más que no puede rememorar al NaeHyung estarle hablando. —Oye, el de los temas aburridos eres tú, ¿Por qué siento que te haré dormir en cualquier momento?—se queja. Los ojitos de venado de Jungguk bajan al suelo por completo herido de aquello—. Eh... No pongas esa cara, es broma—trata de remendar su estupidez, fracasando abismalmente. ¡¿Por qué tenía que decir eso?!. Es cierto que él siempre le molesta con aquello, pero solo es para mantener las apariencias. En verdad NaeHyung ama escuchar hablar a su menor así sea de una piedra con forma de unicornio o el último invento hecho por los Chinos. —No te lo tomes en serio... Espera, ¿Acaso oíste a Som hace algunos días?—al Jungguk quedarse en silencio obtiene la respuesta que esperaba—. Sobre eso...— —No, Hyung. Está bien—corta—. No debe preocuparse por esas cosas, sé que soy bastante aburrido comparado con el promedio. Lo siento, pretenderé leer de temas que pueda conversar con usted. —No es necesario—dice con total sinceridad esta vez—. Es cierto que del uno al diez tus temas están por -cien—Jungguk lo voltea a ver con los ojos entrecerrados—. D-Digo, tus temas si son bien aburridos... Eh... Lo que trato de decir es que... —Hyung, ¿Ha escuchado ese refrán que dice: no aclare que oscurece? Creo que este es un buen momento para ponerlo en práctica—se queja, adelantándose varios pasos. —Que bestia soy—se recrimina. El resto del camino hacia la casa de cada uno se hace en silencio, mayormente porque NaeHyung no quiere seguir metiendo sus escasas neuronas en el asunto. No es completamente su culpa ser un tonto que no sabe pensar muy bien las cosas, todo se debe a Dakho. Sí, desde que él pervirtió su cabeza inocente  no es el mismo. Quizás Jungguk tenía razón y la pornografía crea daño cerebral... Y si no es cerebral, algún daño crea, ¿Por qué cómo se explica que después de días en que SuJi dijo aquello, aún puede recordar esa imagen mental del pene de su menor en su boca? ¿Brujería? No, ¡PERVERSIÓN! Entonces cuando eso sucede comienza a golpearse imaginariamente contra una pared por ser sucio y mantener esos pensamientos impuros dentro de sí, que solo le incitan hacer cosas sexuales a ese bebecito con lentes que camina a su lado. Dios creador del mundo, esos malditos labios finos que residen tan brillosos por haberlos humedecido hace solo dos segundos atrás le matan lentamente. En serio quiere probar su boca, sentir su lengua cálida enredándose con la suya en un beso caliente y matador. Anhela tocar ese cuerpo maduro que ese uniforme escolar esconde tan bien bajo capas de ropa. Agoniza por enredar sus dedos en esas hebras oscuras que conforman su cabello, mientras se come esa boca, lame su cuello y baja lentamente hasta llegar a su entrepierna... Chupar, lamer, mordisquear y mirar fijamente esos ojos inocentes, mientras folla su boca sin ninguna consid... —¿Hyung? —¡No pensaba en nada sucio!—y luego de seguir metiendo sus escasas neuronas en aceite hirviendo, se pregunta el motivo de su brutalidad. NaeHyung se sonroja hasta más no poder ante la mueca de confusión que su renacuajo tiene por esa respuesta automática que no debe de poseer algún sentido para su persona, pero que claramente lo tiene para él. —¿Cómo dice? —No me pares... A veces pienso en voz alta, ya sabes. En fin, ¿Me llamaste?—finge demencia—. ¿Qué? ¿Por qué solo te quedas ahí parado sin decir nada? —Es que aquí es su parada—Jungguk señala a un lado la entrada del edificio, haciéndolo caer en cuenta de la veracidad de ello. No lo puede creer, tan hundido estaba en su fantasía erótica con Jungguk que está seguro que pudo caer en una alcantarilla o ser chocado. Conclusión: No pensar nada s****l mientras se camina por la calle. Solución: hacerlo en la privacidad de su cuarto con lubricante incluido. «No, no, sin lubricante.» —¿Se siente bien, Hyung?. —¿Yo? Perfectamente—ríe incómodo y se dirige a la entrada del edificio sin despedirse. Pocos instantes después de hacerlo, vuelve a salir y mira fijamente al azabache que lo observa con ambas cejas alzada por su actitud extraña. Definitivamente está raro—. ¿Quieres entrar? Tengo galletas de animalitos con sabor a naranja. Sabe que lo tiene ganado cuando los ojos de su menor brillan de esa forma lujuriosa al nombrar galletas de naranja y animalitos en la misma frase.                                                                                             ... «Ah, quisiera ser una de esas galletas para por lo menos sentir lo húmedo de su boca por unos segundos.» Luego de tener varios segundos en los que analiza sus pensamientos, NaeHyung se sorprende de sí mismo y sus deseos raros. Es un hecho, cada día está peor. Hoy ha deseado ser una galleta, ayer ser el pantalón que aprieta esa entrepierna, y no está muy seguro de querer saber qué desearía ser mañana. En negación por su estado terminal de perversión, mete un poco más de papas en su boca y mastica lentamente, siguiendo el mover tan lindo de la mandíbula de Jungguk al devorar animalitos. «Soy un lindo gatito... Cómeme también.» —Mejor prepararé té—sin siquiera esperar una reacción de Jungguk, se coloca de pie y va a la cocina. Coloca la tetera al fuego, y saca su teléfono para escribir a Dakho cuanto lo odia por convertirlo en un pervertido, y claro está, indicarle que estaría con Jungguk para que no moleste. Casi dos segundos después, recibe su respuesta con un «Usa condón» Que le colorea hasta el alma de un rojo puro. —¿Cómo mierda responde tan rápido...? ¡¿Por qué rayos me dice algo así?!—Refunfuña casi tirando el teléfono por la ventana—. Viejo, viejo... ¡Viejo cruel y verde! —¿Verde?—NaeHyung salta del susto, gira hacia Jungguk que come tiernamente galletas en un banco perteneciente a la isla de la cocina. ¿Cuándo mierda fue que llegó ahí?—¿Qué es viejo, cruel y verde?—abre muchos sus ojos con sorpresa—. ¿Le está diciendo así a su padre, Hyung? Eso es muy malo. —No, ¿Quién crees que soy? Soy un pan de Dios, jamás le diría algo así a mi trabajador padre—comenta irónicamente. Deja el teléfono a un lado y vuelve a mirar hacia el comelón de las galletas. Sonríe tiernamente. ¿No es canibalismo lo que está haciendo? Una galletita comiendo otra galletita. Tierno, tierno, tierno. «Sí, muy tierno y todo pero debes hablar de algo importante, ¿Recuerdas? Cierto.» —Jung... —Hyun...—dicen al mismo tiempo, logrando que sus miradas choquen por unos segundos y rían tontamente por la sincronización que muchas veces poseen para hablar o moverse—. Hable usted primero—permite amablemente. —Gracias—rasca su oreja pensativo, sin saber por dónde debe comenzar con respecto a ese tema. Echa un vistazo al rostro tan inocente y lindo de Jungguk, y no lo puede imaginar en una de las fiestas de Jimmy por más que le haya dicho a SuJi que iría. Aclaremos algo, ¡Jimmy es un descarado y puede hacer cualquier tipo de cosas +treinta en dicha celebración! ¡Él no puede permitir que su niño vea esas cosas aún! —¿Recuerdas que dijiste que Jimmy te invitó a una fiesta?—comienza. —¿La reunión? Sí, claro—asiente—. No podría olvidarlo, Hyung. Por cierto, mamá me dio permiso de asistir, estoy feliz de poder hacerlo junto a usted—sonríe ampliamente mientras baja su mirada a la loza del mesón, jaloneando su chaqueta un poco nervioso. NaeHyung tiene que pensar cómo respirar luego de ello; porque cada vez que sonríe de ese modo su cerebro pierde cualquier tipo de funcionamiento automático. Espera... «Estoy feliz de poder hacerlo junto a usted.» «¡TAN MALDITAMENTE INOCENTE! ¡NECESITO TOCARLO! ¡ESTOY SEGURO QUE ME VOLVERÉ UN BEBÉ DE NUEVO SI LO TOCO! ¡JUNGGUK TOCAMEEE!» NaeHyung tose un poco tratando de centrar sus pensamientos luego de su pequeño colapso mental, lográndolo satisfactoriamente al pensar en pandas. —Espera, ¿Te dio permiso? ¿Así como así? Wo, eso fue... ¿Fácil...? Pensé que tu madre se pondría un poco escéptica, ya que eres el menor y esas cosas, entonces... ¿Quieres ir? ¿No? ¿Tal vez...? Si no quieres está bien. Eh. —¡Sí quiero!—exclama, arreglando sus lentes. Las comisuras de sus labios que poseen migajas de galletas se elevan con nerviosismo ante las muchas ganas de poder compartir con su mayor más tiempo—. Si estaré con Hyung, por supuesto quiero ir, ¡N-No es que quisiera estar con usted a cada momento! S-Sé que posiblemente irá SuJi Noona y querrá su espacio con ella... Es solo que tenemos mucho que no compartimos una salida. —No irá—aclara—. Ella no irá—repite para mayor entendimiento—. Dijo algo sobre una salida con sus amigas, ya sabes cómo es... O quizás no—piensa detenidamente. Al recordar a su novia de mentira su mente le muestra como un flash el momento en que le pegó los pechos a su bebé. Odia eso, porque desde ese momento no se deja de cuestionar si acaso a su pequeño retoño le agradó aquello al no recordar ningún tipo de desagrado en su rostro. Bien, debe preguntarlo o morirá. —¿Te gustan los pechos, Gguk? Pero quizás debía ser un poco más sutil, al azabache quedarse con una galleta a medio comer después de escuchar eso. —¿Qué? ¿P-Pe...Chos?—su piel pálida se va tiñendo de un rojo vivo, asegurando que en cualquier momento dicho color quedaría corto para su vergüenza. —Sí, los pechos. Ya sabes, los que tienen las chicas y que funcionan también para alimentar a los niños, ¿Te gustan? ¿Has tocado uno alguna vez? —¿T-Tocarl...? ¡Por supuesto que no! ¡¿P-Por qué pregunta ese tipo de cosas?! Por Dios, Hyung. En un movimiento rápido aparta los lentes de su nariz para poder taparse con ambas manos totalmente abochornado. ¿Por qué pregunta eso de la nada? ¡¿EN QUÉ ESTÁ PENSANDO SU HYUNG?! Siente que no podrá ver a ninguna chica igual ahora que cae en cuenta que ellas tienen pechos. —Siempre me avergüenza con sus cosas raras... ¿Por qué es así? No lo entiendo—se queja. —¿Raras?—repite—. Son pechos, ¿Qué tiene de raro eso? Ah, eres tan exagerado como siempre, solo responde, ¿Te gustan o no?—insiste. Está en medio del colapso por la curiosidad, es obvio que ese niño no ha tocado nada... Incluso él tampoco lo ha hecho si no contamos esa traumática experiencia con SuJi, pero ¿Qué pasa si dice que sí le gustaría hacerlo? ¿Eso significa que ya no es inocente? ¡No! ¡Expresaría que jamás será suyo! ¡Por lo que más quieras, di que no! —Sus temas de conversación están fuera de enfoque—su voz sale en tono bajo al ser obstruida por sus palmas que presionan con fuerte su cara —. Cada día me sorprende más, Hyung. Por el Dios de los libros, si quita sus manos de su rostro podría alumbrar el lugar como un sol. —Estás desviándote de la conversación—lo mira escéptico frunciendo levemente el ceño—. Si no respondes, daré por hecho que te gusta mirar y tocar los pechos tiernos de las colegialas como todo un chico pervertido—insinúa. —¡No es cierto! ¡N-No me gusta hacer eso!—niega frenéticamente con su cabeza. Repentinamente se siente mareado. Él jamás había pensado en pechos sino hasta este día, siempre ha sido muy inteligente al ignorar las preguntas incómodas de su mayor, pero en este momento en serio se debate internamente sobre pechos, ¡PECHOS! Él no quiere pensar en pechos, le resultan desagradables y se siente totalmente incorrecto. —¿Qué dice? Un pervertido es alguien que tiene una conducta s****l que se considera fuera de lo normal o de lo moralmente aceptado, Hyung. Y yo solo poseo el conocimiento s****l que el estudio me ha brindado, es injusto que me tilde de eso. Es más, usted entraría más en los rasgos antes expuestos, lo que quiere decir que usted si es un pervertido de verdad. —¿Eso debería ofenderme? Bueno— la tetera comienza a sonar anunciando que el agua yace lista para el té, interrumpiendo de ese modo la discusión de pechos que llevan. Vaya charla tan extraña—. En fin, no importa qué tanto digas, eres un chico sucio y punto—sigue bromeando. Se coloca de pie y camina silenciosamente hasta la estufa para poder apartarla del fuego y preparar un delicioso té verde. Su Jungguk suele ser tan sensible con esa clase de temas, que se vuelve una rutina tan divertida hacerlo perder su tranquilidad. Sin embargo, las respuestas que dio en su estado de presión logran tranquilizar un poco sus pensamientos sobre las chicas y su crecimiento. Sí, crece de cuerpo y no mente, bueno, no sabe si es verdaderamente bueno eso o no, el punto es que sigue siendo igual que siempre; definiendo palabras que no debería definir por ser extraño, taparse la cara al estar al borde de un colapso, y ese hábito de lanzar sus lentes a un lado por temor a romperlos al cubrir su rostro tan precipitadamente. «Lindo.» NaeHyung mira de soslayo al menor que ya no se cubre la cara, pero la mantiene recostada sobre la loza haciendo que su mejilla se note aplastada y sus labios se abulten tiernamente como si fuera un pescadito. Por su parte, Jungguk está presentando en ese momento una crisis existencial. Sí, ¿Cómo no? Si en la vida se había detenido a pensar en chicas, y lo que ser hombre se refiere. Recuerda perfectamente su clase de educación s****l de hace varios años atrás, el tema de los bebés y el "Acto" Que desemboca que los niños lleguen al mundo. Su cara hierve nuevamente. Se supone que un chico de este siglo no debería sentirse cohibido por ese tipo de temas, pero vamos, Jungguk está lejos de ser un chico normal. La incomodidad en la boca de su estómago solo crece al analizar que posiblemente en algún momento de su vida tendrá que poner en práctica ese conocimiento teórico sobre las relaciones sexuales, y eso solo lo hace desfallecer. —Piensa en la carrera que estudiarás en algunos años, sí, eso... La ingeniería petroquímica espera por mí en un grandioso futuro lleno de logros—comienza a murmurar en voz baja cerrando sus ojos con fuerza. Su mano derecha acaricia su frente para poder olvidar esos temas que le ponen nervioso—. Me encargaré de perfeccionar y confeccionar métodos nuevos para el tratamiento inicial y la refinación del petróleo... Proyectaré y supervisaré la construcción, montaje y funcionamiento de las refinerías y de las instalaciones químicas y petroquímicas... —¿Qué tanto murmuras?—pregunta con diversión el rubio, terminando de verter un poco de té en dos tazas de vidrio que poseen diseño elegante. Ama el tipo de colapso mental que tiene Jungguk, aún recuerda ese vez que comenzó a decir en voz baja los nombres, distancia en años luz y demás detalles sobre las estrellas, que según él, eran las más increíbles del universo hasta el momento descubiertas. Es extraño, pero al final, muy increíble. ¿Qué tanto conocimiento podría tener en su cabeza ese pequeño? —Calma, Jeong. No es para tanto—coloca los ojos en blanco y se acerca con ambas tazas en las manos—. No vayas a comenzar a recitar nuevamente todo lo que harás en la carrera que tomarás, no me jodas, era broma. No eres un pervertido. Al estar a solo pocos centímetros de Jungguk, y del lado contrario al que el menor veía, a NaeHyung se le hace imposible reaccionar a tiempo cuando el azabache se voltea bruscamente hacia su dirección para decirle unas cuantas cosas, y una de las tazas que lleva en su mano derecha se desparrama sobre el pecho del menor, robando un chillido lastimero al instante que el té hirviendo entra en contacto con su piel a través de la ropa. —¡Mierda, Jungguk! Por el susto, suelta también la taza de su mano izquierda y retrocede rápidamente ante las gotas que caen sobre su pantalón traspasando la tela y quemando su piel. Un microsegundo luego, eleva la mirada de la taza hecha pedazos en el suelo y observa al menor saltando mientras trata que la tela mojada no toque su piel. Reacciona. De inmediato se lanza hacia él, y lo más que su cerebro puede pensar, es en arrebatar de la manera más animal posible la camisa de botones de su lugar. Al hacerlo, dichos pequeños objetos salen volando por lo brusco del jalón, y justo uno le da directo en el ojo derecho. —¡Maldita sea!. Se comienza a retorcer tapando su ojo tuerto ante el inminente dolor del diablo. ¿Es posible que un golpe en el ojo pueda hacerte ver el infierno y a lucifer en HD? Porque puede jurar que lo ha visto en tanga. Luego de maldecir al mundo, al té y a todas las camisas de botones del universo, decide llevar su mirada al silencioso Jungguk. Posee más de una grosería en la punta de la lengua dirigida a su torpeza, porque si no se hubiese movido de esa forma, no lo tendrían que llamar de ahora en adelante Nick Fury. Pero definitivamente las groserías no van a salir, ya que si muere, ¿Cómo diría algo más? «Santa mierda...» Es lo único que pasa por la mente de NaeHyung en el momento que voltea y ve a Jungguk haciendo un puchero mientras verifica la piel de su abdomen y pecho que rápidamente se han irritado. Abdomen, MALDITO ABDOMEN, justo ahora ya no hay dolor en su ojo, solo brillitos y baba saliendo de su boca al distinguir lo que ese niño inocente ha estado guardándose muy bien bajo la ropa. ABS bien formados, al menos cuatro de ellos se presionan deliciosamente con cada movimiento que hace Jungguk al quejarse. Los ojos... Bueno, el ojo bueno y el otro medio apagado de NaeHyung, suben de esos ABS hasta los pectorales de ese ardiente cuerpo, identificando sus pezones de un tono rosa oscuro que yacen muy firmes, invitándolo a chupar y morder entre leves caricias hechas por la punta de su hábil lengua. Cristo, su m*****o se comienza a llenar ante la vista sin poder evitarlo. —¡HYUNG!—un grito de molestia pura lo saca de su casi orgasmo ocular, llevando su ojo y medio al rostro de Jungguk que está un poco más arriba del nuevo descubrimiento que acaba de hacer. Es que deberían de llamarlo Dora la exploradora... Porque lo que más desea es explorar ese cuerpo—. ¡ME CALUMNIA, ME ECHA EL TÉ ENCIMA, ROMPE MI CAMISA Y NI SIQUIERA PIDE DISCULPAS! ¡ES EL COLMO! —¿Yo qué..?—balbucea torpemente—. Clar... ¿Qué? ¡Pero si todo esto ha sido tu culpa, tú me debes unas disculpas a mí! Mira—señala su propio ojo que comienza a doler entre punzadas—, el botón de tu camisa casi me deja tuerto, tú fuiste quien se lanzó el té encima, ¡No fue mi culpa!—refuta entrando en el papel de indignado. —¡Pero usted me calumnió llamándome pervertido, y fue usted el que me arrancó la camisa! —¡Es que eres un pervertido, Jeong Jungguk! —¡No! —¡Que sí! —¡¿En que se basa para decir eso?! —¡En qué...Estás...! ¡Estás desnudo frente mí!—señala su cuerpo como muestra irrefutable de ello. Solo en ese momento es que Jungguk cae en cuenta de su estado, y de manera automática, casi explotando su cabeza de vergüenza, se voltea cubriéndose con sus brazos. —¡N-No vea, Hyung! Ah, mis botoncitos. Hace el intento absurdo de abrochar los únicos dos que quedan pegados en la tela en un intento frustrado, aguantándose las ganas de llorar por la pena que su mayor haya visto su cuerpo, cuerpo que ni siquiera deja que su madre o hermana vean por la vergüenza del desarrollo que ha estado teniendo en el último tiempo debido a los muchos deportes que práctica. —Ay, si... G-Gran cosa—sí, que es una gran cosa—. N-No me interesa ver tu cuerpo, ¿Okey? Es... Muy... No lo sé, ¿Masculino? ¿Cómo puede mentir de esa forma? Por alguna razón que no posee explicación científica en Jungguk, un dolor muy horrendo se forma en su pecho al escuchar esas palabras salir de NaeHyung. Inmediatamente un puchero inconsciente se apodera de sus labios temblorosos, y la humedad llega a sus ojos. NaeHyung lo nota. —No es que sea malo...—aclara rápidamente—, es que... P-Pues... —Necesito una camisa—murmura bajito—. ¿P-Puede prestarme una? Por favor. Se la devolveré—promete. —Ggukie... —Por favor, Hyung. Luego de un largo suspiro se dirige a su habitación donde tiene ropa que ni siquiera ha utilizado una vez en su vida; busca entre sus cajones una camiseta bastante grande de color blanco que le iría muy bien a Jungguk. La toma, y cierra las puertas de madera del closet en un lento movimiento. Sabe que debería volver de una vez, debería hacerlo, pero su nerviosismo es mucho. Pega su frente de la madera oscura, soltando todo el aire de sus pulmones. Inhala y exhala varias veces, piensa en panditas y flores hasta que puede calmarse. No tarda demasiado en volver a la cocina para extender la camisa hacia su pequeño que aún parece decaído por sus palabras. «Eres un bruto, confirmado.» El azabache la toma sin ser capaz de mantener la mirada, le da la espalda nuevamente para colocar la prenda. Error. El rubio casi cae desmayado al poder apreciar la espalda bien formada del chico. —J-Jungguk... ¿Haces ejercicio?—en seguida el antes mencionado termina de colocarse la camisa y da vuelta sin observarlo. Niega a su pregunta. Toma la prenda sin botones que está sobre la isla y comienza a doblarla con total cuidado—. Vaya, ¿Quién podría imaginar que ocultas todo eso bajo la ropa?—comenta en tono de broma, al sentir la tensión en el ambiente. —Me tengo que ir—es lo que responde a cambio. Se dirige hacia la sala donde su mochila descansa sobre el mueble de cuero y lo coloca sobre su hombro con rapidez. El rubio se golpea la frente, siguiéndolo. —Espera Ggukie, solo bromeo. No fue en serio lo que dije. —Muchas veces sus bromas son innecesarias, Hyung—responde con seriedad, dejando ver sus ojos humedecidos—. En este momento mi estado emocional no es el mejor para continuar en el mismo lugar que usted, por favor deje que me calme. —Okey.... ¿Eso significa que estás molesto? Bueno, es una forma bastante sutil de informarlo. Muchas gracias—pone los ojos en blanco. —... —Ya, lo sé, no tienes que molestarte, soy un idiota, ¿Sí?—dice finalmente, tomando los hombros del chico e impidiendo que se aleje de él. NaeHyung alza su mentón poco a poco, y se siente la peor cucaracha de la alcantarilla al mirarlo. Los ojitos de su bebé están humedecidos—. Bebé, no... Juro no volveré a jugar de ese modo, solo no te pongas así. —E-Es que dijo que soy horrible—murmura tan bajito que el rubio tiene que analizar varias veces sus palabras para dar con el punto—. Sé que... Mi cuerpo es horrible, ¡Pero Hyung fue cruel al decir aquello de esa manera! ¡N-No debería de decir tan abiertamente los defectos de las personas, puede herir sus sentimientos!—solloza con dramatismo. —¿Pero qué mierda...? ¡Yo nunca dije eso, mocoso estúpido! —¡D-Dijo que no le interesaba verlo! —¿El problema es que quieres que lo vea? —¡Sí! D-Digo... ¡No! ¡Ah, HYUNG TONTO! Empuja a NaeHyung antes de que pudiera reaccionar, y corre a la puerta dejando al Kim en estado profundo de shock que poco a poco va pasando. Un momento, Jungguk ha dicho que quería que lo viera, ¿Ha dicho eso, verdad? —¿Quiere que lo vea...? Eso, ¿Qué mierda significa? -Hany  
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