—Ggukito, come—pide en voz aterciopelada la señora Jeong, intentando ocultar el desgano causado de ver a su hijo perdido, como la gran mayoría del tiempo, en su propio mundo.
El azabache eleva su mirada desdeñosa del plato de vidrio y se mueve con incomodidad por el sobrenombre al cual aún no está habituado.
—Mamá, por favor no me llame de ese modo—se queja tiernamente jugando con la comida de su plato.
—Sí, mamá. Ese apodo suena como cuquito de cuca—rompe en risa Som, casi ahogándose con el pedazo de carne que está masticando.
Jungguk frunce el ceño profundamente por las bromas que no termina de comprender. ¿Cuca? ¿Qué es lo gracioso de compararlo con comida internacional? Ah~ Definitivamente nunca comprenderá a las personas.
—¿Cuca? ¿Por qué eso? ¿Acaso eso no es lo que se come, Noona?*—pregunta con inocencia.
—Y vaya que se come...—insinúa alzando ambas cejas de forma sugerente—. ¡AY!—se queja en voz alta, cuando su mamá le da un buen golpe por el doble sentido que esconden sus palabras dirigidas a un niño tan ingenuo como su hermano—. ¿Qué hice?—refunfuña.
—Sabes lo que hiciste, Jeong Som—reprende la mujer.
—¡P-Pero mamá!—chilla en modo de berrinche—, fuiste tú quien comenzó a llamarlo cuquita.
—Yo no le dije así, dije Ggukito.
—¡Bueno! ¡Ese es el esposo de la cuquita!—exclama.
Desde ese momento las dos mujeres de la casa se enfrascan en una pelea absurda de quién dijo qué cosas, con qué sentido. Jungguk está tentado a rodar los ojos y pedirle que no griten ese tipo de barbaries en la que se supone debería de ser una cena tranquila y en paz. Al cabo de unos minutos en los que sólo se escuchan gritos de aquí para allá, recuerda aquel mensaje que recibió de Jimmy, el amigo de NaeHyung que no deja que lo trate, rato atrás.
Muerde su labio inferior de manera insistente. No sabe si debe prestar atención a lo dicho en el texto o simplemente hacer como si jamás lo recibió, cosa que por supuesto, es imposible de negar debido a los símbolos azules que salen bajo el mensaje. Además, Jeong Jungguk no es persona de mentir, pero es claro que tampoco es un chico que asiste a demasiadas reuniones sociales... Claro, como si las visitas a la casa de su tía Benia entran dentro de la clasificación. En fin, él no suele asistir a eventos de personas que no conoce, pero al ser algo que su Hyung, según Jimmy, sugirió, está comenzando a pensar que sería buena idea ir.
Aparte, jamás ha salido con NaeHyung a otro lado que al cine a ver películas sangrientas que su mayor sugiere con emoción, o comer por ahí cualquier cosa que se le antojase. Por ello, siente que es una gran oportunidad el poder pasar más tiempo con él. Aunque... Tampoco puede negar que cuando conoció a Jimmy en aquella tarde hace meses, pudo percibir que era una persona tranquila y amable, casi como alguien que nunca se sale de los protocolos impuestos por la sociedad como límites. ¿Qué podría salir mal en una reunión pequeña? Exacto, nada.
—Madre—llama con una vocecita suave una vez ambas mujeres dejan de discutir—, un amigo de Hyung m-me invitó a una reunión pequeña dentro de unas semanas, creo que será una especie de... ¿Pijamada?—duda—. Hmm... ¿P-Puede darme permiso para poder asistir? ¡Juro que me compor...-
—¡¿Jeong Jungguk es en serio?!—es lo primero que el cerebro de ShaNie, la madre de Jungguk, le hace preguntar de manera casi eufórica. Al notar que su hijo se queda en su sitio con el rostro un poco asustado, decide relajarse para no parecer una madre desesperada por que su hijo de diecisiete años termine de salir del cascarón, cosa que irónicamente es cierto—. H-Hijito, ¿En serio me estás pidiendo permiso para ir a una fiesta? Una fiesta fuera de casa—señala con ojos grandes—, lejos del entorno familiar... De tu hermana, de mí...—
—Y-Yo... En realidad es una REUNIÓN—hace énfasis en esa palabra—, no es una fiesta así como a las que iba de JaeMi cuando era niño.
«¿Qué? » Si Som no estuviera tan ocupada devorando una pieza de pan, posiblemente se hubiese dado contra la mesa por eso. «¿Una fiesta como las de JaeMi? ¿En serio? ¡ESO FUE CUANDO TENÍA SIETE AÑOS! ¡¿QUÉ LE HACE PENSAR QUE SU MAMÁ SE ESTÁ REFIRIENDO A ESA CLASE DE FIESTAS?!»
—Si no quiere que vaya...-
—¡NO!—interrumpe de inmediato la mujer—. Obvio si tienes mi permiso, bebé. Ve y diviértete. No te preocupes en volver, puedes quedarte hasta el día siguiente y divertirte más de lo que cualquier persona en el mundo podría.
—Eh... ¿Está bien?—sus pies disimuladamente van saliendo de bajo la mesa para seguidamente levantarse y tomar su plato entre sus manos—. Me retiro ahora, gracias por la comida. Buenas noches.
Ambas mujeres esperan que el menor desaparezca en la cocina y seguidamente por las escaleras del primero piso para intercambiar miradas.
—Manda billetes—pide Som con expresión satisfecha. Su madre que no puede ocultar la sonrisa de oreja a oreja que su rostro mantiene plasmada, paga el dinero que acaba de perder con completa calma—. No debiste apostar cuando te dije que sería NaeHyung quien haría que su cascarón se rompiera... Ya casi puedo ver al pajarito volando por los cielos—dramatiza.
—Nunca se había sentido tan bien el perder una apuesta—reconoce ShaNie—. Ojalá mi bebé deje de ser mi bebé en esa fiesta...
—Eres dramática, mamá. ¿Y si en vez de dejar de ser tu bebé por delante lo deja de ser por detrás? Mira que ujuuunn—sisea centrada en contar el dinero—, ese NaeHyung ni me mira y eso que le he hecho las mil y un insinuaciones indecentes...—se calla al notar la mirada asesina de su madre. Sonríe traviesa—. Es broma... Es broma, solo buscaba confirmar algo, ¿Okey? Él no es mi tipo.
—Sí, sobre todo porque tiene casi la edad de tu tierno hermanito, ¿No?—sugiere, chasqueando la lengua con fastidio un segundo después—, y sobre lo otro. En realidad no importa por donde deje de ser el bebé de la casa, lo importante es que avance en el fortalecimiento interno, que se conozca y experimente. Que deje de tener miedo. Si mediante el proceso resulta ser homosexual, pues, ¿Qué hago? Le doy un beso y mi bendición para que sea feliz—se alza de hombros.
—Eres la mejor mamá.
Lo que definitivamente desconoce el inocente Jeong Jungguk, es que quizás esa REUNIÓN se salga de control, porque nada bueno sale de Pak Jimmy y Min Ju cuando se unen.
»❀«
¿Vergüenza? Claro, alguien como NaeHyung que ya le han visto sus partes íntimas tres veces en la vida mientras corre desvergonzado detrás de Jimmy, no debería sentirse ni un poco cohibido ante la mirada atenta de aquella joven. Pero ahí está, tomando el desayuno con la cara roja por la mirada de una de las nuevas muchachas de limpieza que lo escudriña sin descanso luego de haber visto su masculinidad en medio de la persecución de hace unos días.
Lista de cosas por hacer:
1) Golpear a Jimmy por no haberlo hecho en su momento.
2) Luego de golpearlo, eliminarlo de mi lista de amigos por siempre hacer que no piense en las consecuencias de mis actos.
3) Que Jungguk me la met... No, no... Esa no. ✘
3) Decirle a Jungguk que no vamos a ir a ninguna REUNIÓN.
«Claro... Ni que la palabra reunión existiera en el vocabulario de Pak Jimmy. Es que ni siquiera quiero saber qué tipo de fiesta va hacer.»
—¿Quiere leche?—la pregunta llega como un susurro para NaeHyung, obteniendo que sus amplios ojos se dirijan con sorpresa a la joven a su lado que acaba de cuestionar aquello con tanta normalidad. «¿Acaso me está leyendo la mente?»—. ¿Joven amo?—ella se mueve con incomodidad ante la expresión del chico—. ¿N-No quiere?—alza una jarra de cristal con leche dentro.
Claro que se refiere a esa leche, ¿Qué esperaba? Por satán, su mente sucia le está gastando bromas pesadas.
—No, hoy no quiero.
Estira un poco el cuello de su uniforme para poder tragar fuerte. «Si fuera de Jungguk obvio que quisiera». Tiene que contenerse para no meterse el tenedor en el ojo y darle una nueva impresión de locura a la pobre muchacha. ¡Pero es que esas cosas que solo a él se le pasaban por la cabeza lo están volviendo loco!
—Entiendo, Joven amo.
—Mocoso, se nos hace tarde para llevarte a la casa de tu casi novio—dice Dakho, entrando a escena desde la lejanía del marco del comedor.
NaeHyung casi se hace el ofendido por lo dicho, si no fuera cierto que la gran mayoría del tiempo se la pasa imaginando cosas que hacen los novios con Jungguk en su cabeza. Bueno, ¿Quién no? Su pequeño es tan cochinamente hermoso que... En fin. De mal humor, se coloca de pie y va donde el hombre espera con la vista fija en su celular como si fuera la cosa más interesante del mundo
Dakho se comienza a reír.
—¿Cómo hacen esto..?—pregunta entre risas una vez intenta subir al auto, más deteniéndose para buscar aire al no dejar de carcajearse escandalosamente.
NaeHyung alza una de sus pobladas cejas a su dirección, y se le queda mirando como si fuera un insecto extraño. ¿Qué está viendo para casi hacerse pipi encima?. La curiosidad que posee le invita dirigirse a ese fenómeno de color verde e investigar su motivo de felicidad extrema, pero el tener que rodear el carro para poder llegar a su lado le quita cualquier tipo de curiosidad al tener una flojera de carácter universal. Se alza de hombros y sube en el asiento trasero para esperar que su chófer tome la iniciativa de hacer su trabajo y llevarlo en busca de su apetitoso amigo...
No, no, ¿Él pensó en la palabra apetitoso? Ja, claro que no. Tímido amigo, exactamente eso.
—Estúpido Ggukie—se queja cruzándose de brazos.
Vuelve su mirada desdeñosa al hombre que se ve demasiado cómodo sobre el capó del carro como para recordar que hay alguien hermoso esperando por él en el puesto trasero de esa chatarra. Gruñe con fastidio, y toca con fuerza el claxon del auto repetidas veces, logrando que el viejo de un salto y tire su pobre teléfono unos cuantos metros de él.
—¡TENGO QUE IR POR JUNGGUK, VIEJO! ¡DEJA DE HACERTE EL VAGO!
—¡POR LA PUTA MADRE, MOCOSO! ¡ME VAS A MATAR DE UN INFARTO!
»❀«
Jungguk termina de fijar su cabello n***o hacia un lado como normalmente lo hace desde que tiene memoria. Se separa un poco del espejo y mira completamente su cuerpo con una sonrisa feliz. Todo está perfecto, tal cual como le encanta; ninguna hebra de cabello fuera de lugar, sus lentes circulares en la curva de su nariz, zapatos lustrados y uniforme tan impecable, que si llegasen a tomar en cuenta dichas prendas a la hora de colocar las notas, sin duda él obtendría un +diez.
Camina con calma hasta el sitio donde su bolso reposa, verificando que cada uno de los útiles necesarios para sus clases estén en orden, haciendo un repaso mental de los cuadernos, los diferentes tipos de lápices, borrador, sacapuntas, reglas, tijeras, resaltadores, etc. Una vez valida por tercera vez que nada se haya salido de sus manos, acomoda su saco
—Estoy listo... Solo faltaría que Hyung pase por mí—dice con suavidad. Una vez esas palabras abandonan sus labios, se queda en silencio por un largo momento analizando lo dicho—. ¿Por qué Hyung debería de venir por mí? Yo no deseo que me vea como un bebé y sin querer le permito que me siga tratando como uno—pucherea.
—¡Ggukito, NaeHyung ha venido por ti!—avisa Som desde planta baja.
—Claro, Hyung siempre viene por el bebé chiquito—se queja emberrinchado, colocando el bolso sobre sus dos hombros. Se detiene—. Oh... ¿Por qué repentinamente siento tantos nervios?—se cuestiona, cuando su boca se seca sin motivo aparente, al menos, no encuentra razones que lo puedan justificar—. Calma Ggukie, es solo Hyung. No tienes por qué estar ansioso. Mejor piensa en lo que leíste ayer... Sí, eso. Cito textualmente: Mecánica de los fluidos, es la rama de la física comprendida dentro de la mecánica de medios continuos que estudia el movimiento de los fluidos, fundamentalmente líquidos y gases, así como las fuerzas que lo provocan—camina a la puerta de su habitación en medio de movimientos rígidos—, la característica fundamental que define a los fluidos es su incapacidad para resistir esfuerz...-
Santo Dios de la matemática, ¿Cómo un simple mortal puede verse tan fuera de la realidad?
Jungguk se queda paralizado a la mitad de las escaleras espiando la manera en que NaeHyung sonríe incómodo ante el parloteo que tiene su hermana sobre quién sabe qué cosas. No es justo... Definitivamente no es justo que su mejor amigo haga que sus ojos se queden embelesados sobre él por más tiempo del necesario. Tampoco que su corazón quiera detenerse dentro de su pecho, pero es que definitivamente su amigo es lo más hermoso que ha podido apreciar en su vida de adolescente estudioso.
Ese cabello de esa manera, un poco ondulado en las puntas con su usual tono rubio que solo embellece su rostro de facciones perfectas, marcadas y delicadas al mismo momento, esa empinada nariz con aquel lugar en la punta es tan bonito. Sin hablar de lo largos y elegantes que se miran sus ojos castaños oscuros con aquellas pestañas bonitas, abundantes, perfilándolos. Y si tiene que hablar de su sonrisa… No puede, sinceramente no puede encontrar algo más hermoso que su sonrisa.
Kim NaeHyung es el ser humano más hermoso que ha visto, punto.
—Vamos NaeHyung, salgamos a divertirnos un rato, estoy segura que te debes de aburrir demasiado con Jungguk—¿Qué? Rápidamente el azabache frunce el ceño al escucharla, pero ya luego recuerda que es un aburrido y se le pasa. Baja sus ojitos tristes al suelo.
«—Jungguk juro que no es nada interesante lo que me estás contando, lo intento. Pero es peligroso si me duermo mientras camino ¿Sabes?»
NaeHyung que está a nada de pedirle a Som que se calle, agradece al cielo que Jungguk se haya dignado a mostrar su hermoso, tierno e inocente rostro que de seguro fue pincelado por el propio Dios de la pureza. «Puto Dios que a mí no me dio ni el saludo.» Su sonrisa casi se vuelve sádica al percatarse de forma inconsciente la manera en que los músculos de esas piernotas se contraen y aflojan al bajar las pocas escaleras que los separan.
«Maldito pantalón, tan malditamente pegado... Mierda, si no lo miras entonces no es real. ¡¿POR QUÉ NO LO PUEDO DEJAR DE MIRAR?! ¡ES SÚPER REAL!»
—B-Buenos días, Hyung—saluda Jungguk aún con los ojos en sus zapatos patéticamente limpios.
Su rostro se eleva de inmediato al percibir el roce de los dedos de NaeHyung contra su mejilla caliente, en una caricia que definitivamente no esperaba. Ese casi nulo contacto, consigue que su frecuencia cardíaca se multiplique por mil elevada a los cinco mil, al menos en el primer segundo.
—Estás todo rojo—murmura sin notar el temblor en el cuerpo del chico—. ¿Te sientes mal?—sin poder contenerse, lleva su palma a la frente de Jungguk para verificar su temperatura corporal con ayuda de la propia—. Al parecer no tienes fiebre.
—Ya, ya... Él está bien, no me hagan vomitar penecornios en este momento. Váyanse o mi hermanito perderá el récord de una vida entera llegando antes que cualquier alma al instituto—empuja a los dos chicos hacia la salida. Apenas la puerta se cierra, la castaña sonríe de forma victoriosa. Justo ahí, agenda mentalmente una charla sobre la homosexualidad con su querido y tonto hermano—. Ggukito, Ggukito—niega con cariño—, que señales tan interesantes estás dejando por ahí de forma descuidada... Tal vez vaya siendo hora de que el ciego de NaeHyung las comience a notar.
-Hany