—Hacer mío a Junggukie—murmura recordando las palabras que Dakho le dijo ayer.
Una sonrisa traviesa tira de sus labios, moviéndose como una lombriz entre las muchas almohadas de su gran cama rosa. Termina boca abajo con medio rostro hundido en una esponjosa almohada y sintiendo vergüenza de sí mismo por lo que eso se puede significar en su vida.
—Yo no quiero hacer mío a Ggukie... Mejor que me haga suyo él a mí, ¿No? Ah... No. ¿Qué estoy pensando?—jala sus cabellos un par de veces en busca de alejar esa imagen mental de ellos en una cama, sudados, dando pequeños saltos sobre el azabache y su...—. ¡BASTA! ¡BASTA ESTÚPIDO CEREBRO DE CACA! NO ME ESTÁS AYUDANDO, DEFINITIVAMENTE NO ME ESTÁS AYUDANDO. Estoy enfermo... Soy un sucio enfermo que quiere que un Junggukie todo puro, lindo y chiquit...—se queda un momento en silencio analizando sus palabras—. Él es grande, sí, es como yo... Seguro tiene un... ¡SANTO DIOS DE LA PAPAYA! ¿POR QUÉ ESTOY PENSANDO EN EL TAMAÑO DE SU COSA?
Luego de golpear su cabeza contra la cama repetidas veces, hacer berrinche y sollozar por ser un depravado s****l que desea más de lo que está dispuesto aceptar a Jungguk; se dispone a quitarse por fin el uniforme que tanto odia y aborrece por ser, como según él mismo dijo, aburrido y sin estilo. Su cabeza apenas va preparándose mentalmente para otorgarle a sus extremidades la fuerza necesarias para levantarse de la cama, cuando dicha acción es interrumpida al sentir como un cuerpo se lanza sobre su espalda como si de una piscina se tratara, literalmente hablando, su espalda suena de una forma poco natural, y está seguro que al menos un par de vértebras defectuosas tuvieron que enderezarse por tal brusco movimiento.
«Maldita sea... Lo voy a matar.»
Piensa entre un jadeo profundo de dolor que es amortiguado totalmente por la almohada. Quiere con todas sus fuerzas poder moverse para así bajar de encima de él ese culote que le está aplastando sus pulmones. Es que lo va a golpear en la cabeza tan fuerte, pero tan fuerte, que su estatura de gnomo quedará por debajo del promedio gnomodiense.
Pak Jimmy está buscando una muerte prematura.
—MIERDA, JIMMY! ¡BÁJATE DE MI MALDITA ESPALDA, PESAS COMO UNA VACA PREÑADA!—grita con todas sus fuerzas—. ¡N-NO RESPIRO, ESTÚPIDO! ¡QUÍTATE!
La desesperación al no poder respirar con normalidad y solo poder escuchar la risita tonta del pelinaranja que se oye tan divertida, solo le dan ganas de querer matarlo con más intensidad. El de baja estatura ante la petición del otro, sólo puede comenzar a dar pequeños saltos, robándole completamente cualquier indicio de aire
—Shhh... Así salto sobre Daddy Ju, solo gózalo, es un privilegio que te doy por ser mi mejor amigo—NaeHyung se queda estático al escuchar cómo llama al mentolado odioso, permitiendo que su rostro enrojezca más de lo que la falta de oxígeno ha hecho por su cuenta. ¿Daddy? —¡Arre, caballito! ¡Corre contra el viento tiro al blanco!
—Jimmy... Por tu bien te permito que bajes de mi espalda y te vayas, si sigues diciendo estupideces como esas, yo mismo te voy arrancar la lengua, ¿Acaso tienes una idea de cuánto mide? Pues yo no, y estoy a nada de verificar dicha información contigo, ¡Así que bájate!—trata de moverse y tumbarlo, pero Pak está bien agarrado de su propia camisa, tal cual como la típica garrapata que es—. Por Dios, ¿Qué hice para merecerte?—chilla dramático.
El de cabello naranja se tira a lo largo de la espalda de NaeHyung, dejando descansar su mejilla regordeta en su hombro y logrando que su ojo se pierda entre lo grande de la misma. Su piel es pálida, tan pálida como el mismo arroz con lo que preparan el Mochi, pastel japonés con el cual es comparado siempre por ser dulce y demasiado tierno. Su naricita es diminuta, dulcificando la forma regordeta de sus mejillas junto con sus usuales labios llenitos que poseen ese característico color rosado que resalta su linda presencia. Pese a aparentar ser un ángel, Pak Jimmy está lejos de mantener alas en su espalda. De ello seguro.
—Debiste hacer algo muy malo en tu vida pasada, NaNa—se burla—. Y no son estupideces, en serio a Juie le gusta que le diga así cuando me está...
—¡Cállate!
—No te hagas el santo, te gusta. Vamos~—ínsita con picardía. De la cara de NaeHyung casi que salen fuegos artificiales ante el arrebatado pensamiento que acaba poseer su cabeza de la nada: "Jungguk Daddy" mierda—. Cuando lo llamo de esa forma él aumenta la velocidad, deberías intentarlo algún día, ¡Más bien! Deberías de reconsiderar la oferta que te hice—bromea.
La sangre de NaeHyung no podría correr con más rapidez por su cuerpo, no por la insinuación de su amigo, más bien por las ganas casi frenéticas de querer probar la teoría de la aceleración que le acaba de mencionar Jimmy un momento atrás.
—Mira, Pak–enano–Jimmy, ya deja de jugar y bájate de una buena vez puto estúpido y no, ¡NO, NO VOY HACER...!—su tono de voz desciende drásticamente al notar que casi grita lo siguiente, recordando que hasta el suelo tiene oídos en esa casa—, un maldito trío con ustedes ¿Qué te pasa? En serio estás loco—concluye con dientes apretados.
Jimmy bufa infeliz por el humor de perro que su amigo se trae, bajando de su espalda a regañadientes para terminar acostándose a su lado, muy a su lado, básicamente encima de él. Sí, Pak es la persona más arrimada, mete mano, desvergonzada y hablador del mundo; él no conoce el concepto de «Espacio personal» si posee la suficiente confianza como existe entre ellos dos, y eso hace que su personalidad sea... ¿Explosiva?
—Es broma—se queja finalmente con un puchero—. No quisiera que Juie metiera su gran cosa en ti, eres virgen, ¡Te dolería y yo te amo mucho como para causarte ese dolor de culo!—exclama inocente, ganándose una mirada llena de veneno.
—Vaya, gracias. Eres tan buen amigo que me harás llorar, mira que preocuparte por mi culo es un gran detalle. Supongo que Daddy te rompió el tuyo cuando lo hicieron por primera vez. Ah, no... Espera, verdad que alguien dijo que la hombría de Ju se parece mucho a Kuroko, pasa completamente desapercibida—dice con fingida amabilidad, colocándose de pie y llevando su mano a la espalda al quejarse del dolor—. Mierda...
—Eres un envidioso, NaNa—acusa aún con el puchero—. Ju tiene un pene gordo y muy grande. A veces me hace llorar cuando lo chupo.
—¿Cómo es la cosa?—queda a medio camino de abrir el armario, al escuchar su declaración totalmente ausente de cualquier moderación — . Tú en serio me vas a matar.
—Sí, sí—quita importancia—. Dakho me dijo que ya lo habías aceptado que Jungguk te gusta y por eso estoy aquí. Él interrumpió Goblin solo para decírmelo, se ve que estaba bastante ansioso para contárselo a alguien si dejó de escuchar el diálogo de Gong-Yoo para hacerlo—¿Por qué eso ni siquiera le sorprende a NaeHyung?—. Ah, ¿Te comenté que le conseguí un autógrafo de uno de los personajes principales? Mi papá conoce a su padre, y por ende, yo también lo conozco, así que ese día que pude encontrarme con él de casualidad se lo pedí. Dakho se puso verdaderamente feliz y hasta lloró.
—Jimmy...
—Es una buena persona, pero es demasiado obvio cuando se queda viendo mi culo, ¿No es un cerdo? Se supone que está en una relación con esta chica... ¿Cómo es que se llama? Oh, no recuerdo su nombre y eso que la vi en la mañana por la televisión.
—Jim...-
—Pero ahora que lo pienso...-
—¡POR LA SANGRE DE JESÚS, CÁLLATE!
El pelinaranja que está profundamente metido en su habladuría, salta en la cómoda cama por el susto de aquel grito que viene de las profundidades de las entrañas del rubio, además, las cejas ultras fruncidas de NaeHyung le hacen saber que está encabronado hasta más no poder. Así que se limita a callarse y no hacerlo enfurecer más.
—Mira...
—Miro—responde automáticamente.
—Mierda—el rubio acaricia el puente de su nariz, mientras cuenta ovejas para calmarse. ¿Cómo una persona puede desequilibrar su mente en solo cinco minutos? Claro... Todo es posible si dicha criatura se llama Pak –demencia- Jimmy—. No sé cómo te soporto y no termino ahorcándote como lo hace Homero con Bart.
—Es tu deber el soportarme, hijo mío—responde con tranquilidad—. ¿Recuerdas quién te defendió en la escuela por ser tan...— hace un gesto con su mano mirando a habitación en general—, ¿rosa? Eso.
—¿Cómo olvidarlo? Por tu magnífica intervención acabamos los dos en la enfermería con más golpes de los necesarios, definitivamente eres un héroe—responde sarcástico, terminando de entrar a su armario en busca de algo cómodo para acabar el día.
La risa del anaranjado llena a la habitación contigua ante tales recuerdos.
—¿En serio te ríes de eso?— presiona ambos labios para no terminar sucumbiendo en las ganas de perder la seriedad. La risa de Jimmy es contagiosa, de eso no hay duda—. Ya, ya... Te vas a orinar sobre mi cama y no quiero cambiar de colchón, el que tengo me gusta mucho y tardó un mes en llegar de Estados Unidos como para pedir otro.
Al notar que sus palabras son ignoradas olímpicamente, decide dejarlo hacer lo que le dé la gana e irse a bañar por fin. Son exactamente tres minutos los que tiene de paz, solo tres minutos, y ya la voz fastidiosa de Jimmy lo está llamando desde la puerta del baño
—¿Qué quieres? ¡Ya ni bañarse en paz uno puede!—se lamenta.
—¡Oye! Si lo dices así pensaré que soy muy fastidioso—grita Jimmy desde afuera, intentando abrir la puerta un par de veces.
Sin embargo, la misma permanece cerrada cada vez que NaeHyung se va a bañar y él está ahí, debido aquella pequeña broma que le hizo tiempo atrás. Jimmy asiente orgulloso de haber aprendido cosas malas de su amado novio. Alejando esos pensamientos de su cabeza, trata de concentrarse en lo que diría. Comienza a morder sus uñas inseguro de decir aquello, pero de igual forma más temprano que tarde se enterará y será levemente peor todo
—NaNa, tengo que confesarte algo—«Ah, me va a colgar por mis hermosos testículos cuando le diga.»—. Eh... Bueno, puede ser, digo PUEDE SER, que obtuve el número de Jungguk de tu teléfono y le mandé un mensaje sin tu permiso invitándolo a una REUNIÓN que estoy organizando junto con Juie por nuestro aniversario número dos—habla rápido y fuerte para no tener que repetirlo porque sabe que no será capaz de volver hablar otra vez si es que NaeHyung sale de ese baño antes de huir.
Por sentido común, se aleja de la entrada del baño y corre hasta la puerta principal del cuarto con manija en mano para huir en cualquier momento. Casi de inmediato, un NaeHyung con champú en el cabello abre la puerta del baño y lo observa con los ojos más amplios del mundo.
—¿Qué robaste qué? ¿Para invitar a quién a dónde?
—¡SÁLVESE QUIÉN PUEDA!—Jimmy corre por su vida por los pasillos de la gran mansión Kim con un encabronado y desnudo NaeHyung detrás.
—¡MALDITO JIMMY!
—¡Oigan!—Dakho grita de repente, al ver pasar a ambos chicos por su lado y casi tumbarlo en su arrebato de persecución precipitada. El chófer enfoca bien los ojos al creer ver fugazmente el culo pálido de su menor, y notar que en verdad está corriendo desnudo por la casa... Otra vez—. ¿Cuál es la obsesión de ese niño con salir desnudo por ahí? o mejor dicho, ¿Cuál es la obsesión del enano con hacer que lo persiga desnudo? Que mierda. ¡Enano! ¿Qué le hiciste al mocoso?—pregunta pegándose detrás de ellos, preocupado de que su cría cometiera Gnomocidio.
No sin antes sacar su teléfono y poner la cámara con las más claras intenciones de grabar las pálidas nalgas de NaeHyung y reírse un buen rato más tarde.
—Dakho—la voz aterciopelada de su mujer al llamarlo, hace que se quede en su lugar y esconda el teléfono detrás de su cuerpo. Ese tono amable significa peligro—. ¿Qué haces, cariño?
—¿Yo? N-Nada, mi amorcito.
—Si grabas cualquier contenido que tenga que ver con NaeHyung, te cortaré esa parte de tu cuerpo que apenas y usas para orinar, ¿Entiendes?—indaga con dulzura, siguiendo su camino.
—Pero... ¡Pero soy tu esposo, mujer! ¿Cómo me vas a malograr de esa manera?
-Hany