El viajero - Luis Miguel.

3000 Words
Capítulo 2 ―Sí, debo agradecer eso, ya que te tengo junto a mí. ―dijo tratando de abrazar a su madre, pero está esquivándolo, ya que siempre alegaba que no le gustaba que la abrazaran, que para ella las muestras de cariño eran sinónimo de debilidad. ―Hermanito, hermanito … ―Salía una Rachel, al encuentro de su hermano. ―Ay mi preciosa princesa ―abrasándola, ya que Darío no compartía los mismos sentimientos. ―Sabes que acaba de salir el último video de mi cantante favorita, ay no sabes cómo canta y lo linda que es, de hecho, me voy a teñir el pelo como ella, para parecerme un poco quizás y si me quede el color. No Rachel, ya te dije que tu tono de pelo está muy bien, no quiero que sea como esa cantante de cuarta ―dijo siendo despectiva con los gustos de su hija―. Hijo, vamos a pasar al comedor, debes tener hambre. ―Madre, déjeme platicarle a mi hermano sobre la cantante ¡Ay es que no sabes la canción nunca la había escuchado, pero es así espera! ―exclamo muy emocionada. ―Ya Rachel, deja de abrumar a tu hermano, además él no sabe nada de esa música que escuchas, dime Darío te imaginas yo pagando clases de piano, así como de violín, para que escuche música clásica y ella no para de escuchar a esa mujer. ―espeto con rabia, por los gustos de su hija. ―Ay mamá, ya te dije ella es una adolecente entiendela. ―dijo Darío tratando de sopesar la situación. ―Sí, pero digo debería de escuchar otra música, más como tú, aún recuerdo tu recital de piano y siempre escuchando música clásica. ―dijo su madre, sonriendo y caminando hacia el comedor. ―Aun la escucho, pero ella es muy diferente a mí, además los tiempos cambian. ―comento Darío ayudando a su madre como todo un caballero para que se sentara. ―Ya escuchaste mamita, mi hermano tiene razón, hermano tu que luego conoces a gente de ese medio, deberías conocerla e invitarla a salir, acaba de terminar con su novio, pobre le puso el cuerno. ―Él a ella o ella a él ―pregunto con un poco de ironía, ya que en ese medio había de todo y sobre todo se prestaba para que las personas suelan, ser infieles. ―Él a ella ¡Puedes creerlo con lo guapa que es! Pero así son esos actores que no saben valorar, cuantos no quisieran solo salir con ella, deberías de hacerlo tú, te imaginas tu saliendo con ella. ―comento Rachel muy segura que Darío podría salir con una cantante famosa. ―Bueno ya hasta me vez saliendo con ella, si ni la conozco. ―dijo sonriendo, acomodando la servilleta, para que le sirvieran la comida. ―Fácil voy por la revista y te la enseño. ―comento, tratando de levantarse para ir hasta su habitación para enseñársela a Darío. ―¡No, Rachel! Ya solo siéntate a comer anda se buena niña deja a tu hermano en paz, él no está para niñerías y tiene el tiempo contado, ya que debe regresar a trabajar. ―dijo pidiendo que sirvieran la comida. Darío sólo vio cómo su hermana agachaba la cabeza. ―Ya linda, luego me la enseñas ―guiñándole un ojo. ―Hijo, lo que dice tu hermana tiene razón, deberías buscar a una mujer para salir, digo ya lo de Giovanna fue hace mucho, creo que es hora que rehagas tu vida, claro con una muchacha de nuestro círculo social, alguien como Sofía. Ella es una muchacha con muchísima clase, no con esas cantantes de barrio, ni con modelos de quinta, sabes lo que pienso de esas celebridades. ―dijo comenzando a comer. ―¡Mamá aun no estoy listo! Créeme aún tengo lo de Giovanna muy presente, así que, no sé hasta cuando podré hacer lo que me sugieres, solo vamos a comer y dejemos esta plática sí. ―comento con una voz apagada, por hablar de algo que le dolía. ―Está bien hijo, tienes razón solo tú sabes sobre llevar tu dolor. ― comentó Valeria, sonriéndole a su hijo. ﷻ―ﷻ―ﷻ El avión de Annell aterrizaba, ya la esperaba su madre con su hermano Matteo… ―Hija, por aquí ―La llamaba su madre, para que viera que la estaban esperando en el pequeño aeropuerto del lugar. ―Mamá, no sabes cómo te extrañe ―dijo Annell, muy sonriente corriendo abrazar a su madre. ―Ay hija, qué te digo, si hasta pensé que ya no te volveríamos a ver, con tanto trabajo que tienes. ―hablo Victoria su madre, que está feliz de ver a su hija. ―Sí, la verdad es que la temporada de conciertos nos fue muy bien, pero si estoy muy agotada, deseosa de descansar por lo menos unos días. ―dijo, en lo que esperaba su equipaje para irse a la casa de su madre. ―¡Hermana qué gusto! ― dijo Matteo, abrazando a Annell. ―Hey ¿Cómo estás? ―pregunto, solo viendo cuánto había crecido ya que estaba más alto de lo que recordaba―. ¡Dios creciste! ―Sí, no me iba a quedar enano para siempre y bien, pero los chicos de mi escuela no me creen que eres mi hermana, hasta se burlan de mí sobre eso. ―comento a Annell, ya que deseaba que sus amigos la conocieran. ―¡Ay hija, no le hagas caso a tu hermano! ―exclamo negando con la cabeza―. Ya sabes cómo son los adolescentes, solo quieren presumir ―dijo mirando a Matteo―. Hijo tu hermana viene a descansar y eso hará, así que deja de molestarla. ―Ya mamá, claro que veremos eso hermano, te parece si hacemos una reunión donde invites a tus amigos y yo salgo de sorpresa. ―pregunto, confabulado con su hermano. ―Sí hermana, eres la mejor ―dijo con una sonrisa. Su madre Victoria Sevilla, solo negaba con su cabeza. ― ¡Ave María! Solo tú te prestas para las niñerías de tu hermano. ―dijo solo ayudando a su hija a subir las maletas. ―Ya mamá, es lo mínimo que puedo hacer, digo casi nunca estoy con ustedes así que un poco de ayuda no va a demeritar mi descanso. ―dijo, solo sonriéndole a su hermano. ―Eso dices ahorita, ya cuando sepas que estás aquí, no te dejarán en paz. ―comento su madre, que sabía de la fama de su hija y que cuando se supiera que estaba en el pueblo, todo mundo querría ir a verla, para tomarse una foto y hasta para platicar “Como si ella tuviera tiempo.” Subieron a la camioneta, que ya los esperaba para ir hasta su casa, al pasar estaba un hotel antiguo, que ella observó. ―Oye mamá, ese hotel no lo van a demoler ¿O sí? ―Sí, creo que un millonario lo quiere comprar y hacer uno nuevo, se dicen cosas ya sabes, que pondrán un centro comercial y no sé, qué más ― suspirando―. Adiós privacidad si hace eso, muchísima gente vendrá y la tranquilidad se irá de esta Isla. ―Ay mamá, sabes si hacen eso, la gente se beneficiará ya que los turistas podrán venir y así la gente de aquí, podrá vender sus productos, a la isla le hace falta cosas así. ―comento Annell, solo viendo el atardecer por los caminos hacia el pueblo. ―Lo dices porque tu no vives aquí, pero con eso también llegará la delincuencia y cosas que, aun en esta ciudad pequeña no hay. Pero bueno hija, ya escuché la canción ¡Dios, la cantas hermosa! Ayer vi el video, te ves increíble, hermosa y seductora. ―dijo su madre muy orgullosa. Si, la canción en sí, da para eso, a mí me encanta el disco, quedó precioso, así se llama “Bésame Mucho” ―suspirando… ―¡Ay qué fue eso! No me digas ¿Que estás enamorada? Por favor dime que es de Luka de quien estas… ―¡No, mamá! No… Es solo que, con tanto trabajo que, solo a veces me siento sola, sabes que quisiera tener a alguien cuando termino de trabajar, que me mime, que me abrace, en fin, ese alguien que esté dispuesto a tener una relación y concretar algo conmigo. ―comento Annell, con voz acongojada ya que sabía que eso que buscaba ella era demasiado difícil. ―¡Ay hija, no digas tonterías! Que sola vas a estar, solo te asomas a la ventana y miles de fans están solo esperando por una sonrisa tuya, además Luka solo espera que tú lo aceptes, hija él se preocupa por ti, está muy al pendiente como puedes decir que te sientes sola si, está el a tu lado. ― dijo alabando a Luka todo lo que hace por ella. ―Mamá, él solo es mi manager, solo eso, si lo quiero mucho pero no como Luka espera que lo quiera, solo no puedo, yo aún espero aquel hombre que me haga ver las estrellas, el que llene mi mundo, el que me haga suspirar. ―hablo, tratando de que su madre la entendiera, lo que quería encontrar para su vida. ―Sí, también el que te hará sufrir, si no conociera a los hombres una vez que te encuentres uno, hará todo porque dejes tu carrera, así que solo espero que algún día te des cuenta que el hombre para ti es Luka, nadie más. ―espeto su madre, tratando de que entendiera que su carrera estaba por arriba de todo. ―Annell, solo miro por la ventana a su pequeña ciudad, de la cual ya hacía más de diez años que había salido de ahí, para convertirse en lo que ahora era. ― Veo que aquí las cosas siguen igual ―dijo tratando de desviar la plática, en la cual si seguían discutiendo no llegarían a ningún lado. ―Sí, aquí nunca pasa nada, mira ese semáforo está igual que cuando yo era niña, así que, aunque pasen 50 años las cosas seguirán igual. ―comento su madre, dando entender que el pueblo está congelado en el tiempo. ―Crees que así sea, digo si hacen lo del hotel verás que las cosas cambien. ― dijo en lo que miraba el camino que se acercaba a la casa de su madre. ―¡Ay no ya sabes que pienso de todo eso! Ya llegamos, anda hijo ayuda a tu hermana para que bajes sus maletas. ―Solo sonriendo a su hija por lo feliz que estaba de tenerla en su casa. Annell se quedaría una semana en aquel lugar, donde fue su hogar ya que después se arreglaría todo para su gira mundial, donde reafirmará que era una cantante extraordinaria y no una cantante plástica como muchos la catalogaban. ―Anda hija, pasa te prepare todo lo que te gusta, estás tan delgada tanto desvelo y ejercicio, deberás comer y no te preocupes por engordar, ya que eso lo bajaras una vez que te subas a los escenarios. ―dijo su madre yendo a la cocina, para sacar cosas de la nevera y comenzar a cocinar. ―Si mamá comeré todo lo que me prepares, pero con medida, ya sabes que me cuesta mucho trabajo bajar de peso, que a veces ni con el baile lo puedo bajar. ―dijo mirando todo a su alrededor. ―ﷻ―ﷻ― Darío estaba en su oficina cuando Fernando entró. ― Ay que bueno que te encontré pensé que ya te habías ido. ―No, sigo aquí, estoy viendo lo de unas compras de unos terrenos para el nuevo centro comercial de los Ángeles. ―dejando lo que estaba haciendo para ponerle atención. ―Ah que bien, bueno a lo que vine necesito que veas el hotel que te dije, mira todos creen que si lo compramos se demolerá, pero yo creo que perdería la esencia del lugar, creo que restaurarlo y hacer del emblema en su lugar. ―Bueno ¿Y qué propones? ―pregunto al verlo tan ansioso. ―Que vayas y lo veas por ti mismo, solo así te enamoraras del lugar como yo lo hice, anda viejo no tienes nada que perder. ―dice Fernando con cara de súplica. ―Una: no soy viejo y dos tengo planes. ― comentó Darío ya que Fernando estaba muy insistente. ―Cuáles planes, encerrarte un fin de semana en tu despacho como vienes haciendo en los últimos años, anda vamos el lugar es hermoso, además solo sería un fin de semana regresamos el lunes en la tarde. ―dijo Fernando analizando los días que estarían fuera. ―Está bien, mandaré a preparar mis maletas, solo espero que tengas razón, sea como dices y no una pérdida de tiempo. ―comento Darío solo dándole el beneficio de la duda sobre el lugar. ―Anda cuando te he defraudado, además el dueño está súper interesado en vender y sé que una vez vayas hasta bajará el precio, le urge vender te estará costando una ganga. ―comento Fernando con muchísimo entusiasmo. ―Está bien, pide el avión y reserva las habitaciones de algún hotel cerca, por favor que sea cómodo. ―comento Darío, solo apagando su ordenador para terminar su trabajo e irse. ―Siiii, cuñado no te vas a arrepentir. ―Eso, espero, eso espero… ―Bien, partimos mañana en la noche, ya verás que, vista, en la mañana es lo más hermoso que hayas visto. ―hablo con entusiasmo Fernando que hasta bailaba de emoción. ―Está bien. ―ﷻ―ﷻ―ﷻ Luka, buscaba tener una charla con el representante de Marco… ―¡¿Ahora qué Luka?! ―¡Bueno teníamos un trato, quedamos que Marco se esperaría a que Annell para terminar su relación con un comunicado de prensa, ha pero que hizo solo se exhibió con la chica esa! ―exclamo Luka molesto, por el chisme del momento. ―Sabes que desde un principio Marco, no quería ser terminado por ella y eso lo sabías, él es demasiado voluntarioso ¿Qué quieres que haga? Ella nunca a acepto sus intenciones de llegar a algo con ella. ―dijo el otro Manager, tratando de justificar lo que hizo su artista. ―Ay por favor, solo era para darle publicidad y así le paga, si no fuera por ella, él no tendría los contratos para esas películas. ―sacando de su chaqueta, la cajetilla de cigarro para encender uno. ―Oye dale crédito, él es un muy buen actor, así que también se lo ha ganado por él. ―Bueno y cómo vamos a quedar, digo porque la imagen de Annell se verá afectada. ―comento Annell solo inhalando el cigarro que tenía entre sus dedos. ―¡Ay sabes que eso no es verdad, ahora los medios dicen que Marco la traicionó, así que no se haga la víctima, que no le queda, digo salir en las revistas con el actor del momento, por favor si también se benefició! ―exclamo, ya molesto por los reclamos de Fernando. ―Solo tienes que hacer que se disculpé, solo eso… ―Sabes que no lo va hacer, el orgullo lo mata, solo deja que las cosas pasen, ella veras que se va a ir a su gira mundial y ya pasara, así que diremos que ya habían terminado por esa razón, te parece. Está bien, pero ya lo quiero en el primer tiraje de la revista ya sabes cuál. ―Sí, está bien, si eso te hace feliz, así se hará. ―No esperaba menos ―dijo Luka, apagando su cigarrillo y dejando los restos en el cenicero de aquella oficina, para salir conforme con el arreglo. ―ﷻ―ﷻ―ﷻ Darío, llegaba con Fernando en su avión privado, que ya los aguardaba la limusina, donde viajarán al hotel donde se hospedaría, el lugar no era muy grande era una ciudad pequeña, pero el lugar era adornado por una pequeña isla donde muchos decían que estaba encantada, ya que quien la visitaba en poco tiempo encontraban el amor de su vida. Muchos aseguraban que era cierto, que inclusive no tardaban mucho, escasos unas semanas y ahí estaba su alma gemela o al menos era lo que contaban los lugareños para atraer a los turistas. La verdad era que lo que llamaba la atención era la belleza del lugar, una playa cerca de una ladera, aparte que las tardes daban una vista de un atardecer de ensueño, muy ideal para un descanso. Vamos Darío, quita esa cara ahora es de noche, pero en la mañana cuando despiertes sabrás lo que te digo. ―dijo Fernando que veía a Darío con cara de no estar muy feliz, bajando del avión. ―¡Ay está bien! Me hubiera gustado traer a mi hermana, se que le hubiera gustado el lugar a ella le fascinan todos estos cuentos de hadas. ―No, no, solo haremos negocios y ella solo va a querer andar paseando, eso será después de que hagamos la compra, créeme tendremos que venir muy seguido. ―Igual bajando del avión, detrás de Darío. Llegaron a un hotel no muy lujoso, ya que la pequeña ciudad no había como a los que Darío estaba acostumbrado, pero era cómodo, su cuarto tenía la vista a la playa así que, eso era suficiente ya de que pusieran el de ellos, sería el mejor de todos. Al siguiente día al amanecer, Fernando le tocó la puerta… ―Vamos Darío, despierta y mira hacia la ventana. ―dijo sin dejar de tocar la puerta, para que Darío se despertara. ―¡Ay demonios Fernando, solo está amaneciendo por Dios! ¿Qué quieres que vea? Continuará…
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