Capitulo 16

2011 Words

Asier Vanzatti El silencio en la biblioteca era un animal hambriento que nos observaba desde las estanterías llenas de conocimientos inútiles y secretos de estado. Soler se detuvo frente a su escritorio de caoba, dándonos la espalda con una confianza que solo un hombre que se cree dios puede permitirse. Dahlia estaba a mi lado, tan rígida que temí que se quebrara si el aire soplaba demasiado fuerte, pero su mano no buscó la mía esta vez. Estaba buscando el mango de la daga oculta bajo su seda negra, preparada para reclamar la deuda que su sangre le dictaba en cada latido. —¿Realmente pensaste que podías entrar en mi casa y dictar las reglas, Asier? —preguntó Soler, girándose lentamente con una copa de cristal en la mano—. Los Vanzatti siempre tuvieron ese defecto genético: la incapacidad

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD