Emily Ross
Nadie en la vida está hecho para imaginar algún momento de su futuro o siquiera admitirlo. Hoy me encuentro aquí en esta cena tratando de asimilar que estoy con el chico más popular y codiciado de la escuela. Ahora estar aquí en estos instantes profesando un amor por mi que me hacía pensar que estaba en un sueño; ¿Podía creer lo que salía de su boca? me confunde tanto que no se que decir o cómo actuar, pero lo que sí sé, es que disfrutaré del momento.
—¿Te encuentras bien? te noto un poco callada.
—Estoy bien, no te preocupes. Solo estoy pensando un poco, no se si lanzarme por completo a esto que me estas ofreciendo o si me voy con total calma a lo que sea que se esté formando.
—¿Cuál te parece mejor?
—Es un poco difícil decidir aunque sé que debo enviar mis pasos a uno de esos dos caminos, pero no se hacía adonde ir.
—Entonces deja que el tiempo te ayude a decidir, así será mucho más fácil.
—Creo que aunque quisiera esquivar es la única opción que tengo entre las manos.
—Seguro que sí, chica sexi.
—No perderás la oportunidad de decirme así ¿cierto?
—Probablemente pero, ¿te molesta? — Sus preguntas siempre traen una pequeña sonrisa picara en su rostro.
—Para nada — le contesto y en una milésima de segundo su sonrisa es una luz en la oscuridad, se vuelve espontánea e increíblemente bella.
—Entonces seguiré llamándote así, chica sexi.
—Por cierto tus rizos están muy lindos, me gustan.
—¿Solo eso te gusta?
—Sí, solo ellos. ¿Qué esperabas?
—Que me dijeras que también te gusto asi o mas como yo a ti.
—Ya estás soñando, es muy temprano ¿No crees?
—Si, aún es temprano.
Sin tinta en nuestras manos, sin una hoja de papel, sin presionar teclas de un computador, sin siquiera esforzarnos se está comenzando a escribir la primera página de un libro en el que para ser protagonista no se como acaba. Simplemente ha comenzado su inicio y ya no hay vuelta atrás, solo pido que yo no salga lastimada, el dolor de un mal amor es algo por lo que no quiero pasar en la vida.
El subconsciente nos traiciona de maneras inimaginables, juega con nosotros como fichas de un domino al que ganas o pierdes, o simplemente es un vives o mueres del que es imposible salvarse de un resultado ya predispuesto para ti, siento que estar a su lado me hará bien, pero solo el tiempo sabrá si fue lo correcto no de esta decisión. Nunca he pasado un desamor, un dolor asi de grande no me ha pasado siempre ha sido algo normal, pero solo siento que si él lo hace, solo sufriré como nunca antes en la vida he vivido, dolera como un bisturí cortando las pieles sin anestesia que calme el fuerte dolor.
Lloraré, lo haré y si eso ocurre ¿quién será ese hombro que me escuche llorar? que cojones haré, ni siquiera mi madre es alguien a quien yo corra para que me consuele, ella solo le brillan los ojos por Arantxa, solo corre a toda velocidad por ella.
—Rulos.
—¿Sí?
—¿Podemos ir a bailar?
—Tu solo dices una palabra y yo eso lo haré realidad, en esta noche soy tu esclavo, no hay nada más que tu en esta noche.
—¿Por qué es nuestra noche juntos?
—Así es, sólo somos tú y yo, no existen los demás.
—Estas en todo lo cierto —tomé su mano y él solo me sonrió y pude notar esa felicidad en rostro que simplemente también sonreí.
—Y… ¿Adonde vamos?
—Donde podamos bailar con buena música y que también sea un lugar tranquilo, o eso es lo que quiero, pero no sé donde encontrar algo así.
—Es más fácil una habitación en un hotel que buscar una discoteca vacía ¿No crees?
—Entonces vayamos a uno — sinceramente se quedó la vergüenza en casa.
—¿Al hotel? — Dios bendito hasta él no cree lo que escuchó.
—Si —que no se me note el nervio — así podemos bailar más tranquilos.
—Cómo crees que haremos eso, así no podré contenerme.
—¿Qué necesitas contener?
—A mi mismo, sería muy difícil y eso solo haría de esto un mal inicio.
—¿Mal inicio? ¿De qué hablas?
—Vayamos a una discoteca y no se habla más de esto, dios me volverás loco.
Como todo un caballero abrió la puerta del copiloto, tomó mi mano para ayudarme a entrar y en pocos minutos se puso en marcha. Sé con toda seguridad que exageré un poco, es que no entiendo cómo pude haberle pedido algo así, es un puta locura. Él y yo solos en una habitación, si que me estaba dejando llevar por la calentura.
—¿Tienes licencia? —no se me podía ocurrir otra frase para comenzar una conversación, me estoy volviendo un completo desastre.
—Sí, hace unas semanas la obtuve pero no había tenido la oportunidad de conducir hasta el día de hoy contigo.
—El auto, ¿es tuyo?
—Podría decirse que sí.
—Porque tu y tus padres se mudaron aquí.
—Bueno es una historia un poco larga y no quiero gastar nuestro tiempo en algo así.
—Tenemos toda una noche juntos, hay tiempo para hablar un poco de ello.
—¿Una noche? ¿De qué estás hablando? —Pude notar su cara de asombro por completo.
—Si, una noche juntos así que tenemos el tiempo y yo quiero conocerte, quiero saber como llegaste hasta aquí.
—Y no crees que así estemos desperdiciando el tiempo.
—Para nada, yo pienso que es todo lo contrario.
—Tienes un poco de razón.
—Ya ves, solo así nos podremos conocer mucho más.
Terminaron buscando un lugar tranquilo al aire libre, donde pudieran sentirse cómodos para charlar y así ir arrancando algunas capas de la vida. Para algunas personas este plan era aburrido, para ellos estar en presencia de la luna era un muy buen plan. Solo ellos dos, no se encontraba nadie más y el simple hecho de poder ser capaz de decidir si conocerme o no era un gran paso en sus vidas.
—¿A dónde vamos? — preguntó con un poco de nervios y él solo siguió arrastrandola de la mano para así guiarla a lo que podía ser su lugar para dormir esa noche. Simplemente a Ethan no le importaba que encontraría en el lugar o como se podría llegar a sentir él ante semejante acto de seguridad que sentía, simplemente no le importo nada porque ella se encontraba a su lado; por más arriesgado que fuera no sentía nada más que la alegría de estar junto a ella, se convertiría por esa noche en el dueño de sus sonrisas, del brillo de aquellos ojos grises, de la luz que rodeaba aquel cuerpo lleno de curvas y ni hablar de la posibilidad de algún escabullido beso entre los dos.
Y si hablamos de Emily, dios ella se sentía en las nubes, no le importaba para nada lo que pudiera llegar a pasar al dia siguiente, solo deseaba vivir una noche difícil de olvidar, solo quería estar cerca de Ethan; no importaba nada mas, solo se sentia atraida por el chico de aquellos rizos, solo sentía ser atraída como si fuese un imán.