Emily Ross
Por alguna razón desconocida los amores efímeros son los mejores que podemos llegar a experimentar, nada como saber que debes vivir cada día con esa persona como si fuera el último, nunca se sabe cuándo se dirán adiós. Simplemente nos hacen vivir como si estuviéramos caminando por sobre la hermosa luna blanca, a millones de distancia del mundo e incluso de ti misma; un simple toque casual de sus manos por nuestra piel, o el roce de nuestros labios llenos de amor y con muchas ganas de más, pero puede llegar a ser el último beso, el de despedida. Desgraciadamente el último es el más hermoso de todos y el inolvidable de todos los que has vivido, y quedas con el dolor y sufrimiento de lo que ya no estará contigo.
Cargar con la traición de un ser querido es tan desastroso que empiezas a cantar canciones de tu banda favorita con un gran dolor en el pecho, cantarla con un grito mostrando cuánto está herido tu corazón, te ves tan rota como ese espejo destrozado en miles de pedacitos, o millones de pétalos regados en el suelo como si no les hubiese costado florecer así de hermosa.
—Mi bella y hermosa rosa — el chicle de Ethan ha llegado otra vez.
—¿Qué sorpresa tienes para hoy? — ha estado toda la semana haciendo llamadas locas, sin sentido; y ni hablar de la rosa roja que trae en sus manos cada día, sin duda son hermosas, debe estar gastando tanto dinero trayendo una cada día sin falta.
—Una rosa para mi bella rosa; roja como el amor y la pasión que por ti crece dentro de mí, junto a un beso para quien comienza adueñarse de cada parte de mi ser — se acerca un poco más hacia mí, toma mi mano con suavidad para dejar un suave beso en mis nudillos, en ese instante sentí una fuerte corriente por mi cuerpo, creo que me desvaneceré.
—Sin duda alguna creo que estás loco.
—Loco, si lo estoy, no lo niego pero, lo estoy por conocer cada parte de ti, conocer todo de ti para luego contarle a la luna lo encantador que fue escucharte hablar de cada una de las cosas que te gusta, o de lo increíble que puede ser llegar a ser el admirar cada rinconcito de tu piel.
—Ethan — dije su nombre en un susurro que la verdad no logro saber si lo escucho. Mis mejillas se coloraron, sentía que la cara me ardía por el fuego que llegue a sentir que recorría mi cuerpo.
—¿Aceptarías salir conmigo esta noche? — Nunca llegué a imaginar que este momento llegaría, él es tan halagador, romántico, respetuoso, y sobre todo admirado por todas las chicas de la escuela. Cada día que pasa a mi lado me hace sentir con mariposas y dragones en mi estómago, siento que mis sentimientos se están doblegando con el paso del tiempo.
—¿Una cita, tú y yo?
—Sí, creo que me hace falta invitarte a una cita, no estaría mal hacerlo esta noche.
—¡Estás loco! Bueno eso ya lo sabes, así que no te sorprenderá mis palabras.
—No tiene nada de malo, vamos acepta. — Lo veo y tiene esa carita de cachorro necesitado, de verdad quiere hacer esto y no encuentro como evadir la situación, ni siquiera Jimena me ayuda porque incluso la veo detrás de él haciéndome señas de que acepte.
—Está bien, te espero en casa.
—A las ocho paso por ti.
—Está bien — respondí tratando de disimular mis nervios y todo lo que recorre mi cuerpo en estos momentos.
—Te juro que no te vas a arrepentir de aceptar.
—Mientras que no me aburra, todo estará bien.
—Estoy muy seguro de que eso no sucederá.
—Que intenso eres — contesté con cara de fastidio, obviamente fingido.
—Y tú eres una chica muy sexi y hermosa.
—Aun con lo mismo.
—Es que es la verdad, y eso no puedo negarlo tan fácil todos lo vemos.
Este chico es una locura, tengo dudas, no digo que no pero algo me dice que caeré en sus redes como tonta. Sé que me atrae pero es allí cuando pienso ¿De verdad quiero estar con él? O tal vez todo es un sueño, uno supremamente loco del cual se me es difícil despertar. La simple sensación de saber que hoy sucederá algo para lo que no me siento preparada, la angustia me matara, me está llevando en vida y no sé cómo sostenerme.
No tengo la menor idea de que ponerme, y lo peor es que él en cualquier cosa se ve tan sexi que es imposible pensar en él como un vagabundo, el hombre tiene estilo, no se lo puedo negar. ¿Largo o corto? ¿Casual o sexi? Creo que tengo un vestido n***o que tal vez me quede a la perfección, las malditas inseguridades me matan. ¿Querrá ser modelo en el futuro? Tal vez en ese tiempo pueda modelar alguna prenda diseñada por mí, eso sería increíble.
🥀🥀🥀
No debo darle paso a la locura, sé que no sé qué usar pero tampoco es para perder la razón. ¿Por qué me importa tanto lo que usare, si solo acepte para que dejara de molestarme? Su opinión no es algo que a mí me importe demasiado, que tonta soy, estoy actuando como una quinceañera.
—¡Help! Amiga me estoy volviendo loca y necesito de tu ayuda.
—¿Qué sucede? — Ella contestó, y mis dedos comenzaron a escribir, sentía que la acribillaba pero ella también lo ha hecho conmigo así que no tiene de qué quejarse.
—Solo usa algo sexi pero al mismo tiempo sensual, que no se note que te urge una follada de 24 horas seguidas, y solo se tu mientras meneas tu culo y él quedará encantado. — Se podía oír la risa a través del teléfono, mi amiga da unas respuestas que en lo personal me hace pensar cómo es que somos amigas.
—El lio es que me pidió ir vestida de n***o, y tú sabes que no es que ese sea mi color favorito, no tengo sino es uno solo y no creo que sea lo mejor de mi closet.
—Entonces usa algo que tu veas que te guste y que te haga sentir cómoda. Además tú sabes vestirte, no veo el porqué de tener dudas.
—Porque es una cita, y no sé cómo debería verme.
—Ya te dije que como te sientas cómoda está bien, no le des mucha mente a eso.
—No me estas ayudando Jimena.
—Vamos Emily, solo sé tú misma. Si no le gustas así pues que se vaya al infierno y listo.
—Vaya por fin estoy aprendiendo, he sido una grandiosa profesora.
—Deja el show y hablamos luego.
—Bien, hablamos mañana y espero que estés para contarte todo.
—De eso no tengas dudas, estaré al pendiente del teléfono.
El tiempo transcurría y yo andaba como tonta aun tirada en mi cama viendo millones de videos en t****k, esto entretiene mucho más de lo que queremos admitir. Solo cuando vi que estaba contra el tiempo me di cuenta que aún no he fijado el vestido que haga clic conmigo para esta noche. No creo que se llegue a molestar si no cumplo con su pequeña petición y no es que no quiera pero este no es el color que más use.
Bonita estoy casi llegando, espero verte pronto.
Ethan.
Aunque no lo estuviera ¿esperarías?
Emily.
La vida entera si fuera necesario.
Ethan.
Estás medio loco ¿Quién espera tanto?
Emily.
Un hombre locamente enamorado como yo, y por ti valdría la pena cada minuto.
Ethan.
Veremos entonces qué tanto puedes esperar.
Emily.
Ya verás que te sorprenderás, te dejo ya cambio el semáforo.
Ethan.
Nos vemos pronto, cuídate.
Emily.
Tú también, besos.
Ethan.
Quedé pegada al teléfono, sin duda alguna algo está comenzando a crecer dentro de mí, y creo que ya es un poco tarde para dar un paso atrás. Veía la hora en mi teléfono esperando ese mensaje, llamada, o algo que me avise que ya está al frente de mi casa. Minutos después escuche un auto estacionar al frente de mi casa, y decidí salir de mi cuarto, mientras lo hacía vi un mensaje confirmando lo que mi corazón me había dicho.
—Estás preciosa, sin duda eres hermosa.
—Gracias respondí.
—Espero que hoy sea una gran noche para ti.
—¿Por qué lo dices?
—Es nuestra primera cita, y debo hacer que sea única para ti, para los dos.
—Esperemos que todo resulte tal como puedas llegar a imaginarlo.
—Gracias por tus deseos —él respondió.
🥀🥀🥀
El tiempo prosiguió como si mis nervios no estuvieran carcomiendo mi alma, ahora me encuentro aquí en el asiento del copiloto sintiendo como la piel se me eriza con la pequeña brisa que entra por la ventana. Andaba en su auto de manera rápida, tanto fue que llegamos mucho más rápido de lo que llegué a pensar.
Al llegar al restaurante dio la vuelta al bajar de su asiento hasta llegar a mi lado, abrió la puerta del copiloto para tomar mi mano como el hombre más caballeroso, de verdad creí que estos hombres a la antigua ya no existían, pero me tragué mis palabras. Guío el camino hasta llegar a la mesa que había reservado para esta noche, todo se sentía tan especial que yo sentía que estaba dentro de un libro romántico, era como si estuviera en un sueño.
—¿Sabes algo? No llegué a imaginar que estaría esta noche a tu lado, eres una chica especial aun cuando tu dudas de ti, sé que muchas mujeres en esta actualidad tienen demasiadas inseguridades, tal vez estés en ese porcentaje no estoy demasiado seguro para afirmar algo así sobre ti, pero quiero que sepas lo hermosa que eres y que esta noche te haré sentir como si fueras la reina de mi palacio. Aunque primero debemos volvernos uno mismo.
—¿Palacio?¿Uno mismo, de qué hablas? —Con toda la sinceridad no entendía ninguna de sus palabras, todo era demasiado extraño.
—Sí. Quiero que aceptes estar con este chico que lo único que desea es ser el dueño de cada uno de tus sueños y claramente ser el protector de ellos cuando se conviertan en pesadillas, quiero ser ese al que le regalas tus besos y que por cortesía a ese detalle permanecerá a tu lado sin importar cuando llegue el último día de mi vida.
Foxx se queda viéndome a su vez que llena nuestras copas con un poco de vino, en espera del camarero que vendrá por nuestras órdenes. Me mira con una intensidad que hace que mi cuerpo tiemble, no es para nada incómodo al contrario me hace sentir como si estuviera admirando a una obra de arte que de seguro pensará que debería estar en un museo, y tal vez ser cotizada por millones de dólares, sin duda me hace sentir única y especial.
—Respóndeme algo, ¿Cuáles son tus verdaderas intenciones? —La inseguridad se puede llegar apoderar de mí aun cuando no quisiera sentirla simplemente me hace dudar, aunque en los ojos de otros esta pregunta es totalmente necesaria, quiero saber que quiere y que busca en mí, en mi vida.
—Ser el dueño de tus besos, que seas tú la única vista de mí día a día. Que estemos juntos aun si en el caso crítico el mundo se haya detenido, solo quiero estar contigo y hacerte sentir única y especial todos los días que me permitas estar a tu lado, porque estoy enamorado de ti y no hablo de tu cuerpo sino de la gran chica que muchos no logran llegar a conocer.
—¿Y después de eso, que viene para los dos? —Pregunte un poco dubitativa y a la espera de lo que pueda llegar a salir de sus labios.
—Seguir a tu lado, si es posible estar junto a ti cuando nuestra piel esté bastante arrugada, que nuestros cuerpos no aguante siquiera unos pocos pasos, vivir recordando nuestra juventud y el cómo nos comenzamos amar hasta ese punto y claramente burlarnos de nuestros débiles y frágiles huesos.
Es tan lindo escuchar como él desea algo a tan largo plazo. Haber hecho estas preguntas ha hecho que cada célula de mi piel se despierte, muero por probar sus labios. Sentía como mi corazón latía a toda máquina como si quisiera salirse de mi pecho en el mínimo descuido de mí.
—Quiero estar contigo Emily, que seas mi novia y así mismo gritar a los cuatro vientos que eres la dueña de mis sentimientos.
—¿Ser tu novia? —No creía lo que mis oídos habían escuchado, yo debía rectificar lo que creí haber escuchado.
—Sí; que es aún puede ser demasiado pronto pero tú principalmente preguntaste cuáles eran mis intenciones y yo estoy respondiendo con sinceridad. Estoy muy seguro de lo que quiero y de lo que siento justo ahora, y quiero estar contigo.
—Está bien, no te preocupes sé claramente lo que pregunte y me parece bien que sepas lo que quieres que hables con toda la sinceridad.
—Espero que no llegues a colocarte a la defensiva, mi hermosa chica sexi.
—Debes seguir haciendo lo que creas correcto, lo que te diga el corazón, yo no bloquearé tus pasos de eso puedes estar seguro. —Le respondí con una sonrisa, me sentía ahora si en libro de amor con un bellísimo rojo pasión a nuestro alrededor.
—Me parece perfecto, pero ahora continuemos con nuestra velada romántica junto a mí mientras sigo tratando de conquistar tu bello y precioso corazón. —En ese instante veo como un camarero aparece con el menú y dudamos en pedir nuestra orden lo más pronto posible.
Sin querer en esta primera noche las cartas se pusieron sobre la mesa, se habló de lo importante inclusive de lo irrelevante de lo que es vivir en esta vida. Ha comenzado el juego de conquistar mi corazón acorazado ese que he protegido durante tanto tiempo, es mi refugio, mi lugar seguro pero lo he hecho para evitar lo que era sentir la traición de un ser querido, de un amor traicionado y vuelto nada en el tiempo.