Pecando Por Amor II

1009 Words
Emily Ross El mundo da tantas vueltas y de eso he sido testigo muchas veces en la vida, claro ejemplo mi familia; hace muchos años éramos más unidos y ahora estamos divididos entre el hijo y el padre favorito, un maldito error al que ya no hay marcha atrás. Estoy justo como él lo mencionó, pecando por amor, él no es el indicado, no es lo que he buscado en un hombre. Pero algo dentro de mí me dice que me tragare cada una de mis palabras, y que caeré en el pecado de la tentación, y con ese sentimiento dentro es difícil pensar, en esos instantes la razón se pierde como una aguja en un pajar o peor, debo saber equilibrar todo esto o me volveré adicta a él y eso no lo puedo permitir. Soy un desastre, cantando canciones como si me hubiesen roto el corazón y estuviera mucho más de lo que conlleva la palabra despechada; es un error estar así debería estar con una gran sonrisa en mi rostro justo ahora de estar libre de ese sentimiento tan horrible como el desamor. Pero es que nadie esta excepto de salir lastimado alguna vez en la vida, aunque me he cuidado he salido lastimada y no quiero volver a sentir eso es por eso que debo poner cada uno de mis pensamiento en posición y antes de hacerle caso a los deseos del corazón porque no me llevara a nada bueno, estoy mucho más que segura de eso. Los poemas o mejor la poesía es una vitamina que te hace sentir amada y decepcionada de la vida, depende de cual leas, y que te hacen sentir cada palabra escrita en aquel libro. Cada línea es como una grandiosa melodía de amor que conquista todo tu ser, de seguro que nunca olvidarás ese sentimiento, los escritores sin duda nos conquistan con cada palabra. Desde ya logró sentir como mi ajustado y malherido corazón se está empezando a montar en una montaña rusa de emociones, quiero calmarlo, es demasiado y muy pronto para que mis lluviosos ojos grises brillan con tanto fervor, debo calmarme o no ganaré la batalla contra la razón del ser. —Jimena — no pude aguantar, tengo que hablar con ella, me ayudara o me dirá que me lance pero algo me dirá. —Dime ¿Qué sucede? — Se escucha un poco agitada, raro. —¿Por qué te escuchas agitada? — No puedo quedarme con la duda, debo preguntar. —Es que me llamaste a mitad de cogida — la escucho seria, parece que es muy cierto de que está en medio de esa situación. —Entonces te llamo después, dios porque contestas, estás loca — la escucho reírse a carcajadas. —Mentira estoy en el gimnasio ¿Qué pasa? —El idiota me llamo. —¿Qué? ¿Cuándo lo hizo? — Se escucha mucho más emocionada que yo cuando supe que era él. —Hoy en la tarde, que por cierto estaba en mi momento de escuchar música y la interrumpió, pero lo hizo, me llamó por la tarde. —Dios, cuéntame todo y que no se te escape nada. — Será una larga llamada. Pero le conté todo, no se me pasó nada y creo que cada cosa lo dije con las palabras que él me dijo, siento como se emociona con cada palabra que le digo pero también el cómo me dice que mi posición estuvo perfecta. Hasta parece que cada palabra la dijera con un deje de sentimiento que sé que a Jimena no se le escapa para nada. —¿No dijo nada más, colgó y ya? — Se le nota la curiosidad en esa pregunta. —Llamó solo a molestar, de seguro no tenía a nadie más a quien fregarle la vida y caí yo ahí en la lista de sus chicas. —O tal vez si te quiere conquistar de verdad. —Jimena idiota no soy, solo bailamos y con eso no es que yo le vaya a gustar. —Dios Emily pero si tú eres hermosa, cualquier hombre estaría encantado de tenerte a su lado incluso en un baile, solo piénsalo bien, él no le ha hecho caso a nadie de la escuela pero si te llama a ti, y esa noche solo bailo contigo. —¿Pero porque no va con las otras chicas? —Tú eres única, y aunque no todos pueden verlo es así. —Yo lo sé, pero no es demasiado rápido. —Maneja todo al tiempo que tú creas y da los pasos que estés segura de dar. —Tienes toda la razón, lo demás depende de mí, nadie más. —Nos vemos mañana, no olvides la USB para la exposición, y lo otro en lo que quedamos de acuerdo, ahora te dejo debo ir a casa. —Cuídate en el camino, y no se me olvidara nada, no te preocupes. Es ahora cuando me encantaría no haber sentido nada, o por lo menos no por ahora porque todo se complica aún más que lo que era mi vida antes de todo esto. Su rosa, su pecado, su amor, pecando por amor, dios ese chico es una locura, pero lindo y sexi si lo es. De seguro me regara hasta que mis pétalos ya no sean más un c*****o y haya crecido lo suficiente para después arrancarme sin sentir nada como cualquiera otra flor que pasó por su camino a la que dejará en el olvido. De seguro hará que todo parezca eterno para que duela la traición de dejarme abandonada como una simple piedra en el camino, todos somos polvos en la vida de las personas equivocadas. Y es allí cuando por mi mente pasa si de verdad vale la pena correr ese tipo de riesgos en mi vida, no es como que yo sea de hierro, puedo sentir y salir lastimada como cualquiera, pero es horrible estar en ese punto de la vida. Cada traición que pasamos nos cambia, y simplemente desconfiamos más de las personas.
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