Emily Ross
Ese estúpido, es un completo idiota ¿Cómo piensa él que me va a conquistar? Está soñando demasiado, con un solo baile y se hizo toda una película romántica en su cabeza, esto es demasiado pero, no se imagina lo difícil que es ganar y mucho más tenerme solo para él. Puede que muchos consideren que soy menos que ellas por no ser tan popular pero mi dignidad es mucho más grande que la suya si es que aun la tienen, se dedican a estar detrás de los chicos que no hacen nada más que perseguirlo adónde va y hacer lo que ellos quieran. Con esas migajas de lo que ellas llaman amor no es lo mío, no soy igual a ellas.
—Tenemos que hablar. — Escucho a Jimena a través del teléfono.
—¿Qué te pasa ahora? — Conteste con un poco de fastidio.
—Escuche que bailaste con él.
—¿Él? Hablas de Ethan.
—Ya hasta su nombre recuerdas. Pero en fin se puede saber porque mi mejor amiga no fue capaz de decirme ese gran suceso.
—No le veo la gran importancia, porque está tan interesada en eso de simple.
—Emily, fuiste la maldita envidia de todas las mujeres de esa fiesta. ¿Sabes cuántas querían poder bailar a su lado?
—Lo hubiesen pedido, con gusto les daba ese lugar tan envidioso. Como regalo de navidad.
—¿Por qué tienes que ser así? — Veo como se cruza de brazos al notar la poca importancia que le estoy dando al tema del chico nuevo.
—Jimena, ¿De verdad crees que yo voy andar babeando por ese idiota arrogante? Tal vez no me conoces tan bien como yo creía, y eso que pensaba que sabías todo de mí, me siento lastimada y herida.
—Yo sé quién eres tú, sé que no estarías con un hombre idiota y arrogante como dices tú, pero sabes que cuando pregunto… — La interrumpo porque quiero mostrarle que se lo que dirá esta y todas las veces que lo ha dicho.
—Es por qué quieres todos los detalles. Ya sé eso a la perfección pero no me agobies con tantas preguntas que me estreso, y cuando lo hago sabes que me enojo un poco.
—Está bien, no hay más preguntas. Pero cuéntame algo, lo que sea, pero que tú quieras claro.
—Bien, te lo contaré todo. — Veo como una gran sonrisa se dibuja en su rostro. —No puedo negarte que de cerca es muchísimo más hermoso, es tan increíblemente sexi y ni hablar de esos hermosos rizos que le caían en su frente, es… si el chico que todas desearían tener.
—¿Y qué hablaron? — Puedo sentir su curiosidad por todo el cuerpo, como si le saliera de sus poros el deseo de querer saber más y más, es como las chismosas cámaras del barrio.
—Bueno fue muy diferente o un poco la verdad no tengo idea.
—Explícate mejor Emily que no te estoy entendiendo.
—Ese idiota — me retracte no puedo seguir así — Ethan estuvo mencionando algo que no entendí muy bien, pero dijo que yo era como una rosa que se cubría de espinas para no salir lastimada, pero que a la misma vez se podía admirar mi belleza.
—En otras simples palabras, le gustaste.
—Eso no lo sé, puede que sí, dijo algo, que me conquistaría.
—¿De verdad te dijo eso? — Le solté la belleza que me dijo de un sopetón, pero no se enfureció ni reaccionó como yo lo hice, y se hace llamar mi mejor amiga.
—Sí, pero está muy equivocado si cree que será fácil, no durará su dichosos amor ni una semana.
—Esa es mi chica, no te dejes, ellos siempre creen que con dos palabritas bonitas vamos a caer y no saben cuánto están equivocados. — Los halagos de Jimena siempre me ponen de buen humor, sin duda nos entendemos perfectamente.
🥀🥀
—Emily — escucho a mi madre gritar y aunque no es nada nuevo no entiendo porque lo hace justo ahora, hice todos mis deberes.
—¿QUÉ SUCEDE? — GRITE.
—Ayúdale a Arantxa con su tarea, al parecer no entiende.
—¿Y a mí quien me ayuda? — cruzo mis brazos porque en realidad no tengo ánimos de hacer tareas, estaba de lo más contenta al saber que no tenía tareas pendientes y podía ponerme un poco de Morat en mi teléfono.
—Es tu hermana, no es a ningún extraño al que le vas a ayudar — expresó mi madre.
—¿Es larga la tarea? — Le pregunto con el tono de voz más suave.
—Es un ensayo.
—¿Hace cuánto tiempo te pusieron esto? Se sincera, te conozco y sé que existe la posibilidad de que haya sido de hace rato.
—La semana pasada. — Mostró una sonrisa tímida.
—¡Serás torpe! Porque no me dijiste apenas te lo pusieron.
—Vamos Emi, ayúdame si, regáñame después si quieres pero ahora no.
—Bien te voy ayudar, pero no me vayas a desconcentrar porque lo terminas tú.
—Como tú digas.
Estaba allí tan concentrada en ese ensayo como si fuese una nota calificativa para mí, es tan raro como ella no puede hacer sus tareas, tiene tiempo para salir de compras con Ivonne pero no tiene tiempo de hacer sus tareas y aun así tiene permiso de salir cada fin de semana, la verdad es que no comprendo nada. No entiendo como puede ser tan dura conmigo pero con ella no lo es para nada, ya veo porque cada una tenemos a un padre preferido, pero para nada envidio a Arantxa de pasar tiempo con Ivonne.
—Emi, tu teléfono está sonando.
—Deja que suene, no debe ser nada importante además no creo que te importe si contesto o no. — No tengo ánimos de contestar, estoy casi terminando esto y debo hacerlo rápido.
—El ruido de esa canción fea me molesta.
—¿Te estás atreviendo a insultar a mi banda favorita?
—Seamos honestos, esa canción es horrible.
—Sabes qué, termina tu tarea sola, salte de mi cuarto. — Le pedí, y es que no puedo dejar que insulte mis gustos ya que yo nunca le he dicho algo a ella, siempre he respetado cada parte de ella.
Ahora que ya no hay nadie recuerdo que me hayan llamado, me acerco a la puerta y le pongo seguro para poder relajarme mientras escucho a Morat a todo el volumen que mi teléfono da.
Se paga caro la debilidad
Sobre todo si estás de por medio
Al borde de un ataque de ansiedad
Pero le temo más al remedio
Empiezo a sentir como la canción entra hasta lo más profundo de mi alma, recordando que el ser humano tiene millones de emociones fáciles de despertar, no estoy despechada, tampoco demasiado contenta, mucho menos triste pero te puedo cantar al sentimiento que la canción lo requiera.
Y ódiame si tienes qué odiarme
Pero lo nuestro se acabó
Y ódiame si tienes qué odiarme
Porque esto lo hago por los dos
Yo sé que te va a joder
Recordarme en las canciones tristes
Y que no vas a poder
Reclamarme el tiempo qué perdiste
Empiezo a sentir como la sangre empieza a fluir por todo mi cuerpo llenándolo de tanta energía que me levanto de la cama para brincar mientras canto la canción a todo pulmón, ellos hacen que todo en mi cuerpo se relaje y me lleve a las nubes, estas canciones son mi vida, ellos son mi curita.
Y aunque te va a torturar
No poderme llamar
Ni salir a ese bar
Que por mí conociste
Sé que vas a ver
Que antes de lo que creíste
Tú también sobreviviste
El mejor momento llega y empiezo a preparar mi garganta para cantar sin fallar en ninguna parte porque sería algo imperdonable, no puedo fallar cantando sus canciones. Y justo cuando va a comenzar a cantar mi teléfono suena, maldita sea quién me llama justamente ahora.
—Hola, hermosa.
—¿Hola? — Me sentía desconcertada al no tener idea de quien estaba hablándome con demasiada confianza — ¿Quién eres?
—Qué triste, te has olvidado de mí tan pronto.
—Si no dices quien carajos eres te colgaré.
—Mi linda y bella rosa, recuerda a este hombre que te juro en una noche conquistar tu corazón teniendo a la noche y la luna como testigos de mi juramento.
—Conseguiste eso de internet o de verdad eres capaz de decir esas palabras de tu cabeza. — Comenté sabiendo ya con quien estoy hablando, claro desde que dijo mi bella rosa y solo un idiota me dice de esa manera.
—Podría ser un grandioso poeta al hablar de tu belleza, y hacer un gran libro teniéndote a ti como bella musa.
—Un poeta — me río sin ocultar nada — ya veremos que tanto te dura esto de conquistarme, y por cierto necesitas un poema y decirme que soy tu musa para yo caer, además las mujeres no solo somos eso, somos arte.
—Nunca he dicho que seas fácil, mi rosa no puede ser fácil con esas espinas a su alrededor que te adornan, pero eres como la serpiente que trae el pecado a mi vida para envolverme allí aun si mi sangre queda en ella.
—Me alegra tanto que lo sepas — dije sin más, no puedo darle tanta larga a esto — ahora dime ¿Qué quieres? Y más te vale que lo digas rápido.
—Solo llamar y así permitirme escuchar un poco de tu voz en este día. Además de querer comenzar con una gran sonrisa en mis labios esta nueva semana.
—No necesitas de mí para comenzar bien tu semana.
—¿Y si así fuera? No tendría nada malo que te llamara siendo la atractiva rosa que atrajo y que produce sonrisas en mi rostro como tonto.
—Entonces eso ya es problema tuyo, no mío.
—Déjame estar junto a ti, no le tengo miedo a tus espinas.
—¿Quién dijo que quiero estar contigo?
—Si no fuese así, creo que debiste haber colgado la llamada hace unos minutos atrás. — Buen punto y no sé cómo refutar a eso.
—Muy astuto, pero solo es un poco de los valores que me enseñaron mis padres.
—Espero verte mañana mi hermosa rosa.
—No soy tuya, y espero que eso te quede muy claro.
—Por ahora, recuerda que conquistaré tu corazón.
—Ya te dije que eso solo sucederá en tus sueños.
—Adiós, Emily nos vemos mañana — colgó la llamada sin dejarme decir nada más.
Se ha vuelto loco, es idiota o está haciéndose, suya por favor ya no hay decencia en este mundo. ¿Qué se cree él para decirme que soy suya con tanto descaro? Está muy equivocado si cree que cederé así como las de la escuela que apenas lo notaron se fueron detrás de él como gatas en celo. Maldita sea me volveré loca, interrumpió justo en ese momento de la canción, en mi momento feliz de escuchar a mi banda favorita.
PERO ES LINDO, NO PUEDO NEGARLO.
No, aunque quiera ser ciega no puedo porque estuve tan cerca de él como para decir lo encantador que él puede llegar a ser, la suavidad con la que me dijo cada palabra, el toque de su mano en mi cintura mientras bailábamos, es encantador y sobretodo parece un romántico empedernido y eso es lo que detesto, porque más difícil se me hará rechazarlo. Resistir a sus encantos y sobre todo a esas palabras hermosas que sin pensar tanto me dice, no sé qué hacer para resistir ante la pequeña atracción que nació en esa noche en la que menciona que la luna fue nuestro testigo, y es allí cuando le pido al cielo que lo quite de mi vida si no es bueno tenerlo en mi vida.