Emily Ross
No siento la necesidad de ir a la dichosa fiesta de ese chico nuevo, no tengo nada de ánimos quiero quedarme en casa y hacer cualquier cosa. No entiendo el hecho de hacer semejante fiesta solo porque se mudaron aquí, es algo tonto y estúpido; además que ni siquiera me sé su nombre y tampoco me interesa conocerlo, puedo imaginar la reacción de Jimena ahora que se lo cuente. Se lo dije, que el entusiasmo de ir a esa fiesta había desaparecido como azúcar en el agua, no tenía idea que su rostro se pondría tan triste, pero también pude notar un poco de enojo en ella, mi indecisión siempre la pone así. Si soy difícil de convencer, pero lo hago, no le traigo ganas.
—Te lo dije desde muy temprano ¿Por qué no quieres ir ahora? Y quiero algo convincente — pude notar como su rostro esperaba algo como un tipo que estaba casi muriendo como para ir y acompañarla, pero la verdad era que no era algo de ese calibre.
—Solo no quiero ir, sabes que algunas ocasiones soy así.
—Esa no parece ser una respuesta justa y convincente. Emily no seas amargada y acompáñame — suaviza un poco su voz y ya conozco esa táctica.
—Entiéndeme, tengo cosas que hacer.
—No es justo que canceles así sin más, como si nada.
—Jimena no entiendo de qué te sorprendes, sabes que la vida es completamente injusta incluso para aquel que no se la merece.
—¿Y qué tiene que ver eso con la fiesta? Además no es como que yo sea una mala compañía, incluso me porté demasiado bien, y eso que tú a veces pareciera que tuvieras doble personalidad — menciona Jimena, y lo que dijo está mucho peor que mi excusa, porque no tiene nada que ver.
—Primero que nada yo no tengo doble personalidad, solo que hay que reconocer las injusticias de la vida, aunque cueste demasiado tiempo hacerlo.
—No seas amargada Emily vamos a la fiesta.
—Ya dije que no iré, además que no tengo invitación directa así que con mucha más razón no iré.
—¿Y si te consigo la invitación? — Sin duda quiere que vaya con ella.
—Son ya las cuatro de la tarde, no creo posible que consigas una invitación antes del anochecer.
—No puedo creer que me hayas retado a mí, Emily Ross. Y no sabes de lo que soy capaz de conseguir algo cuando me lo propongo.
—Si claro, lo que tú digas. — Le hago señas con mis manos despidiéndome mientras ella sale de mi habitación.
Jimena es una chica un poco loquilla, por lo que haberla retado no me da un buen presentimiento y algo me dice que si conseguirá esa invitación. Tal vez si debería acompañarla tampoco puedo ser tan mala con ella, debería echar mis palabras al vacío; ella ha sido una buena amiga conmigo y no debería comportarme así con ella.
Vivir en Irlanda no es demasiado interesante, por lo que ya se me ha hecho un poco aburrido. Tal vez el hecho de conocerlo esta parte lo ha hecho un poco soso para mi gusto, me gustaría irme, esas ideas pasan por mi cabeza pero recuerdo el tiempo de calidad que paso junto a mi padre y no me dan ganas de irme.
El sonido de mi teléfono me hace reaccionar de aquellos pensamiento tan inoportunos para mirar la llamada está entrando, número desconocido veo la hora y no recuerdo estar esperando alguna llamada a estas horas, pero aun así la tomo.
—¿Hola? — Respondo con un tono de incertidumbre por el hecho de no saber quién se encontraba al otro lado del teléfono.
—¿Es el teléfono de Emily Ross? — La voz de un chico dispara mis sentidos, siento que mi cuerpo queda totalmente quieto y mucho más porque sabía mi nombre a la perfección.
—Si — conteste con un poco de timidez.
—Soy Ethan Foxx, el chico nuevo de la escuela, no sé si me recuerdas. Llamaba porque hoy hay una fiesta en mi casa y quería invitarte, espero que te guste la idea y puedas venir.
—Hasta donde yo tengo entendido tú no me conoces.
—Estas en lo correcto — confirmó él al otro lado.
—Siendo así, ¿Porque debería ir a la fiesta? — La duda me mataba, era obvio que quería saber.
—Si ese es un problema para ti, podríamos charlar y volvernos amigos — que seguridad tiene.
—¿Amigos? Estás loco.
—¿Qué tiene eso de malo o chistoso? — seguro lo dice por la risa que solté sin previsto.
—Nada, no tiene nada.
—¿Vendrás? — preguntó en voz baja.
—Si ¿A qué hora es tu fiesta?
—Si, a las ocho. Te espero entonces.
—Por cierto, dile a Jimena que ganó el reto. — Colgué inmediatamente la llamada, no dije más, no tenía que hacerlo.
Ahora tengo muy poco tiempo para buscar algo que ponerme para esa dichosa fiesta, una a la que no tenía absolutamente nada de ganas de ir, pero que ahora debo cumplir porque mi grandiosa amiga consiguió esa invitación. Ahora que recuerdo, le di mi número, espero que no sea intenso llamándome o escribiendo a mi teléfono porque Jimena será quien lo pague.
Lo peor de todo es que no sé cómo soy amiga de Jimena si no soy tan fan de las fiestas, según todos los de la escuela las fiestas son muy importantes en esta etapa de la vida y la verdad es que yo no concuerdo con eso para nada.
🥀🥀
Algunos días pienso que la vida es una completa tontería, el hecho de que la mayoría de la gente piense que lo que hay en este mundo está bien hace que vivamos en un mundo eternamente infectado de las cosas que en mi parecer están mal. Los hombres juegan con las mujeres, como si fueran una fichas de dominó que puedan mover y olvidar a su antojo; y no es por mala persona pero creo que este chico nuevo pertenece a ese grupo de personas.
No aguante más así que lo investigue, Ethan Foxx, un chico de cabello castaño con rulos finos que caen por su frente, labios encantadores sin duda alguna, ojos oscuros pero encantadores y llamativos, dignos de la atención de las chicas sin dudar un poco, se lo reconozco. Y allí está él, en una camisa negra como siempre dejando algunos de sus botones abiertos dejando un poco de su pecho al descubierto, pantalones blancos y zapatos un poco refinados para alguien tan joven como él.
¿De qué sirve tener toda la atención de las chicas? Y lo peor es que ellas están allí esperando a que él les dirija la palabra como si se les olvidara que tienen algo llamado dignidad, para que mueven sus pasos hacia él como si no valieran nada, no puedo creer que hasta ellas mismas se bajen de esa manera. ¿De qué sirve tener a un hombre en nuestras vidas? La verdad no me parece que ellos sirvan para algo más que solo dar sexo, y lo peor de todo es que para algunos eso les queda grande, no saben contemplar el cuerpo de una mujer y hacerla llegar a un grandioso orgasmo que le revivan las ganas de volver a vivir algo parecido o mejor que la última vez.
Ellos solo buscan satisfacer sus deseos carnales y se olvidan de lo demás, no se preguntan si nosotras nos sentimos igual de satisfechas que ellos.
—¿Jimena hasta cuando estaremos aquí? — pregunte con un poco de fastidio, ya estoy cansada de estar aquí y eso que no tenemos mucho de haber llegado.
—Acabamos de llegar así que no comiences a quejarte como niña berrinchuda. — Comentó Jimena un tanto cansada de que siempre pregunte algo así cada que salimos.
—Está bien. Por lo menos vamos a beber.
—Las bebidas están por allá — señala — iré a saludar a Esteban.
—Otra vez andas con ese idiota.
—Solo somos amigos.
—¿Y eso? No recuerdas que el jugo contigo, no seas tonta Jimena solo busca envolverte para llevarte a la cama como si no te hubiese hecho nada en la vida. No sé cómo puedes ser tan ingenua con él.
—¿Y quién dice que me quiero acostar con él?
—No soy tan tonta como crees Jimena. Traes un vestido rojo con un gran escote en tus pechos que no deja nada a la imaginación, y por si fuera poco vas a ir a saludarlo. No es por nada amiga pero así con unas cuantas palabras que él te diga caerás rendida a ese idiota y te dará como cajón que no cierra y después vendrás llorando.
—Pero Emi, estás haciendo una gran película en tu cabeza. Además ya te entendí.
—No, debo decirte todo para que no caigas allí otra vez.
—¿En serio?
—Si, además ¿Sabes que?
—¿Qué?
—Que lo peor de todo que te lo hará en su maldito auto porque no es capaz de pagar una habitación por decencia, no puedes dejar que entre en medio de tus piernas si no es capaz de gastar una habitación por ti y muchos menos si se acostó con Violeta, tu prima por si no recuerdas.
—Está bien, no iré a ningún lado.
—Mucho mejor, harás que me haga vieja antes de tiempo.
—Pero no debiste regañarme de esa manera, sentí que me hacía pequeña.
—Es que no entiendo cómo puedes ser capaz de dirigirle la palabra sin querer darle un puñetazo en la cara, él debería estar bajo tres metros de tierra y tú lo sabes muy bien.
—Carajo niña pero que odio y eso que no fue a ti a quien engaño. Me daría miedo ver como reaccionas si te lo hacen a ti.
—Si gustas te lo puedo contar, puede que te sirvan con ese imbécil de mierda que tienes por ex novio que justamente anda de casanova con esa rubia.
—No gracias, no quiero tener pesadillas al dormir.
—Que asustadiza eres, y eso que dices ser valiente.
—No entiendo cómo podemos ser amigas si somos tan diferentes.
—Yo tampoco lo sé, pero… — me quedo pensando un poco en la razón — qué más da ya que somos amigas y eso es lo que importa — me acerco y le doy un abrazo.
—Creo que estás enferma — menciona Jimena sorprendida.
—No creo que lo este, pero vamos a bailar muéstrale a ese idiota que no lo necesitas y mucho menos lo extrañas, porque tu no lo necesitas para divertirte y seguir adelante.
Sin más nos dirigimos al centro de la fiesta para bailar un poco, no soy de escuchar música de este tipo, soy mucho más de la banda de Morat pero qué más da, hay que divertirse. Aún tengo un poco de duda de cómo consiguió Jimena que este mismo chico me llamara y me invitara a la fiesta, pero gracias a esto pude evitar que mi amiga cometiera el error de enredarse con el guache de su ex novio.
Los hombres son la especie más estúpida que puede existir en algunas ocasiones de la vida pero siempre hay uno que actúa de esa manera diariamente. Pero quién puede estar en contra de las creaciones divinas, incluso entre esas creaciones hay cosas hermosas, supongo yo que así debió de ser. Hemos sido cautivados por lo hermosas que son las rosas, la salud del aire puro y lo divino que es entrar entre las montañas y ver los árboles.
Pero es tan lamentable ver cómo la humanidad puede ser tan cruel, llenan la vida de muchos en tristeza y dolor; debido a eso muchos se quitan la vida, por eso existe la depresión y la ansiedad, lo peor de todo lo difícil que es curarse de ello.
—Emily — volteo a quien me llamo — ¿Cómo estás?
—Bien gracias — respondí de forma tosca, no quería cruzarme con él.
—¿Por qué es tan agresiva? Estoy seguro que no te haré daño.
—Yo no puedo asegurar que lo que dices sea verdad, no te conozco.
—Pero yo si te lo puedo asegurar.
—Por favor si tu cara nota definitivamente que eres un don juan. Tus palabras no me engañan, eso te lo puedo asegurar.
—Difícil, así me gustan.
—¿Qué quieres? — pregunte con la poca paciencia que me está quedando.
—Que seamos amigos, conocernos tal vez, no estaría nada mal.
—¿Tú y yo? No me hagas reír.
—¿Qué tiene de chistoso lo que te pido?
—Nada, nada olvídalo.
—¿Podemos bailar?
—Supongo que si digo que no seguirás aquí parado insistiendo ¿Cierto?
—Sí que sabes.
—Ya me lo imaginaba, pero solo una canción.
—Como gustes.
—Sabes Emily, me parece que aunque justo ahora muestres rudeza, creo que eres como una exquisita rosa que recién sale de su c*****o, con esas pequeñas espinas que la protegen pero que aun así se dejan amar. — Dice mientras comienza a bailar la canción de Bruno Mars que comienza a sonar.
—¿Tu que sabes de mí? Solo dices babosadas, no conoces absolutamente nada de mí, eres un recién llegado aquí. Si crees que con eso que dices voy a caer a tus encantos de chico nuevo estás muy equivocado.
—Sé que esto no termina aquí, seguiremos con esta conversación.
—¿Qué quieres decir?
—Te voy a conquistar, te demostraré que no soy un don juan como tú lo piensas.
—¿Conquistar? Será en tus sueños. Mira no es por nada pero se te nota mucho que eres uno más del montón, puede pasar el tiempo que sea pero si no lo dañas al principio lo haces al final.
—No seas terca, admite que también te parezco atractivo, así como tú me lo pareces a mí.
—Eres atractivo, no he dicho lo contrario, pero no eres el único en la ciudad y mucho menos en el mundo, eres reemplazable.
—Auch, golpe bajo. Pero aunque lo intentes rechazar yo seguiré aquí justo a tu lado para conquistarte. Eres esa rosa recién salida del c*****o a la que le regué el agua cada día con amor y así conquistare tu corazón.
—Bueno, la canción terminó y nuestro baile también. — Lo dejé allí solo en la pista para acercarme a mi amiga que hace un rato la había visto con un chico de cabello rubio en la barra de bebidas.
Escucho las palabras de aquel chico rondar en mi cabeza, me volverá loca y no es de amor. ¿Conquistarme? En sus locos sueños lograra eso, ya cree él que me juntare con alguien que tiene pinta de ser como todos los hombres, un estúpido macho alfa.