Ethan Foxx
Las rosas son hermosas en sus diferentes presentaciones, mi madre me ha enseñado a cuidarlas a cada una como ellas a mi, pero muchos hacemos lo contrario.
Por más que nos inculquen terminamos hiriendo a quienes no lo merecen, y es allí cuando uno se pregunta ¿Que tan fuerte es? ¿Porqué no podemos resistir antes las tentaciones? Es increíble cómo somos incapaces de tener autocontrol y nos dejamos llevar por la lujuria del momento.
Ha pasado un mes, pero aquella mentira me tiene la conciencia vuelta mierda ¿Cómo pude engañarla? Emily tiene todo lo que me gusta y hasta donde yo se la amo con todo mi ser, porqué debo mantener una mentira para continuar con lo que ya tenía antes de ello.
— Ethan, no olvides pasar por mi para ir al baile.
— Tranquila cariño, no lo haré — dije tocando un poco sus labios con mis dedos.
— Espero que así sea, mi padre no estará en casa y no tendré quien me lleve.
— Tranquila cariño, por cierto no deberías estar haciendo todo eso que las chicas hacen en un día como hoy.
— Si, pero no soy como todas. No necesito un día entero para arreglarme además mis uñas recibieron su atención ayer, lo demás lo hago en una tarde.
— Bueno el punto a tu favor es que siempre te ves hermosa.
— A tus ojos así siempre me ves, pero en la escuela siempre hay víboras hablando de mí.
— Son comentarios insignificante, nada de lo que debas hacerle caso.
— No les hago caso, solo que no iré con mi cabello vuelto nada.
— Por cierto ¿Dónde está Jimena?
— En el aeropuerto buscando a su acompañante nocturno.
— ¿El chico de la otra noche? — Es el único chico que ha mantenido viendo aunque no sea nada formal y oficial.
— Si, ese mismo chico. Él es lindo y la trata muy bien y según ella es muy bueno en el cardio, ya debes imaginarte a qué se refiere.
— Conociendo a Jimena, ya sé a qué se refiere.
— Oye después de que pase todo esto de la fiesta de graduación está noche, y que pase navidad y todo esas fechas quiero que hagamos algo nuevo para comenzar el año.
— ¿Que tienes pensado? — Miro como muerde su labio inferior con mucha suavidad acto que me excita.
— No sé, tal vez irnos a alguna cabaña, salir de la ciudad, estar lejos de nuestros padres y amigos, que solo seamos tu y yo.
— Tendremos que pensarlo bien, además no te había dicho pero en casa siempre viajamos por un mes entero en año nuevo.
— Ya veo, tranquilo lo entiendo.
— Lo importante es que pasaremos todo lo que resta de este año juntos.
— Eso es muy cierto, estaremos juntos en navidad.
Sin nada más que decir ella salió de mi habitación, caminaba y mi vista estaba solo en ella.
Un Mes Atrás
— Ethan, vayamos al club no seas necio solo iremos a tomar y ya.
— Carlos, sabes que estoy tratando de dejar todo mi pasado atrás.
— Y yo vine aquí a visitar a mi amigo para irnos de fiesta como nos acostumbramos hacerlo.
— Tengo novia y eso lo sabes muy bien.
— Eso de allí es tuyo, tú verás dónde lo metes yo solo quiero beber con mi mejor amigo.
— Está bien, salgamos.
Me vine de Londres tratando de dejar todo mi pasado atrás, esa vida donde solo era alcohol y mujeres que no recuerdo siquiera su rostro.
Una vida llena de distracciones, errores que no quiero cometer, y adicciones que quiero tener lejos de mi vida, he sido adicto al alcohol y al sexo pero Emily no sabe nada de eso.
¿Para que decirle? Yo vine para empezar de cero mi vida y dejar el mal atrás.
— Por cierto se me olvidó contarte que Amanda vino con nosotros, dijo que quería saber de ti.
— ¿Por qué la trajiste? — Esto no puede estar yendo tan mal, que necesidad de traer el karma a mi nueva vida, pero claro hablamos del karma llega a cobrar factura de todo lo malo que he hecho con mi mugrienta y pasada vida.
— Ethan, sin importar nada es nuestra amiga, no sé que pasó entre ustedes pero ella fue quien insistió en querer verte.
— Lo hubieses dicho que no sabías nada de mi, o que ibas hacia otro lado, no sabías mentir un poco y ya.
— Soy tu mejor amigo y sabes perfectamente que eso de andar mintiendo para evadir problemas ya sean míos o de otros no es algo que yo haga.
— Carlos pero tú sabes que es lo que pasa cada que nos vemos.
— Lo sé, pero ambos son adultos y saben perfectamente lo que sea que hagan. Además me dijiste que tienes novia y que pronto tendrán un año juntos ¿No es así?
— Si, tengo mi novia.
— ¿Que es lo que te inquieta? No se supone que debas sentir confusión cuando ya estás en algo.
— No sé. Carlos yo me he acostado con Amanda cada que nos vemos y esa fue una de las razones por las que me vine para alejarme de ella.
— ¿Amas a tu novia? — Carlos pregunta con aquella cara que me dice que quiere la sinceridad y que está a punto de enojarse.
— Si — dije sin más porque siento que es así.
—Bien entonces no hay ningún problema que haya venido, porque si la amas como dices no entraras entre sus piernas.
— Ayudame que así no sea.
— Lo siento amigo, eso lo debes hacer tú no yo — y tiene toda la maldita razón.
No puedo dejar que mi bella rosa muera de decepción, tengo que ser fuerte por los dos, no puedo caer en tentación, ella es parte de mi pasado y emily de mi presente. Ella es quien está junto a mi casa día, no puedo hacerle daño, debo ser fuerte.
Pido fuerzas para no caer en tentación para así evitar que aquellos pétalos de mi rosa se marchiten de tristeza y dolor.
Me arreglo para salir y siento una preocupación que claramente no debería sentir, Amanda ya no hace parte de mi vida, fuimos novios, nos dejamos y seguimos en el vicio de estar juntos en la cama, solo es eso, yo ya la superé.
Trato de conocerme tanto como pueda para no serle infiel a Emily, ella no merece algo así mucho menos cuando me dió la oportunidad de estar a su lado, aún me hacen falta entregarle rosas cada día, no puedo dejar que se pinche con aquellas espinas que yo mismo le regalé.
Llegamos a la discoteca y ella ya estaba allí presente con su rubio cabello suelto, lo tiene más largo y está más esbelta, es como si estuviese haciendo ejercicio, se ve increíble desde lejos. Ella voltea a verme y sus ojos verdes me hipnotizan trayendo a mi aquellos recuerdos del pasado, esas noches que pasamos juntos y la cantidad de besos y caricias que nos hemos dado antes de venirme.
— Hola — dice ella acercándose a mi con aquel vestido n***o que está más arriba de sus rodillas, logro ver sus senos por aquel escote que trae y el simple hecho de no traer sostén me deja notar mucho más de aquellos que muchas veces atraje a mi boca.
— Hola, Amanda.
— Tiempo sin vernos, Ethan.
— Asi es.
— Ahora si que comience la fiesta — interrumpe Carlos con una botella de vodka en sus manos listos para comenzar a tomar.
— Si claro — respondo y me acerco a mi amigo para tomar junto a él dejándola a ella atrás de nosotros.
— Crees que evadiendo unas que otras palabras con ella lograrás no caer.
— Es que no debo caer, no importa lo sexi que se vea ella es de mi pasado.
— Bueno espero que tu plan funcione mi gran amigo.
Las horas pasaron y seguíamos tomando como si fuese nuestra última noche en la tierra, sin embargo lo continuamos en el departamento que alquilaron los chicos, la música fuerte, los tragos iban y venian sin problema alguno.
La distancia entre Amanda y yo se acabó, comenzamos a bailar pegados como cuando éramos novios, y es que la confianza continúa en nuestras vidas, no hay nada que no conozcamos el uno del otro.
— Te ha sentado bien venirte, estás mucho más excitante.
— Tu también estás muy sexi — digo perdido en el alcohol pero con conciencia aún.
— Gracias — agradece acercándose un poco a mi y succiona un poco el lóbulo de mi oreja —recuerdas aún lo que hacíamos en cada fiesta.
— Si, como olvidarlo.
— Pues justo tengo ganas de eso — toma mi mano y la sube por su entrepierna, llegó directamente a su intimidad, no trae ropa interior.
—Estas húmeda — dije con una sonrisa en mis labios.
— Tu me pones así, Ethan.
Toma mi mano con fuerza para tocar su intimidad con firmeza y es allí cuando me doy cuenta que su humedad es excitante.
— ¿Te gusta que te toque así? — Escucho un gemido cuando dos de mis dedos se introducen dentro de ella.
— Si, y mucho tanto que me traes hecha un río allí abajo.
— Seguro que si — respondo mordiendo un poco mis labios, sintiendo como m*****o quiere explotar dentro de mis pantalones.
— Vayamos a mi habitación, todos están entretenidos no se darán cuenta de nuestra ausencia.
— Me parece muy bien — digo aún mirando a mi alrededor que nadie nos tome una foto o que nos grabé subiendo juntos.
Caminamos suavemente las escaleras sin hacer una pizca de ruido, ella abre la puerta cuando llegamos y coloca seguro al instante que estamos dentro.
Ella deja caer su vestido permitiendo que yo vea su cuerpo en total desnudes, trato de resistirme pero ella se acerca a mi y quita la camisa negra que traía puesta, luego desabrocha mis pantalones dejándome en boxer, aquel que no demora mucho para que también caiga al suelo y que mi m*****o comience a sentir la húmeda de ella en su boca, chupando y succionando mi m*****o colocándolo aún más erecto de lo que se encontraba.
Agarro su cabello suelto en mis manos para moverla con mi erecto m*****o dentro de su boca, ella con su lengua rodeando por completo la coronilla de este.
— Ven, no aguanto — se lanza a la cama abriendo sus piernas ofreciendo su coño solo para mí.
Me acerco a ella después de tomar un condón de mis pantalones ¿Porque traía condones? No lo sé, pero me alegro tanto el haber traído dos conmigo. Me introduzco dentro de ella y sus gemidos se escuchan en la habitación siendo ahogados en el primer piso por la fuerte música que está sonando.
— Me encanta estar así contigo — ella dice entre gemidos.
— Yo aún no olvidó lo fascinante que es estar así contigo.
Entre en las redes de la tentación y el pecado pero será un secreto que permanecerá solo conmigo y que no se volverá a repetir por qué ella regresará a Londres y yo me quedaré aqui con mi bella y hermosa rosa: Emily.