No Nos Alcanzó El Tiempo

1005 Words
Emily Ross Sabía a la perfección que estar toda una noche fuera de casa traería fuertes consecuencias pero aun así no detuve mi paso, solo continúe por donde mi corazón me guió. Ahora mismo tengo una sonrisa en mi pecho que simplemente se me es imposible borrarla, solo el hecho de haber tenido esa noche romántica con Ethan me da tanta energía que no importa nada mas, o eso es lo que creo, realmente no se nada de lo que será mi castigo. Sentí que había tocado el cielo en mis manos, que las estrellas se enredaban en mí como otra piel más, dejé de sentirme miserable por todo ese tiempo; pudimos sentirnos más importantes, estáticos en ese presente viviendo solo el momento, dándole la importancia que se merece. Logré sentirme admirada como la luna lo es cada noche, recalcando lo hermosa que es, así me pude sentir, solo era yo a quien sus ojos buscaban, solo existía yo esa noche. ¿Cómo es que puede cambiar todo a solo horas de diferencia? Ahora me encuentro sentada frente a mis padres quienes no me quitan la mirada, noto furia en los ojos de mi madre, mi padre siempre está calmado incluso en los peores escenarios, pero no creo que pueda interceder por mi esta vez porque incluso yo, se que me pase esta vez. —¿Con permiso de quien estuviste toda la noche fuera? — La furia de mi madre es palpable, incluso cualquiera puede cortarla y seguro sería un corte fino. —¿Sabes que lo que hiciste estuvo mal? ¿Cómo pudiste hacer algo así? — Pregunta mi padre que aunque se nota tranquilo se que está enojado, y es que aunque le tengo mucha confianza y que le cuento todo, esta vez no mencioné nada. —Papi, yo te juro que no quise hacerlo de esa manera. —¿Con quién estabas? —Un compañero de la escuela, fue culpa mía de verdad. —¡Pasaste la noche con un hombre! — Se exalta mi madre, y esta vez si no entiendo el motivo. —No pasó nada de lo que está pasando por tu cabeza ahora mamá, y eso que piensas ya lo hice, y tu lo sabes así que no sé qué quieres cuidar si esa virginidad ya no está. —Miro a mi padre fijamente mientras hablo con mi madre que parece demasiado perdida y por ende ella deduce que él sí sabía esta información y es que claro era un secreto entre los dos. —¿Tú estás enterado de esto? Responde Xandro ¿Tu sabias que ella ya estuvo con alguien?— Habla sin quitarle la mirada de enojo ahora guiada hacia mi papá. —Sí, estaba enterado desde antes. —¿Cómo es posible que se lo hayas dicho a él y no a mi que soy tu mamá? Es que no me puedo creer lo que está ocurriendo ahora mismo, qué horror por dios. —No sé porque estas tan sorprendida de que se lo haya contado a papá y no a ti —siento que comienzo hablar con enojo en mi voz pero aun asi no me detengo — soy más apegada a él, siempre está en casa cuando necesito ayuda, y no me vengas con cuentos porque yo te busqué y te esperé pero jamás apareciste y por eso lo hablé con él. —Nunca he llegado tan tarde a casa como para que no pudieras esperar, eso es una total mentira. —Mentira, ¿Papá a qué hora fui a buscarte a la habitación? — Pregunté sin siquiera mirar a mi madre porque nunca he podido soportar que me digan mentirosa. —Si mal no recuerdo eran las 2:00 de la madrugada, yo no podía dormir y me encontraste despierto. —Ya oíste así que no me vengas con esas cosas ahora. No sé dónde estabas la verdad es que tampoco me interesa; además en ningunas partes dice que un padre no puede aconsejar a sus hijas sobre el tema y en esta ocasión sirvió más que tú que nunca estas. —¡CÁLLATE! — Sentí el impacto de una bofetada, nunca me habían tocado, mi madre me ha golpeado después de todo sin duda no podemos ser unidas alguna vez de nuestra vida. —Si esto es lo que te hace felíz, adelante no tengo inconveniente en recibir un par de bofetadas más, porque aunque no veas ya he recibido varías de ti en mi corazón desde hace mucho madre. —Perdóname, no tenía intenciones de golpearte — pude notar como un par de lágrimas corrían por su mejilla, una total hipocresía. —Si eso te ayuda a dormir, está bien. —Sentía una inmensa ira correr por mis venas, creo que debo relajarme o diré cosas peores de mi propia madre y eso si que no me gustaría nada. —Emi sube a tu habitación; tú y yo hablaremos más tarde por ahora, descansa un poco. —Está bien, luego hablamos. —He visto el rostro calmado de mi padre y simplemente decidí calmar mi furia, porque a él no puedo hablarle mal, él siempre ha estado para mí. Subo las escaleras con ese profundo sentimiento de haber dicho algo que llevaba guardado dentro de mi, mi madre nunca dejará de ser importante para mí pero al mismo tiempo puedo decir que no se ha ganado la misma confianza y amor que mi padre, toque mi mejilla recordando la bofetada y es allí donde digo que nunca podré ser la hija que ella quiere que yo sea. Siento ese ardor pero mi corazón me duele mucho y arde mucho más que mi mejilla, de verdad que no entiendo porque me trata tan diferente a mi hermana. Nunca me arrepentiré de estar cerca de mi papá, él es mi todo y siempre confiaré para contarle lo que me agobie y él me escuchará sin juzgarme mientras me abraza con su infinito amor. Mi papá es la luz en mi vida.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD