Quiero Uno De Tus Besos

1776 Words
Emily Ross Encerrada en mi habitación puedo sentir la ausencia de mis lápices; siempre estoy haciendo algo, sin duda me hacen mucha falta y no se que hacer para distraer mis pensamientos de meterme en el estudio de mi padre y buscarlos en cada rincón y no cumplir con mi castigo. Creo que solo me queda escuchar música para distraer mis locos pensamientos. ¡¿PORQUE NO LO BESÉ?! grite como loca en mi habitación, y es que si ya me iban a castigar que me detuvo en esos momentos, estábamos tan cerca a casi nada de rozar nuestros labios pero… es que ni siquiera él fue capaz de intentarlo, si lo hubiese hecho no me estaría lamentando justo ahora. —Tierra llamando a Emily —logro ver a mi amiga con su gran sonrisa y seguro debe estar burlándose de mí por andar de loca. —¿Qué sucede? —Pregunté con ironía. —¿Qué harás hoy? Tengo ganas de comprar un tinte. —dijo viéndose las puntas de su cabello. —Te vas a tinturar otra vez, pero si no tienes mucho de haberlo hecho. —¡Ay por favor! eso fue hace seis meses, no exageres. —Bien, te acompañaré. Asi aprovecho para cortarme el mio un poco. —¿En serio? pero si lo tienes perfecto ¿por que lo harás? —Solo un cambio, siempre lo he tenido largo y quiero ver que tal. —Estas loca, yo me lo dejaría así. —Lo dice la que se corta las puntas y lo tintura para cerrar ciclos. —Me reí un poquito. —Pues si, y si funciona así que no te burles. —No me estoy burlando —si lo hacía. —El que no te conozca que te compre. —Sí claro. —Por cierto ¿cómo van tus diseños? no he recibido ni una sola foto tuya y eso se me hace raro, o estás en un bloqueo creativo. —No, es que el castigo de mi papá fue quitarme todos mis elementos creativos por una semana, así que no puedo hacer nada hasta que me los entregue. —¿Qué hiciste para que te castigaran? —Estuve toda la noche con Ethan y no les avise donde estaba y supongo que eso se enojo mucho; bueno ademas de eso… grité a mi mama entre otras cosas. —Y porque no les avisaste seguro tu papá se asustó mucho. —Lo sé, pero no se que me pasó. Estaba tan absorta del tiempo y del celular que se me olvidó escribirle a mi papa y avisarle dónde estaba o enviarle la dirección para que estuviese más tranquilo. —Ahora que estamos hablando, no lo he visto hoy. —¿De quien hablas, el profesor? —No, hablo de Ethan que no lo he visto hoy parece que no vino a clases. —Deja y le marcó a ver para saber. — Lo intenté tres veces y no contestó, y me empecé a sentir extraña, porque puede ser que se sintió raro conmigo y por eso no me quiere hablar. —No comiences a hacer esas películas en tu cabeza que ya te estoy viendo, seguro se enfermó por estar toda la noche fuera. —¿Será porque si es como raro no? —¿Y si averiguamos? —Vayamos a su casa, sabemos donde fue la fiesta así que ¿porqué no? —¿Y si no le gusta que llegue así sin avisar? —Entonces que se joda. —Jimena por qué … —no me dejo terminar de hablar. —¿Qué? La verdad es que si se molesta por algo así es porque algo esconde; si no se enoja pues le das un beso y listo todo arreglado. —Para ti todo se resuelve con besos. —Son ricos ¿quién puede decirle que no a uno? —Eso es cierto, nadie dice que no a uno además no hacen daño. —¿Ves? estoy en toda la razón, en fin vamos esta tarde después de comprar lo mío y de que cortes tu cabello. —Está bien. —Esta tarde será muy decisiva para su futuro. —Eso creo, la verdad no tengo idea de qué hacer. —Tranquila, cuando llegues sabrás que hacer. —Supongo que sí. Estoy tratando de dejar la loca historia en mi cabeza de que todo saldrá mal, quiero pensar en positivo para ser sincera, no creo que todo sea malo en mi vida, creo que sí puede ocurrirme cosas buenas de vez en cuando, no puedo ser la más salada del planeta ¿o si? 🥀🥀🥀 Supongo que debo intentar continuar sin estar pensando a cada nada el miedo que sería perder a alguien en mi vida. Aún cuando así suceda debo continuar con mi vida; no puedo ponerle un stop a todo en mi, el tiempo continúa y no espera a nadie, hay que arriesgarse a todo y por eso estoy aquí frente a esta puerta. —Buenas tardes —una señora de lindos rasgos y una cabellera rizada que hipnotiza —¿A quien buscas? —pregunta y yo sigo con los nervios a flor de piel. —Buenas tardes — respondí — estoy buscando a Ethan, no lo vi en las clases y quise venir a ver si le ocurría algo. —Enviamos una excusa médica, desde el domingo está enfermo. —¿ENFERMO? —Me exalte como una tonta preocupada y su rostro me dijo de una que exageré a mil con esta reacción. —Si, tiene una gripe pero es la fiebre que casi no quiere cesar y se le ha hecho difícil salir pero ya desde medio se ha sentido mucho mejor. —¿Sería posible verlo? —pregunte ya que por más que quiera vine sin avisar. —Si, tal vez así me ayudas a que intente comer un poco. —Claro, no hay ningún problema en ayudar en lo que pueda. —Me alegra tanto que por fin esté haciendo amigos —hablaba mientras la seguía dentro de casa — ¿Están en la misma clase? —pregunto. —Ha sido muy popular su llegada —quede un momento en silencio —y … bueno es el mismo grado aunque estamos en salones diferentes. —Entiendo. ¿Y cómo te llamas? —Disculpe por no presentarme antes, mi nombre es Emily. —Tranquila, fui yo quien no preguntó pero, tienes un lindo nombre. —¿Y usted? —pregunte un poco tímida. —Monica —respondió —hemos llegado a su habitación. —Muchas gracias por dejarme visitarlo. —No te preocupes, espero que disfrutes la estadía. —Si. Esperé unos minutos y le di unos pequeños toques a la puerta mientras tomaba la manija para abrirla, poco a poco me adentraba y mientras lo hacía pude ver cómo estaba lleno de mantas; me acerque a él tratando de hacer el menor ruido posible y me empecé a sentir un poco culpable de que haya enfermado. —Hola —saludé mientras agitaba mi mano derecha justo enfrente de él. —¿Emily? —pregunto como no creyendo en mi presencia —¿Qué haces aquí? —Vine a visitarte, no habías ido a clases y quise saber si estabas bien. Además, no contestabas mis mensajes y eso no me estaba haciendo sentir bien. —Tontita ¿Que te andabas imaginando? — Dijo con una sonrisa en su rostro, se veía tan lindo así que no pude enfadarme. —No me imaginaba nada. —Si, claro. —¿Por qué no me dijiste que estabas enfermo? Eres un tonto por no decirme. —Acercate —su mano me guiaba a su lado — no te preocupes ya estoy mejor. —No puedo creer que te hayas enfermado con solo haber estado una noche fuera, que débil eres. A mí no me dió nada, en fin solo quería ver qué estuvieras bien… ya sabes nada grave. —Te había extrañado mucho, ya quería ver a mi bella rosa. Que lástima no tener una para ti el día de hoy. —Y yo a ti — dije en un murmullo. —Lamento preocuparte tanto, esa no fue mi intención. —No hay problema, solo debes preocuparte por mejorar y ya. —Seguro que si, además no lograrás librarte de mi tan fácil. —Pude notar una pequeña sonrisa malévola en su rostro, sin duda le hacía falta verme y se nota cada que sus ojos buscan mis labios. —Ni tu de mi —repique — ¿Por qué crees que estoy aquí? Es obvio, que no te dejaré tan fácilmente. —¿Y quién se tomó el atrevimiento de decir que me alejaré de ti? —preguntó y su voz arrogante y sensual me hizo sentir un cosquilleo en todo mi cuerpo. —Yo… —Ven aquí, ayúdame un poco con el frío. En solo un instante su cuerpo me arrastra por completo a su lado, siento el calor que emana de su cuerpo y sin duda empiezo a sentir como mi pulso se acelera pude notar un poco de fiebre cuando mi mano rozaba con la suya, está experiencia me está haciendo pensar en cosas que no debería. Este no es ni el momento ni el lugar indicado pero puedo sentir la tensión de nuestros cuerpo, esa que día tras día se fue acumulando y está a punto de explotar. —Muero por besar esos labios justo ahora —puedo sentir una leve caricia con sus dedos. —No serías el único con ganas de un beso. —¿Entonces qué estamos esperando? —Preguntó. —No lo sé —la sinceridad abundaba en mi. Pero, justo en ese instante sus labios estaban junto a los míos sintiendo el calor y la humedad de sus labios, pude sentir lo dulce y sensual que era ese beso que inundaba todo en mi cuerpo y que me dejaba sin respiración; tome su cara con mis manos y profundice ese beso aún más mientras mi cuerpo reclamaba aún más, yo quería más que un beso, necesitaba que sus manos acariciaran cada parte de mi. —Tus labios — empecé a escuchar —son todo un manjar Emily y sin duda alguna me volveré adicto a ellos. —Me haces querer más de esos Ethan. —Me gustas Emily, y sin duda alguna quiero ser el dueño de todos tus besos. —Me encantas mucho, Ethan. Y aunque pueda sentir un poco de miedo siento que mi corazón se inclina mucho hacia ti. Cuando el corazón habla, la razón se pierde en un laberinto.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD