Toribio caminaba despacio, con una sonrisa juguetona mientras cubría los ojos de Jenn con sus manos. La oscuridad de la noche envolvía la casa, y el sonido de sus pasos resonaba suavemente en el pasillo. Jenn, aunque estaba algo confundida, no pudo evitar sonreír al sentir la cálida presencia de Toribio junto a ella. — ¿A dónde me llevas? —preguntó Jenn, con una risa nerviosa. A pesar de no ver nada, podía sentir la emoción en el aire. — Shhh... —Toribio sonrió de manera traviesa—. Te va a gustar. Solo confía en mí. Jenn dio un pequeño suspiro, pero aceptó la dirección del momento. Habían estado planeando muchas cosas para el futuro, pero esa noche él había insistido en que no le dijera nada. Solo le pidió que lo siguiera. Finalmente, llegaron a la habitación que estaba junto a la suya

