La bebé era pequeña, pero la miraba embelesada mientras Sam la sostenía mirándola a su vez hipnotizada, pensaba que sí que les había salido linda la niña a Morfeo y su amiga. Una pequeña punzada de envidia la recorrió mientras sostenía a la pequeña y a eso le sucedió cierta tristeza... “Si al menos siguiera teniendo esos sueños” pensó por dentro, pues de un día para el otro se habían detenido... a veces soñaba, con un hombre y una isla, pero no podía ver su rostro, pero sus momentos de descanso y su elucubrar onírico habían perdido toda pizca de erotismo. “Si al menos ese hombre fuera de carne y hueso” ... “y que pudiera ver su rostro” agregó la voz de su conciencia mientras le daba su dedo a la bebé que lo agarró con mucha fuerza. De repente, como si hubiese tenido un largo letargo

