Kathy estaba paseándose por el comedor de su casa de un lado hacia otro, se refregaba las manos con nerviosismo cuando llegó su marido. Apareció sin más en el comedor. Ella lo observó, no estaba tan formal. Solo llevaba un pantalón de vestir color arena de un tono más oscuro que su cabello y una camisa blanca que dejaba ver su cuello bronceado. Tenía la corta barba rubia perfectamente recortada y sus ojos la miraron con intensidad, como siempre que eso ocurría, a pesar de su malestar a la escritora se le mojaron las bragas. Morfeo miró a su esposa frunciendo el ceño y se acercó hacia ella que se enterró a sí misma entre sus brazos. Él besó la coronilla de su cabeza. — Hey ¿qué ocurre? Vine lo antes que pude... — murmuró y la alejó un poco de él para acariciar con ternura su mejil

