Capítulo 4. Nasha, la misteriosa

1133 Words
— ¿Samantha Black??? — preguntó un hombre nativo cuando la vio acercarse segura hacia él y tragó saliva nervioso. — La misma, imagino que tú eres mi transporte — dijo la rubia sonriente y siguió al hombre que la condujo a una limosina luego de agarrar la manija de su maleta para llevarla. Sam no pudo evitar espiar todo por la ventana, el paisaje era definitivamente hermoso pensó... y se dijo que más allá del resultado del viaje, iba a disfrutar de su estadía allí. Cuando finalmente la limo se estacionó en la puerta de una hermosa casa blanca, Sam contuvo la respiración. Tenía un estilo griego precisamente, con columnas y un hermoso parque lleno de flores y vegetación en un jardín enorme. Pero cuando vio a la mujer que la esperaba con una túnica blanca en la puerta contuvo la respiración. Es una Diosa, pensó... y se le hizo agua la boca... nunca había visto a una mujer tan atractiva. Nasha era parecida a Angelina Jolie solo que más escultural... y cuando salió del auto y se acercó a saludarla vio que sus ojos eran de un llamativo color lavanda. Sus labios eran carnosos y la miró relamiéndose sin disimulo. A diferencia de la azafata ella le calculaba a esa mujer maso menos su edad, aunque estaba muy bien, tenía unos senos grandes, cintura estrecha, y piernas largas y esculturales que podía ver por el tajo de su túnica de un solo hombro al cuerpo en capas de color crema. Como una verdadera Diosa griega pensó la editora rubia con asombro. — Mucho gusto Samantha, espero que tu viaje haya sido agradable... — murmuró la escritora y la estrechó en sus brazos para darle un beso en cada una de sus mejillas mientras rozaba su cuerpo con el suyo. Sam se dio cuenta con rapidez que eso no era por casualidad... y también notó que la sensual mujer le llevaba más de media cabeza a ella. — Yo... — Samantha había quedado sin palabras y eso no era algo que le pasaba seguido, definitivamente. Tragó saliva nerviosa —. Tienes una casa hermosa... — finalmente murmuró y la mujer río mostrando su dentadura perfecta. El chofer metió su maleta y Sam siguió a Nasha dentro de la casa mientras la mujer le preguntaba cosas intrascendentes que no llegó a escuchar bien del todo. — ...espero que te guste el sushi, tenemos un plato especial para hoy a la noche... — le dijo luego de conducirla personalmente al dormitorio. — Si claro, el sushi está muy bien... — farfulló ella. Aún impactada por la presencia de la escritora, al punto de que no reparó demasiado en la bella decoración de su dormitorio. — Excelente, te dejo prepararte... a las 8 te espero en el salón... — le dijo con una sonrisa y se retiró. Ansiosa por todo, Sam se bañó rápido y separó un vestido corto lencero del color de sus ojos, con unas saldalias Kors plateadas. Dejó su cabello suelto en suaves ondas, se puso unos aros de brillo largos y se maquilló poniendo un poco de sombra plateada también sobre sus ojos. A la hora señalada, fue a través de los pasillos de la bella casa buscando el salón hasta que lo encontró. La escritora tenía puesto una especie de brasier de gasa retorcido en el medio, con una falda larga del mismo género, dejando ver su estómago dorado y perfecto. En los brazos tenía unos brazaletes dorados encajados en la parte alta. Y su cabello en una alta cola de caballo. Estaba espectacular. Y junto a ella Sam se sentía como una indigente, aunque la mujer la mirara con los ojos brillantes como si fuera una piedra preciosa. — Oh querida, estás hermosa... — le dijo con una sonrisa sincera acercándose y dándole un beso cerca de la comisura del labio. De repente Sam olvidó de su anterior deseo de encontrar un buen pene y pensó que con la escritora podría hacer una excepción, aunque la imagen de Fan se cruzó fugazmente por su mente. OLVÍDALO, ESTA EN EL EVEREST, EN LA PATAGONIA ARGENTINA O DÓNDE MIERDA SEA. Se reprochó. Y se dedicó a disfrutar la cena. Nasha resultó no solo ser atractiva en lo físico, sino que era una mujer muy inteligente de conversación interesante. Obviamente tocaron el tema de los libros, pero la mujer parecía más interesada en Sam como persona que como su editora. — Ya tendremos tiempo de hablar de negocios, esta noche solo disfrutemos la cena... y de nosotras... — le dijo y la miró con lascivia Nasha. Sam pensó que la mujer parecía querer comérsela a ella para el plato principal y sus bragas se mojaron cuando la vio relamerse los labios. Su corazón se agitó. TRANQUILA SAM, se dijo. Luego de la cena, tomaron unos tragos y cuando llegó a su habitación Sam estaba claramente mareada. Ni siquiera llegó a sacarse el vestido que se quedó profundamente dormida...y volvió a soñar con Fan... Se despertó en medio de la noche, sudada y caliente. CARAJO, pensó. Fue al baño, se quitó la ropa, tenía tanto calor... y cuando volvió desnuda encontró a Nasha también desnuda tirada en su cama. Sam la miró temblorosa. — Na... Nasha... ¿qué haces aquí? — le preguntó tragando saliva. — Creo que eso ya lo sabes querida... — dijo y abrió los brazos... ella fue hacia la mujer como hipnotizada y quedó encerrada en su abrazo. La mujer le dio un sensual beso metiendo su lengua dentro de su boca, sus manos comenzaron a tocar sus pechos. Ella podía verla en la penumbra, cuando bajó con su boca por sus senos y los lamió ansiosa mientras ella se retorcía de deseo. Nasha siguió bajando por su vientre, lamiéndola hasta llegar a su depilado monte de Venus, y bajó aún más... abrió los labios vaginales con los dedos delicados de sus manos y la comenzó a besar allí. — ¡Ay por Dios! — exclamó Sam hundiendo su mano en el cabello de la mujer, mientras esta chupaba y succionaba, y metía sus dedos en ella hasta que un orgasmo potente se formó en el bajo vientre de Sam dejándola temblorosa luego del clímax. Luego se subió sobre ella y comenzó a frotar su entrepierna con la suya mientras ponía sus pechos en la boca de Sam que los lamió, mientras Nasha se retorcía sobre ella... Y así, la editora, encontró otra vez la liberación. Poco después, satisfecha Sam se quedó semi dormida en los brazos de Nasha, pero fue con el hombre musculoso de cabello largo con quien soñó de vuelta... y mientras la escritora se la cogía nuevamente con sus dedos en su v****a ella pensaba que era el pene de Fan el que la penetraba...
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