—¿Cuál es la razón de los murmullos, jóvenes?, ¿No han puesto en conciencia la edad que ya tienen?, en mi clase no se ha venido a rezar, les exijo se dediquen a tener un ápice de respeto. —expresa la profesora con aparente molestia.
Todos se callan, teniendo cara apenada alguno de ellos, mientras otros tienen deseos de soltar una risotada como si se fueran adolescentes, hasta que la profesora pone una expresión excesivamente seria y vuelven a poner atención a la clase.
Nos han asignado como tarea un análisis y seguimiento de las conductas de una persona escogida al azar. A mí me han asignado un chico... Su nombre es George, tiene una cara bastante simpática y su personalidad es muy tímida, lo cual me causa un poco de nervios, no quiero tener problemas con esta asignatura, es realmente importante. Además de a mí, a una chica hindú también le ha tocado como compañero un varón... Lo cual es sumamente incómodo, no es usual en nuestra cultura tener cercanía con un hombre que no pertenece a nuestra familia, espero este acontecimiento no ocasione un escándalo en mi contra.
Decido abordar a la profesora antes de salir de la clase, no me ha parecido justo que me haya asignado trabajar con ese muchacho... No porque tenga algo en su contra... Solo va a arrojarme una incomodidad.
—Disculpe profesora, ¿existe la posibilidad de que pueda cambiar mi compañero de trabajo, por una compañera, preferiblemente Rola? —Le pregunto a la profesora Fatat apenas la veo recoger sus cosas aun en el aula.
—No señorita Farhad, eso no está sujeto a discusión, ya todos ustedes son personas adultas... No estamos para caprichos, y menos la colocaría a trabajar con la señorita Rola, es su mejor amiga, perdería el sentido el estudio y seguimiento que les he asignado. —Responde la profesora con decisión mientras sale del salón dejándome parada.
Después de que ella se retira, salgo del salón de clases y me posiciono afuera, Hadi, una chica que he conocido durante bastante tiempo porque fue mi compañera de secundaria, se acerca a mí con cautela.
—Hola, Amira, buenos días. Disculpa mi indiscreción, pero... ¿Es real que te has fugado de tu casa y mantienes una relación con Ahmad?, todos estamos conmocionados con la noticia... Serías la primera de las que conozco en atreverse a llevar un noviazgo con alguien. Eres muy atrevida, de verdad a todos nos ha parecido muy sorprendente y vivaz tu acto. —dice de forma irónica, logro percibir cizaña en sus palabras.
Me enfada su pregunta, pero más me hace sentir enojada el hecho de que me aborden para realizarme una pregunta si en el final de su expresión van a afirmar que es positiva la respuesta a la pregunta que me han formulado. Es un abuso y desconsideración actuar de esa forma, además de ser excesivamente inapropiado y con intenciones obvias de perjudicar.
Tomo cartas en el asunto.
—Hola, Hadi, me encuentro perfectamente bien, ¿y tú qué tal, y tu familia? Me he enterado de que tu hermana se ha embarazado del chico que lleva los periódicos en la zona. Y que lastima que te hayan mal informado, Ahmad me ha pedido en matrimonio en la casa de mis protectores y me he negado rotundamente, ni siquiera hemos acordado una amistad para intentar cambiar mi opinión. Temo decepcionarte a ti y a los demás chismosos de la universidad. —digo con sorna y simpatía.
Siento pena por tener que mencionar la descuidada situación de su hermana que no es culpable de la lengua viperina de Hadi, pero lamentablemente es la única forma de hacerle sentir lo poco idóneo que es a****r a alguien frente a frente sin que estés al tanto de si es cierto, o en el caso de su hermana, como se suscitó, bajo que circunstancias, me refiero.
Hadi me mira fijamente con gesto osco, estoy convencida de que la ha hecho sentir incomodada es el hecho que comenté que su hermana había deshonrado a su familia embarazándose de su mensajero, sé que está mal, me lo recuerdo nuevamente, y que he pecado por condenar las decisiones de una mujer, quizás esté perdidamente enamorada de él... Pero en este punto de la situación, solo tengo en mente que si a las personas no les gusta que critiquen su estilo de vida, situaciones vergonzosas o criterios, creo que deberían de pensar en omitir sus preguntas imprudentes a los demás.
—Mi hermana no es culpable de que el infeliz de Tarek Alhanna no le haya pedido la mano luego de haberla desgraciado, ella nunca deshonraría a la familia adrede. Te exijo le respetes y no vuelvas a atreverte a hablar de ella sin conocer su situación, porque tendremos serios problemas tú, y yo. —bufó Hadi apretando los puños, intentando contener su actitud iracunda.
Tomó del señuelo, le duele que alguien tome la atribución de decir que su hermana mantuvo relaciones indecorosas con un hombre sin que sea su esposo ni tenga intención de serlo... Pero se siente con derecho de tomar partido en lo que a mí me está pasando.
—Perfectamente respeto tu postura Hadi. ¿Te parece desagradable que una extraña como yo, considere apropiado inmiscuirse en tu situación familiar por culpa de chismes de pasillo, no? —pregunto de forma sarcástica, intentando burlar el tono con el que me ha abordado en primer lugar.
Hadi no emite ninguna palabra, agacha su rostro y se encamina por el aula de inglés, es lo mejor que ha podido hacer, no tenía deseo de seguir enfadándome. No disfruto en lo absoluto herir a las personas, lo considero bastante inmoral... Pero es la única manera de que esa muchacha entendiera que estaba mal opinar respecto a mis vivencias, porque son mías, no le da ningún derecho ser mi compañera de clases, ni siquiera somos amigas.
Decido buscar a Ahmad, necesito estar al tanto de sí él se ha atrevido a vociferar mi vida privada y con que es lo que debo lidiar. No tengo esa impresión de él, pero en estos momentos, no puedo darme el lujo de confiar en nadie, ya me han defraudado demasiado.
Lo encuentro sentado junto a Grekka, creo que es su prima, he estado en un congreso con ella, es muy maja... Estudia enfermería en nuestra misma universidad y es una muchacha muy amable, además de inteligente.
Decido abordar la situación con diplomacia.
—Buenas tardes Grekka, ¿cómo te encuentras?, hace mucho que no te veía. —hago una pausa para intentar recomponerme y encontrar las palabras correctas para expresar mis incomodidades. —Eh, disculpen mi imprudencia, pero... ¿Podría sentarme junto a ustedes?, necesito aclarar una situación con Ahmad y no quiero ser vista a solas con él. —Digo con tono elocuente, intentando secar mis sudorosas manos debido al nerviosismo antes de que me concedan el permiso de sentarme.
—Tranquila Amira, puedes sentarte. —Dice Grekka con afabilidad.
—¿Qué es lo que te está causando inquietud Amira?, te noto bastante pálida. ¿Acaso algo anda mal?, ¿Necesitas ayuda? —Pregunta Ahmad con aparente nerviosismo.
Por el momento no puedo detectar en él ninguna característica representativa de una mala persona, quizás esté errada en mis juicios y sea un completo patán y mentiroso...
—No, estoy bastante bien, solo un poco cansada. El motivo que quería hablar contigo, es que hoy estuvieron murmurando en el aula que tú y yo mantendríamos un noviazgo... Sabiéndose que eso no está bien visto en nuestra religión, siendo esto una falacia... Además de una mancha para mi reputación. No comprendo como nuestros compañeros están suponiendo que existe algo entre nosotros si ni siquiera somos amigos, apenas nos hemos saludado en el curso. —Expreso sintiéndome aliviada por soltar el peso de la duda que cargaba encima.
Ahmad aprieta los puños y mira a su alrededor con notoria molestia mientras Grekka tiene un gesto de confusión que no puede disimular.
—Amira no tengo absolutamente nada que ver, pero si pienso involucrarme. No voy a permitir que nadie hable de ti ni intente manchar tu nombre. Eres una joven honorable que ha tenido que pasar por mucha mierda como para tener que soportar habladurías de la gente. —Suelta Ahmad con el ceño fruncido.
—No te preocupes, yo puedo sola. Tan solo quería tener la certeza de que tú no hayas confundido lo sucedido... De verdad aprecio tu solidaridad. —Le digo mientras siento gratitud hacia él por comportarse como debería de comportarse cualquier chico.
—No Amira. Yo también estoy involucrado, soy muy arraigado a mis valores y costumbres, el hecho de no llevarlas pintadas en la frente y llevar una vida como cualquier joven normal no me hace menos musulmán. Sé lo que representa que un chico ande de novio con una joven para los nuestros, por ser hombre no me siento menos afectado que tú por esos comentarios. —Replica con gesto preocupado.
—No estoy entendiendo absolutamente nada de lo que dicen.—Interviene Grekka confundida.
—Ahmad pidió mi mano a mis protectores, y yo no acepté su propuesta de matrimonio porque no me siento lista para contraer matrimonio, por asuntos como terminar mi carrera universitaria e intentar conseguir mi camino... Estoy atravesando por un mal momento familiar, perdí a mi padre. Le mostré mis respetos a Ahmad como caballero en frente de su padre y mis allegados, y después de eso... Iniciaron chismes de pasillo como ya escuchaste, y tenía miedo de que él los hubiera fundado. —Le explico a Grekka con detención.
—Entiendo perfectamente Amira y siento mucho lo de tu padre y todo lo que está ocurriendo con las personas mal intencionadas... Estaré para servir. Y confía en Ahmad, no es porque sea mi familiar... Pero es un gran hombre. —dice Grekka con expresión genuina.
—Intentaré averiguar que dio fundamento para que las personas hayan tenido el valor de hablar de forma drástica sobre nosotros... Si te informas de algo primero que yo, te agradecería me lo comunicaras... ¿Puede ser a través de ti Grekka?, no quiero que me miren a solas con Amira si eso traerá consigo problemas. —Dice Ahmad con molestia, el sudor corría por su frente como una cascada.
Asiento y me levanto, me siento un poco más calmada después de haber deliberado la situación en común...
Me dispongo a buscar a Rola, es momento de irnos a casa y no le he informado sobre mi horrible encontronazo con Hadi ni de mis aclaraciones con Ahmad, todo esto va a tomarle por sorpresa. Solo espero que no se le pase por la mente intentar tomar acciones por sus propios medios.