Encuentro a Rola sola en el cafetín y me posiciono junto a ella.
—¿Dónde estabas? —pregunta Rola bastante alterada. —¡Te he estado buscando, temía que algo malo estuviese pasando! —Exclama con nerviosismo.
—No te preocupes, estuve buscando a Ahmad para dispersar inconvenientes. Tuve un problema con Hadi por ser indiscreta conmigo, la razón de los murmullos es que... Nuestros compañeros empezaron a vociferar que vivo contigo y tu familia, que soy una libertina que mantiene un noviazgo con Ahmad... Sabes que eso es muy alejado de la realidad de nuestra cultura, por ende lo toman como algo aborrecible. —Expreso intentando apaciguar su preocupación.
—¿Qué te ha dicho Ahmad?, ¿acaso él ha creído que tú eres de esas?, ¡Mi padre va a matarlo Amira, que no se atreva eh! —Espeta Rola con altivez.
—Él no ha sido responsable Rola. Cálmate por favor. Me ha prometido ayudarme a averiguar el trasfondo de la situación, él también se siente atacado y lo comprendo perfectamente, por ahora no haremos más que estar tranquilas. —
La señora Najwa llega por nosotras y subimos al auto con un notable cansancio.
—¿Qué tal estuvo su día, chicas, mucha tarea, por qué están tan apesadumbradas? —Pregunta la madre de Rola con interés mientras apaga la radio del carro.
—Nuestro día estuvo bastante movida madre. Los chismosos de la clase han inventado que Amira esta de novia con Ahmad y no sabemos que dio lugar a semejante falsedad... Amira se le ha plantado a Ahmad para cerciorarse de que no haya sido él a quién se le haya ocurrido la idea para arruinar la reputación y honra de ella. —Expresa Rola con animosidad.
Me quedo analizando sus palabras, yo no hubiera podido resumir todo lo sucedido en el día de esa forma, Rola es genial incluso cuando es impulsiva.
—¿Te sientes bien Amira? —Son las primeras palabras que formula la señora Najwa cuando termina de escuchar lo dicho por Rola.
Aprecio su interés y le respondo:
—Bastante bien, tan solo un poco cansada. —me paso la mano por el cabello intentando que no se note mi incomodidad.
—¿No estuviste a solas con Ahmad, verdad?—Pregunta la señora Najwa intentando no dar a traslucir su excesiva angustia.
—No tía Najwa, no te preocupes. Estuvo en todo momento junto a nosotros Grekka, su prima... No mantendría una conversación con él si no estuviera una persona entre nosotros, eso daría pie a las acusaciones que se me hacen. —Enuncio con seguridad.
—Así es, tienes total razón Amira. Yo moveré algunas teclas, no voy a consentir que se humille tu integridad como si fuera algo poco relevante, y hablaré con Ali a ver que podemos hacer respecto a lo sucedido. —Enfatiza con brevedad la señora Najwa.
Llegamos a casa, el clima es muy húmedo hoy. Decido irme directamente a dar un baño.
Estoy agotada de forma física y mental.
Diariamente pasa algo que me hace tener que lidiar con la torpeza del ser humano... Estoy estudiando para intentar comprender las actitudes y razonamientos de las personas, pero a veces resultan incomprensibles algunas de sus acciones, lo cual hace que me cuestione si estaré apta para ingresar al campo laboral como tanto llevo soñando.
¿Qué es lo que ganas tú como persona suponiendo o alegando algo sobre alguien con quien no tienes ningún tipo de cercanía o contacto?, ¿En qué te llena como persona vociferar una mentira de individuo en individuo hasta que se convierte en algo perjudicial para las personas inmiscuidas?, desde mi perspectiva, en absolutamente nada, considero que hay que tener abundancia de ocio y desprecio por sí mismos como para desperdiciar tu tiempo en ese tipo de actividades, empiezo a tener en cuenta que al parecer regar chismes es el deporte favorito de las personas que nos rodean.
Cuando salgo de haberme duchado y colocarme mi ropa... Me detengo a pensar en la tarea que me han asignado, no he deliberado con Rola los puntos a tratar ni sé de quién es compañera, hubiera deseado que nos tocara trabajar en conjunto, incluso se lo propuse a la profesora, la cual se negó de forma rotunda, esta alegó que debido a que Rola y yo somos mejores amigas, se convertiría en una tarea absurda pedirnos que nos analicemos una a la otra, si se supone que no nos escondemos ningún secreto, y es cierto, por ende tuve que conformarme con que me haya dejado con George.
Me dirijo a la sala de estar, la tía Najwa se encuentra tejiendo lo que parece un cojín, supongo que para decorar algún mueble, y el tío Ali está ensimismado en leer el periódico, es lo que hace todo el resto del día. Todo se encuentra en silencio y yo me quedo a esperar a que baje Rola y se nos envíe al comedor para almorzar.
—Amira ha llegado correspondencia para ti, de parte de tu madre. —Dice sin ninguna muestra de interés el señor Ali y vuelve a retomar su lectura.
—Gracias por la información tío. Ya voy a consultar con Salam donde se encuentra. —Me retiro de la sala con nerviosismo en busca de la carta.
Salam se encuentra preparando algo que no logro percibir en el pasillo del fondo de la casa, el único olor que puedo percibir de forma abrasadora es el del tomillo.
—Buenas tardes Salam, ¿cómo te encuentras? —Le pregunto con ligereza.
—Bastante bien querida, ansiosa de que mi pequeña Noha vuelva de clases, la señora Najwa se mostró renuente a que yo escogiera el lugar donde estudiaría mi niña, ya que ella va a pagarlo, y le ha inscrito en un colegio donde salen bastante tarde... No me quejo... Porque está siendo bien educada, pero no puedo evitar extrañarla. —Declara Salam mientras se seca el sudor del rostro.
—Te entiendo, Noha es un amor de niña, se merece tener lo mejor. La tía Najwa puede ser muy cabezotas en ocasiones, pero te aseguro que hace las cosas con las mejores intenciones. ¿Qué es lo que estás preparando? —Le pregunto de forma curiosa.
—Zaatar querida, a la señora Najwa a diferencia de tu madre le gusta que sea preparado fresco, tu mamá prefería pedirlo preparado. Es bastante sencilla su preparación, tan solo pones en un mortero el tomillo, hisopo, orégano, mejorana, ajedrea, zumaque y por último cuando ya esa mezcla se encuentra completamente pulverizada, le agregas las semillas de sésamo... —Explica Salam entusiasmada, no puedo contener la risotada que me ha causado la manera en que menciona las hierbas.
—Interesante y curiosa preparación. —Digo entre risas. —Ahora que mencionas a mi madre... Me ha dicho el tío Ali que mi madre ha dejado una carta para mí, me gustaría saber el lugar donde se encuentra para revisarla... Puedes indicarme donde está y yo me ocupo de buscarla, para que no tengas que dejar de hacer lo que estás haciendo. —
—Mm sí, es una preparación muy divertida y el resultado es maravilloso, quizás hoy preparemos pizza. —
—¿Y la carta Salam? —Pregunto con tono de burla.
—¡Ay Dios querida, discúlpame! —Exclama con vergüenza. —Se encuentra en la encimera de la cocina, cerca de los contenedores de los frutos secos. —Indica Salam y yo voy con rapidez en su búsqueda.
Me tiemblan las manos en el momento de acercarme hasta donde está situado el sobre, sinceramente he perdido la esperanza de que exista en el corazón de mi madre algún tipo de redención... La conozco lo suficiente como para saber que ella no da su brazo a torcer, y menos cuando sus intereses no se encuentran involucrados, a mi madre solo le importa la entereza de ella misma y la preservación de lo que ella considera como principios justos y correctos, los cuales tan solo están apegados a lo que ella considera que la sociedad garantiza que está bien, que sus amigas iguales de neuróticas y poco empáticas aseveran que está bien, pero muy alejadas de la realidad, justicia, sentido de pertenencia... Nada me hace sufrir más que el hecho de saber que a mi madre, la mujer que me ha traído al mundo con el dolor de su cuerpo, no le importó que yo no hubiera podido sobrevivir a estar en un cautiverio... Donde ella era consciente de que no había ni siquiera un baño donde yo pudiera hacer mis necesidades, ni agua para asearme... Es humillante el hecho de que haya planificado someterme a vivir en una situación tan denigrante, no puede considerarse como que haya intentado castigarme o darme una lección como castigo de lo que ella ha considerado que yo he hecho... Nada más y nada menos que asesinar a mi padre... Se siente horrible nada más de pensarlo... Una madre que intenta matar a su hija, que ni siquiera se conforma con que la vida de esta cese y ya, que muera de forma abrupta y así deje de darle problemas, el deseo de mi madre es que sufra, le generaba complacencia el hecho de saber que estaba comprimida en la inmundicia, comiendo enlatados... Ella sabe que no toleraba comerlos más de una vez... Atada a tener que beber el agua de esas latas... Sucia y harapienta por tener que limpiar mis heces con los retazos del interior de mi ropa... Creo que lo único que me ayudó a salir de semejante infierno con vida fue que logre conservar la esperanza de que en algún momento iba a poder salir de ahí, y ser libre... Porque es absurdo creer que después de todo lo que me obligaron a pasar viviendo en tan inhóspitas y precarias circunstancias, volvería a tocar la puerta de mi casa familiar y hacer como si nada pasó... Nadie debería condenarme o señalarme por la decisión que tomé.
Con las manos temblorosas, abro el papel que recubre el escrito que ha enviado mi madre, y me dedico enteramente a leer y darle sentido a sus palabras...