Capítulo X

1658 Words
Me despierta el trinar de los pájaros, se escuchan como si estuvieran realmente cerca de mí, pero lo único que se ha metido a la habitación ha sido el inclemente sol. Me siento un poco confundida, tuve un sueño bastante inusual. He soñado con mi abuela... La he visto pocas veces, y la considero una mujer excelsa... De acuerdo a los recuerdos que tengo de ella en mi niñez, en el poco tiempo que pude tener cierto contacto con ella. En mi travesía, estábamos caminando por un campo de olivos, ella me contaba todo lo referente a su extracción y yo la escuchaba anonadada con su relato, todo a nuestro alrededor era impecable, el ambiente era agradable, todos los árboles eran tan bonitos que parecía como si estuvieran hechos de plástico, y a medida que íbamos caminando nos acercábamos a un riachuelo con aguas muy limpias, era inevitable no sentir excesiva armonía mientras te encontrabas en su apacible y conciliadora compañía... Haber tenido ese sueño me ha despertado un sinfín de emociones, las cuales me dedicaré a analizar cuando tenga el tiempo adecuado. Por ahora me concentro en darme un baño de agua fría para dejar de sentir deseo por quedarme en la cama, cuando me meto en la regadera, mi mente sigue vagando en el mismo lugar donde estuve en mi sueño, creo que no puedo negar lo que estoy sintiendo. Debo preparar un viaje para ir a ver a mi abuela y familiares en ese lugar, ya encontraré el momento adecuado para conseguir la dirección a través de Salam... Sé que ella tiene información relativa a la familia de mi madre, ella ha servido para ellos... Y les conoce, aun cuando no habla sobre esas personas, supongo que porque mi padre se lo prohibía... Sacaré el tema a colación apenas tenga la oportunidad y me encargaré de que se esclarezcan las cosas que se encuentran atadas al misterio, ya mi padre no se encuentra para amedrentar y prohibir. Me encuentro vestida y arreglada para ir a la universidad, bajo las escaleras que conducen al comedor y la familia ya se encuentra reunida en la mesa. —Buenos días, Amira. ¿Estás segura de la decisión que tomaste ayer? —pregunta el padre de Rola con interés mientras se rasca la cabeza con gesto inentendible. No puedo hacerme la loca y preguntar a qué se refiere, eso no sería una conducta propia de mí, pero también me resulta un poco inapropiado dar los buenos días de esta forma tan poco considerada. —Buenos días, tío Alí. ¿Cómo se encuentra? —, estoy perfectamente segura de la manera en que lleve la situación, es una pena con usted el seguir siendo una carga para su familia, pero el matrimonio no se trata de una escapatoria para mí, me lo tomo muy en serio. —Le indico con acritud. —Como debe ser Amira. —Afirma la señora Najwa mientras bebe de su taza de té. —, aunque los seres humanos afirmemos constantemente que la vida es corta, mientras se está casado no se siente de esa manera cuando no estás con la persona adecuada, conozco muchísimos casos de infelicidad por su causa, y nadie que sea infeliz va a sentir que la vida se le va en un parpadear. Eres muy inteligente por verlo de esa forma, no me perdonaría que mi Rola o tú fueran desdichadas, no eres una carga para este hogar, al contrario, estamos muy conformes de que te encuentres aquí. —Dice la señora Najwa mirando con inquisición a su esposo, en señal de que no le permitirá que diga nada que contradiga sus declaraciones. —Tiene razón tía Najwa. Sin lugar a dudas es una vida penosa y con desdicha si estás obligado a compartirla con una persona que no es tu alma gemela. —Expreso con ilusión. Rola hace alusión a su percepción de lo que representa un alma gemela debido a que su padre se burla de mi analogía, hasta que terminamos entre risas el desayuno. Nos conducimos hasta nuestra universidad y vamos todo el camino canturreando las canciones de la radio. Constantemente todas hablan de lo mismo, el amor, el rapto, el amor no concebido, la oposición de los padres a llevar a cabo un amor por temas de intereses económicos, pero estamos acostumbradas a escuchar del tema bajo buenos ritmos por ende no hacemos más que tararearlos. Llegamos a la universidad y un nuevo pensamiento llega a mi mente... No quiero estar cerca de Ahmad después de que estoy al tanto de los sentimientos que tiene hacia mí, o que creo que tiene... Es muy confuso procesar la información, ¿si alguien que me ha escuchado hablar tan solo temas referentes a la carrera universitaria que cursamos, puede estar enamorada de mí? En las telenovelas transmitidas en televisión, estoy adaptada a ver que las personas se enamoran por escuchar a sus amados o amadas, o simplemente a la persona que ha cautivado su atención, profesar palabras románticas, poemas, canciones... No temas técnicos referentes al sistema de razonamiento de los humanos... O enfermedades mentales... Eso no es romántico o atractivo. Es rutinario... Yo entendería que se enamorara de mí mientras ejecuto un acto heroico, o quizás en un momento en que esté actuando como una cabezota y le parezca tierno, pero sus formas de estar perdidamente enamorado a tal punto de atreverse a pedir mi mano en matrimonio me parecen completamente desubicadas y poco realistas. Después de tomar todo eso en consideración, me formulo una pregunta, ¿Ahmad me ama, o estaba al tanto de toda mi vulnerabilidad y solo fingió ser empático conmigo, y yo me lo creí, para intentar cambiar mi opinión sobre mi respuesta ante su propuesta? Estoy al tanto de que soy una mujer hermosa, y en este momento muchos hombres pudieran creer que me encuentro desesperada por ser la esposa de alguien para tener protección y dejar de vivir en una casa ajena en donde ni siquiera son mis parientes. Creo que pude haber sido un poco bruta en cuanto a mis juicios sobre Ahmad, pero si de algo estoy segura es que debo andarme con cuidado, no estará bien visto que me miren teniendo contacto con alguien que me ha pedido ser su esposa, los prejuicios de las personas que me rodean son enormes, además de ser costumbre tenerlos sin siquiera conocer las razones de las personas, es como si fuera un deporte muy divertido de practicar en esta cultura. Llego a mi salón de clases y me acomodo en uno de los primeros asientos que se encuentran disponible mientras Rola mantiene una conversación con una muchacha cristiana que ha sido amable y diligente con nosotras en varias ocasiones, en el momento en que me siento, me doy cuenta de que varios de mis compañeras y compañeros están emitiendo susurros mientras me observan, creo que es bastante incómoda la situación y no es que la esté entendiendo demasiado, tan solo me senté y ya... Es extraño. Intento ignorarlo y concentro mis pensamientos con base en mis proyectos futuros. Tengo muchas cosas que deseo hacer antes de culminar esta carrera. No entiendo el motivo por el que las personas actúan de forma tan vacía e inmadura si se supone que todas son personas adultas, que saben razonar, pensar, sin ningún tipo de impedimento... Rola mira mi posición y la cara de angustia que poseo en el momento, se acerca a mí con gesto preocupado: —¿Qué es lo que está sucediendo Amira?, ¿por qué nuestros compañeros te observan de esa manera?, pareces muy incómoda y estoy preocupada por la forma en que te estás comportando, me gustaría saber que es lo que te está haciendo sentir perturbada o atolondrada, ¿ha pasado algo de lo cual no me he enterado?, estoy para ti, no dudes en confiar en mí. —afirma Rola con recelo, sus ojos observan todo el salón con mirada de reproche. La miro expresándole tranquilidad, no quiero ocasionar un tema a discusión o que Rola se pelee con alguien del salón por mi culpa. A pesar de mis deseos, se siente bastante agradable sentir que alguien se muestra interesado por la forma en que tú te sientes, hoy en día la costumbre es que el egoísmo predomine por encima del amor a tus semejantes. —No tengo idea de la razón por la que todos me miran de forma acusadora Rola. Pero si estoy dispuesta a averiguarla apenas den por finiquitado la clase que estamos a escasos momentos de dar por iniciada. —digo de forma espontánea. No voy a permitir que las personas se adecuen a que yo soy un trapo al que pueden exprimir y cuando tomen la decisión de que está sucio botar, no soy un objeto, tengo sentimientos, y todos los sentimientos deberían de respetarse de forma equitativa. —Perfecto Amira. Estaré aquí para apoyarte como ya te lo he dejado claro hace un momento y como he intentado hacerlo siempre, sea lo que sea que esté ocurriendo con esta bola de estúpidos e ineptos, no tengas miedo ni te aflijas por lo que sea que esté saliendo por sus sucias bocas, no estás sola y no voy a permitir que las personas pongan tu nombre y honradez en tela de juicio. —dice con una mezcla de afecto y rudeza, la cual internamente me causa más gracia y ternura que temor. La profesora se pasa toda la clase hablando sobre la depresión y todas las formas en las cuales una persona puede estar deprimida. Se destaca explicando que la depresión puede lucir como una persona que tiene muchas actividades en su día a día, y una aura relajada, como en una persona que constantemente llora y se corta las piernas... Muchas personas murmuran en el salón lo cual llama la atención de la profesora, hasta que esta profiere la pregunta que hacía falta...
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